Por:  28 noviembre, 2015
 Capitalismo consciente y empresas con propósito
Capitalismo consciente y empresas con propósito

El capitalismo consciente es una renovada filosofía empresarial que ha asumido el reto de promover la proliferación de empresas con propósito. Aquellas que buscan proactivamente agregar valor mediante impactos enriquecedores en su entorno y, especialmente, hacia las personas relacionadas con sus negocios.

Esta pujante corriente cree que el énfasis en los beneficios financieros que ha encandilado a las empresas y el estrechamiento de las ventajas competitivas en las economías, han desvirtuado el verdadero objetivo de estas y restado recursos y foco a su auténtica vocación de servicio, preocupación por mejorar la calidad de vida de las personas internas y en sus comunidades y, proactivamente, procurar el bien a los demás.

Es un retorno a la verdadera esencia corporativa, la cual, vista en plazos más largos, implica desarrollar, primero, un enfoque integrador de las partes interesadas, para cosechar los frutos económicos solo cuando la comunidad y los clientes reconozcan sus aportes y valoren sus productos. Mostrar en el proceso una actitud responsable, consistente y sincera. Un abordaje en favor de la prosperidad integral de la economía y la sostenibilidad. Es decir, un estilo de empresas forjando una relación “ganar-ganar” con sus clientes, empleados, proveedores, vecinos y otros sectores.

Y este objetivo trasciende a la sola generación de rentabilidad a los socios que, sin más que ofrecer, proyectan a su entorno un “yo gano-tú pierdes”, mensaje que no entusiasmará a nadie a favor de esa organización.

Raj Sisodia, académico distinguido de la escuela de negocios del Babson College (forjador de los principios de esta filosofía que dará un seminario en Costa Rica en marzo próximo) y John Mackey, empresario fundador de las tiendas Whole Foods, han logrado una creciente notoriedad tras estructurar esa empresa ícono en su tipo, como una organización con propósito, bajo los conceptos que ellos mismos cultivaron y que culminaron en la publicación de su libro Conscious Capitalism , editado por la Harvard Business Review Press, en el 2013. El periódico The Wall Street Journal lo proclamó best seller y su influencia es creciente. Previo al lanzamiento del libro, Sisodia fundó, además, una organización promotora de esta corriente en los EE. UU. y en otras naciones, logrando atraer empresarios visionarios y corporaciones líderes, como Barry Wehmiller, The Container Store y el mismo Whole Foods, entre otras que hoy dan testimonio de su efectividad.

Mayor reconocimiento

Ellos se han preguntado: ¿Cuánta gente se siente insatisfecha hoy en sus trabajos, porque no los inspiran, no encuentran un porqué que los motive, ni un propósito superior que unifique sus esfuerzos y potencie sus talentos? ¿Cuántas comunidades se sienten afectadas por empresas insensibles a ellas, que las ignoran, contaminan, o se aislan, sin desplegar ventajas a sus vecinos o a la comunidad o al país donde operan? ¿Cuántos clientes son realmente fieles y cuidan y protegen a las empresas de su zona, porque sienten su impacto positivo en ellos y se enorgullecen de tenerlas en sus alrededores?

Aún son pocos los empresarios que invierten en el crecimiento profesional e intelectual de sus funcionarios, o en mejoras constantes a su comunidad y, no se satisfacen con trabajar solo para engrosar sus resultados financieros. En los tiempos de hoy, los mercados exigen a las empresas un comportamiento responsable y más y más empresas deben sumarse en este esquema de manera sostenible.

Tras una década de dar seguimiento a los resultados de varias empresas con propósito, estos autores encontraron que, las que practican el capitalismo consciente obtienen mucha mayor rentabilidad en el largo plazo. Tienen mayor reconocimiento público y lealtad. Logran atraer y retener personal más comprometido y apasionarlo en lo que hacen. Tienen impacto directo en el mejoramiento del entorno donde operan y se tornan sólidamente preferidas en sus mercados.

Los consumidores –sobre todo los más jóvenes– son más y más selectivos sobre las empresas que favorecerán en sus compras, asegurándose de elegir empresas con las que comparten valores, y aquellas que contribuyen de manera responsable y coherente con sus comunidades y personas. Los clientes son cada vez más fieles a este tipo de empresas y críticos severos de las otras, por lo que la continuidad de estas depende de que la gente perciba que se trata de empresas que han asumido consistentemente la responsabilidad de colaboración y compromiso.