Opinión sobre el editorial anterior. Interrogantes fiscales. Edición 958

Por:  15 febrero, 2014

Efectivamente el Banco Central proyecta un déficit fiscal para finales del 2014 del 6% del PIB, cifra que según nuestro criterio, de no hacerse nada importante sería un poco mayor.

Si a esta cifra le adicionamos el déficit primario –el cual alcanzó 2,9% del PIB a finales del 2013– estamos ante un desbalance que claramente indica la necesidad de recurrir una y otra vez a más deuda.

Este escenario refuerza varias cosas:

1- El ajuste fiscal requiere de una reforma tributaria en el corto plazo. Es éticamente válido el hacer trasparente y mostrar con claridad el destino del gasto, además de buscar mayor eficiencia y eficacia, como lo plantea don Luis Guillermo, pero poco sostenible técnicamente si se piensa hacer después de dos años de Gobierno.

2- Que las ideas de los candidatos destinadas a mejorar la recaudación y disminuir la evasión y la elusión, son fundamentales pero no son suficientes. Ninguno logra cuantificar los aportes que esas medidas por sí solas aportan al problema. Igual sucede con la transformación del impuesto general de ventas al IVA, no se logra precisar cuál sería su contribución para reducir el déficit.3- El tema del gasto es importante mencionarlo, porque todos plantean una reducción de este. Nos olvidamos de que estamos en una sociedad que reivindica cada vez más, una mayor inversión social, una mayor inversión de capital y, por supuesto, un ataque frontal a la desigualdad social.

En síntesis, el margen de acción al que se enfrentan los candidatos es poco dada la imposición de la realidad económica y el tiempo político lo que muestra es que cualquier esfuerzo en lo fiscal rendirá sus frutos hasta el 2015.

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