Por: Constantino Urcuyo 11 enero, 2014

El gran bananero don Édgar Quirós ha tratado de desvirtuar mi apoyo a la reforma procesal laboral.

La Sala Segunda de la Corte propuso un texto legal que formalizaba la jurisprudencia de los tribunales. Si el señor Quirós no respeta las sentencias de los tribunales, está en conflicto con la legalidad.

Contrario a lo que don Edgar afirma, el proceso legislativo fue largo y generó una amplia discusión, que finalizó en acuerdos tripartitos entre Gobierno, sindicatos y empresarios progresistas.

La reforma tiene dos grandes objetivos: acelerar los procedimientos laborales para hacer cumplir el derecho de trabajo y acatar los señalamientos que ha hecho la OIT. Los empresarios de avanzada así lo entendieron y por eso apoyaron la reforma.

Si se hace una huelga ilegal en violación a las normas, se puede establecer una multa y sanciones pecuniarias cuando exista daño material. Es falso, pues que la reforma fomente la proliferación de huelgas o la impunidad, como dice el bananero Quirós.

No es cierto, como lo afirma don Édgar, que la reforma procesal laboral permita huelgas contra políticas públicas. Esto estaba en el proyecto original, pero las negociaciones entre Gobierno, Uccaep, sindicatos, Poder Judicial y diputados eliminaron el artículo que las permitía.

En cuanto al veto del Poder Ejecutivo, el radicalismo del potentado Quirós se profundiza, pues quisiera que el Ejecutivo hubiese vetado más artículos y que otros sectores empresariales adoptaran su posición retardataria con respecto a la negociación colectiva , permitida desde hace más de setenta años.

La reforma procesal laboral incluye procedimientos para el cumplimiento y observancia del derecho laboral en su conjunto. Si al señor Quirós no le gusta el derecho laboral colectivo, que reforme la Constitución Política. Los procedimientos del proyecto están diseñados para lograr el cumplimiento de todo el derecho del trabajo, no solo de la parte que le gusta al poderoso Quirós.