Por: Constantino Urcuyo 1 septiembre, 2013

Costa Rica debe crecer: atraer inversiones, generar empleos, aumentar el comercio; debe mejorar la calidad de vida de su gente: satisfacer sus necesidades, ayudar a prepararlos para el futuro, garantizar sus derechos y ofrecerles un ambiente agradable y seguro; todo en un marco de sostenibilidad.

Para esto es indispensable:

Una reforma educativa profunda, que garantice escolaridad en un sistema de excelente calidad y cuyo resultado sea jóvenes felices, saludables y prestos a sacar provecho de las oportunidades de empleo y crecimiento personal que el país y el mundo ofrecen.

El país debe resolver sus problemas de energía e infraestructura, incluyendo el sistema de transporte público. Se requiere energía abundante, de buena calidad y generada de manera sostenible.

Se necesita infraestructura que no afecte la competitividad de nuestra producción y exportaciones, y contribuya a la calidad de vida de los ciudadanos.

Necesitamos equidad en la distribución de la riqueza. Esto implica combate eficaz a la pobreza, con instituciones eficientes y centradas en los verdaderamente pobres; más oportunidades de empleo para jóvenes; y una reforma fiscal que mejore la calidad y eficiencia del gasto público y el ingreso solo por medio de mejor cobro de los impuestos vigentes y la tasación del consumo excesivo.

Hay que realizar la reforma que desde hace años requieren el sistema de pensiones y las convenciones colectivas.

Hay que reconstruir nuestro contrato social para volver a vivir en un ambiente caracterizado por la confianza entre sectores, organizaciones y ciudadanos para eliminar el clientelismo oportunista, el filibusterismo y chantaje que caracteriza hoy a partidos políticos y grupos de interés y volver al diálogo constructivo como forma de hacer política.

Al candidato que me muestre un buen plan de largo plazo en estos temas, le daré mi apoyo.

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