Opinión sobre el editorial anterior. Mitos realidades y retos. Edición 946

Por:  23 noviembre, 2013

Los países que se integran a la economía global, a través del comercio y la inversión, crecen más rápidamente, abriendo más oportunidades para sus habitantes.

En el caso de las naciones pequeñas, esa vinculación es la única forma de generar el crecimiento necesario para mejorar la calidad de vida.

Hemos avanzado en esa dirección y los resultados alcanzados son objeto de reconocimiento: la estructura productiva se está transformando; las exportaciones han crecido, se han diversificado y se han sofisticado; el país está inserto en importantes cadenas de valor; y, empresas líderes mundiales depositan su confianza –y su capital– en el país.

Esta transformación ha generado nuevos empleos, de alta calidad. Para poder aprovecharlos –y consolidar un círculo virtuoso– es necesario ampliar la cobertura y calidad de la educación, alineándola mejor con las necesidades del mercado.

La agenda es clara: más graduados de secundaria, más educación técnica, más idiomas, más educación en carreras de ciencias, tecnologías, ingeniería y matemática, y mejor calidad.

Se han dado pasos importantes, bajo el liderazgo del Ministerio de Educación, el INA y las universidades. Para avanzar en algunos campos puntuales, creamos hace dos años un grupo de trabajo sobre recurso humano, en el que estas instituciones, así como el Micit, Cinde y Comex identificamos la brecha existente y definimos acciones para cerrarla. Costa Rica tiene un gran potencial para crecer conectándose al mundo.

Nuestra obligación es facilitarle a todos los costarricenses las herramientas para que cada uno también esté en condiciones de lograrlo.