29 junio, 2014

D esde nuestra página editorial queremos enfatizar en cinco aspectos claves del entorno económico que las personas, ejecutivos empresariales y autoridades de Gobierno deben tener en cuenta a propósito del repaso que hacemos en esta edición de la evolución de la economía en el primer semestre del presente año.

La recuperación del crecimiento de la economía mundial no se ha consolidado. Los expertos, las autoridades nacionales y los organismos internacionales esperaban para el 2014 una aceleración en el crecimiento de la producción mundial y la reducción de las políticas monetarias expansivas. Sin embargo, en los primeros meses estos pronósticos no se han cumplido. Por el contrario, la economía de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, tuvo una importante contracción en su actividad productiva y el crecimiento en las economías emergentes y en desarrollo ha sido más lento que en el pasado reciente.

Mientras, en nuestro país en el primer semestre del 2014 no se avanzó en la reducción del déficit fiscal. El proceso electoral y el cambio de gobierno no permitieron la toma de decisiones importantes en materia fiscal. Recientemente, el Ministerio de Hacienda anunció algunas acciones para reducir el déficit fiscal. Sin embargo, estas acciones tienen un impacto inmediato muy bajo y están muy lejos de reducir el déficit fiscal a un nivel aceptable. En el segundo semestre las empresas evaluadoras de riesgo podrían reducir la calificación de la deuda soberana costarricense debido a la falta de corrección de la situación de las finanzas públicas, lo cual puede aumentar la prima de riesgo que paga el país en el financiamiento público y privado en el exterior y tener repercusiones sobre el tipo de cambio y las tasas de interés locales. Deberíamos esperar que el Poder Ejecutivo anuncie e inicie la ejecución de importantes acciones en materia fiscal. No hacerlo es poner en riesgo la estabilidad y el crecimiento de la economía nacional.

Además, el anuncio del cierre de la planta industrial de Intel, aunque atribuida por las autoridades y por la empresa a factores ajenos a la economía costarricense, debe llamar la atención sobre la existencia de una fuerte competencia en la atracción de la inversión extranjera en países de Asia y de la necesidad de una agenda económica clara que establezca un adecuado ambiente para la inversión extranjera y local.

Asimismo, los ajustes cambiarios ocurridos en febrero y marzo de este año interrumpieron varios meses de estabilidad el tipo de cambio. Esto nos recordó que debemos estar preparados para enfrentar el riesgo de la volatilidad del tipo de cambio y que las autoridades del Banco Central tienen pendiente la definición explícita de cuál será el régimen para determinar el tipo de cambio.

El rebrote de la inflación en el primer semestre de este año nos recuerda que no resulta fácil lograr metas bajas de inflación en un ambiente de devaluación del tipo de cambio. En el pasado reciente el país logró reducir la inflación, pero esto ha ocurrido, al menos en parte, gracias a la estabilidad del tipo de cambio lograda por los importantes flujos de financiamiento recibidos desde el exterior. Las circunstancias externas e internas pueden afectar el volumen o la dirección de estos flujos, con lo cual personas, empresas y entidades financieras deberían tomar en cuenta la fragilidad de la estabilidad macroeconómica del país.