14 febrero, 2016
¿Tendrá nuestro sistema político la capacidad de aprovechar el tiempo y resolver el desequilibrio fiscal, aunque sea en forma parcial?
¿Tendrá nuestro sistema político la capacidad de aprovechar el tiempo y resolver el desequilibrio fiscal, aunque sea en forma parcial?

La recuperación de la economía mundial de la crisis de 2008 y 2009 se ha caracterizado por su debilidad y volatilidad, lo cual genera importantes grados de incertidumbre global. Las señales sobre la fuerza y sostenibilidad del crecimiento global son contradictorias. Por lo tanto, no hay certidumbre sobre cuál será el escenario en el cual se desenvolverá la economía costarricense en los próximos meses.

Costa Rica puede hacer poco para cambiar las condiciones económicas externas. Pero sí debería estar preparada adecuadamente para tener la flexibilidad para enfrentar cualquier escenario internacional.

Un primer escenario puede estar constituido por la recuperación sostenida de la economía mundial y de la economía de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Este escenario le traería a Costa Rica una noticia buena y una mala. La buena sería que la expansión económica en EE. UU. abriría una muy buena oportunidad para la reactivación de nuestras exportaciones de bienes y servicios y, por lo tanto, esto ayudaría al crecimiento de nuestra producción y a una mayor generación de empleo. La mala es que la política monetaria en EE. UU. no sería tan “blanda” como en los últimos años. Para Costa Rica, esto implica condiciones financieras más duras en su financiamiento externo. Este ya no sería tan abundante, ni tan barato.

Este escenario implica modificaciones importantes en la macroeconomía costarricense, en particular en el tipo de cambio y en tasas de interés. Este ajuste puede ser más severo por la situación deficitaria y de alto endeudamiento de las finanzas públicas.

La suma del primer escenario, en cuanto a menor financiamiento externo, y la situación fiscal pueden llevar a ajustes violentos en tasas de interés y tipo de cambio, que a su vez pueden afectar nuestro sistema financiero.

En un segundo escenario, tendríamos la continuidad del lento crecimiento de la economía mundial, lo cual estaría asociado a políticas monetarias laxas. Aquí la mala noticia es que la economía mundial no impulsaría el crecimiento de la economía costarricense. La buena sería que las condiciones financieras externas nos darían un plazo o una nueva oportunidad para realizar el ajuste fiscal. En este escenario, los bajos precios internacionales del petróleo contribuyen a reducir la presión interna para realizar ajustes macroeconómicos inmediatos.

¿Tendrá nuestro sistema político la capacidad de aprovechar el tiempo y resolver el desequilibrio fiscal, aunque sea en forma parcial? Tenemos dudas al respecto; el Ejecutivo no ha querido asumir compromisos en materia de reducción del gasto y la negociación del aumento de impuestos en el Congreso ni siquiera se ha iniciado.

Un tercer escenario puede ser asociado al incremento del riesgo del país en cuanto a su capacidad de pagar la deuda pública. La semana pasada informamos de la advertencia al respecto por parte de una agencia calificadora. Si el país no resuelve esto, enfrentará ajustes macroeconómicos cuando le corten el financiamiento externo por ser un mal sujeto de crédito, independientemente de la abundancia o no de recursos en los mercados internacionales.

Nuestro sistema político debe tomar decisiones importantes en materia fiscal para no adicionar mayor incertidumbre local a un escenario global caracterizado por la incertidumbre.