14 septiembre, 2013

E n esta edición presentamos una semblanza de Edgar Ayales, ministro de Hacienda, responsable de conducir las finanzas públicas al final del Gobierno de la presidenta Laura Chinchilla. En el reportaje damos énfasis al lado humano del funcionario, pero también a los retos que enfrenta y que son, en realidad, los retos fiscales del país.

Los próximos meses de la gestión de Ayales al frente de las finanzas públicas serán muy difíciles por cuatro razones.

Primero, estamos en el cierre de la administración de la mandataria Chinchilla y, en general, al final del período constitucional hay tendencia de incrementar el gasto porque los jerarcas están apresurados para dejar “obra concluida”. Segundo, estamos en un período electoral, donde las tentaciones para usar la Hacienda Pública en favor del candidato oficial pueden ser muy altas. También en época electoral se exacerba la acción de los grupos de presión para arrancar concesiones del Gobierno, quien accede para evitar conflictos.

Tercero, es probable que el entorno de la economía internacional cambie en los próximos meses. Si se reafirma la recuperación de la economía de Estados Unidos, finalizaría la política monetaria expansiva en este país. En otras palabras, terminaría la época de la abundancia de los dólares y de las bajas tasas de interés. Los capitales financieros que llegaron a América Latina y a otros países emergentes y en desarrollo, incluida Costa Rica, podrían retornar a sus países de origen. Esto provocaría aumentos en las tasas de interés locales y ajustes en los tipos de cambio. Este panorama hipotético, pero no improbable, afectaría a la economía costarricense. El Gobierno, principal deudor del país, en estas circunstancias vería incrementarse su gasto en intereses, tanto por el aumento de las tasas de interés locales e internacionales, como también por algún aumento del tipo de cambio.

Cuarto, hay un importante desequilibrio en las finanzas públicas. Según el Programa Macroeconómico del Banco Central, este año el déficit del sector público no financiero representa el 5,8% del PIB (5% es del Gobierno Central) y para el 2014 el déficit de todo el sector público llegará a 6,6% del PIB (5,8% del Gobierno Central). Todo lo anterior sin tomar en cuenta los posibles cambios en el escenario internacional planteados en el párrafo anterior.

En conclusión, la situación financiera del sector público y, en particular del Gobierno Central, no es sostenible en el mediano plazo. Además, existen importantes factores de riesgo local e internacional para su desmejora. Por lo tanto, es inevitable pensar en un ajuste fiscal para salvaguardar el crecimiento, la estabilidad y la equidad.

El liderazgo en el cambio de la política fiscal recae sobre los hombros de Edgar Ayales, quien —como indica nuestro reportaje— está trabajando en una propuesta de consolidación fiscal. Esto implica hacer cambios en materia de impuestos, entre esos en la estructura y tasas de los impuestos, la capacidad de recaudación y el tema de las exoneraciones. También implica —el siempre pospuesto— tema de la eficiencia y calidad del gasto.

De don Edgar esperamos fortaleza en su conducción de las finanzas públicas en medio del proceso electoral. También esperamos que su capacidad negociadora logre los acuerdos políticos para la sostenibilidad de las finanzas públicas. Su éxito, será el éxito del país.