Editorial: Madurez y responsabilidad


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La dirección y el personal de EF decidieron, en el cumplimiento de la mayoría de edad de este semanario –que vio la luz el 13 de marzo de 1995– emprender un ejercicio de síntesis informativa y de opinión hasta esta semana. En el orden de la reflexión y de la historia conviene, de vez en cuando, volver la vista atrás para valorar lo andado, para rectificar, si fuere del caso, renovar y de aquí tomar impulso para los nuevos desafíos.

En esta edición compartimos con nuestros lectores una lista nutrida de temas o hitos sobresalientes de orden económico, social y político que, de alguna manera, han contribuido a forjar nuestra historia.

Mencionamos algunos: el arribo del gigante Intel, la incursión de los megabancos internacionales en nuestro sector financiero, la aprobación del Tratado de Liber Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, el surgimiento de la responsabilidad social empresarial y su incorporación a las estrategias de las compañías, la aprobación e implementación de la Ley del Mercado de Valores y la Ley de Protección al Trabajador, el desarrollo de un pujante sector de tecnologías en información y comunicación, y los desafíos asumidos en los campos de la industria aeroespacial y la nanotecnología.

No están todos. La libertad del ser humano supera inmensamente lo escrito. Sin embargo, hemos recogido aquellos que, desde la visión de nuestros fundadores y de sus sucesores, han realizado, en estos 18 años o mayoría de edad, el sueño de la patria. ¿Qué ha sido La Nación, desde su nacimiento, el 12 de octubre de 1946, sino el cumplimiento diario de un sueño de libertad y de responsabilidad?

Esta edición de los 18 años de EF —número 910— contiene una fotografía honrada de una serie de recuadros informativos en los que, sin ánimo de vanagloria, se puede apreciar objetivamente el espíritu de lucha y, ¿por qué no?, el anhelo de superación y de excelencia de quienes han dirigido, semana a semana, este medio informativo, desde las primeras ediciones, llenas de calidad, aunque escasas en páginas, hasta las actuales, un despliegue de excelencia periodística.

Nos alegra comprobar, en esta labor de síntesis o visión de conjunto, que hemos dado cima a una necesidad nacional: resaltar el papel preponderante de las finanzas y de la economía en el mundo actual con aquellos asuntos que le son afines, como la política, el Estado, la empresa privada y otros.

El sector empresarial y profesional, sobre todo, es testigo de la importancia de este esfuerzo.

La economía y las finanzas no se circunscriben a la información o a un conjunto ilustrado de opiniones. Estas culminan una labor tensa de estudio e investigación, esto es, de la inteligencia al servicio de los hechos.

Les aconsejamos a nuestros lectores que se detengan en la lectura y pasen revista a los 18 temas o hitos publicados, como muestra, en esta edición de la mayoría de edad del semanario y que traten de profundizar en su importancia y en su trascendencia en la economía o en la política nacional. Este es también un ejercicio necesario. La historia de un país está plasmada en las páginas de la prensa profesional en términos de información o conocimiento, o bien, como atalaya de control de la marcha del Estado o de la empresa privada.

Hemos, en fin, cumplido con nuestro deber y con los propósitos propuestos hace 18 años. Este editorial no consiste, sin embargo, en cantar loas a EF o en el golpe de timón dado hace 18 años, sino en una búsqueda de la verdad.

Cabe, entonces, preguntarse: ¿han cumplido con este objetivo esencial los actores o agentes principales de la vida nacional? Nos referimos al Estado y a la política.

Llegados a este punto, la respuesta es negativa, pues si la lista de informaciones de este periódico nos da una perspectiva justa de nuestra labor, el Estado y la clase política, sin embargo, han contraído una deuda enorme que no han saldado aún.

Una deuda que, a toda costa, deben pagar con hechos contantes y sonantes.

Nos referimos principalmente a graves omisiones de la agenda política y económica por las que el pueblo de Costa Rica ha clamado con insistencia. Resumimos: la solución del problema fiscal, una espina clavada en el corazón del país; la reforma del Estado, no de golpe, como se ha pretendido, sino conforme a un plan racional y sostenido; el reto de la ingobernabilidad, común al Estado y a los valores de nuestra sociedad; el combate sin tregua contra la corrupción y, obviamente, la lucha sin fin contra las fallas y omisiones de nuestro sistema educativo en que debe comprometerse todo el país.

Partamos de una visión positiva: las condiciones singulares de Costa Rica para atacar, de una vez por todas, nuestros problemas sociales y económicos. Nuestro déficit, al parecer, corresponde a la voluntad política. Todo lo demás lo tenemos. Toda mayoría de edad exige madurez y responsabilidad. EF está dispuesto a acompañar a Costa Rica en esta gran cruzada.

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