Por: David Zumbado Chinchilla 1 diciembre

La tasa de inflación, ese indicador económico que señala el ritmo al cual aumenta el nivel general de precios para bienes y servicios, está teniendo un comportamiento inesperado a la baja y no acorde a los demás indicadores económicos, tanto en el extranjero como a nivel nacional, ocasionando inclusive que respetados economistas estén dubitativos acerca de las razones exactas de este comportamiento.

Janet Yellen, cabeza de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), ha catalogado este fenómeno como “un misterio”, en USA, el índice de inflación interanual se posiciono en 1.4% en Julio, por debajo de la meta de inflación de la Fed de 2%.

En una economía con un mercado laboral sobre ajustado, en el cual se han creado 17 millones de trabajos desde 2010, donde el nivel de desempleo ha llegado al nivel más bajo en 16 años (4,3%) y el crecimiento económico ha sido positivo, es de extrañar que la inflación no este ni cerca de la meta e inclusive este disminuyendo.

Yellen y compañía, aunque cautelosos acerca de este tema, continuarán su plan de aumentar gradualmente las tasas de interés y disminuir su balanza de pagos (ya desde hace unos años dio por terminado su programa de expansión cuantitativa).

En el Viejo Mundo

En Europa la situación es similar, donde en el pasado mes de Octubre la tasa de inflación se desaceleró, sin importar las estrategias del Banco Central Europeo (BCE) para acercarse a la meta.

A pesar de un aumento por encima de las estimaciones en el PIB, el cual alcanzó el crecimiento interanual más alto desde 2011, posicionándose en 2,5%, la tasa de inflación disminuyo del 1,5% a 1,4% y la inflación subyacente se encontró por debajo del 1%.

No obstante, cuando en condiciones de crecimiento económico robusto se creería que el BCE empezaría a implementar política monetaria restrictiva, este ha acordado seguir su programa de expansión cuantitativa hasta el próximo año y no subir tasas hasta 2019 para tratar de incentivar la demanda y acercar la inflación al nivel adecuado.

Inclusive a nivel nacional la inflación ha tenido fluctuaciones en el último tiempo. En meses recientes el indicador registró una fuerte desaceleración, pese a las estimaciones del Banco Central de Costa Rica (BCCR) en las cuales la inflación debería avanzar hacia su rango meta del 2% al 4%. Actualmente la inflación retomó nuevamente la tendencia hacia este rango. Para setiembre, la tasa de inflación interanual se encontraba en 1.6%.

Pero, a pesar de un crecimiento económico robusto (con un tendencia estimada del 4.5%), y fenómenos inflacionarios como la depreciación del colón, el aumento sostenido de los precios sigue siendo difícil de alcanzar y sigue sin llegar a alcanzar la cota inferior del rango meta.

Es de extrañar entonces, que ante una aceleración del crecimiento económico, y mercados laborales fuertes, los niveles de inflación se resistan a llegar a sus valores meta. Entre las posibles causas dadas a nivel global para explicar este fenómeno mencionan la globalización, el crecimiento de negocios al por menor como Amazon e inclusive el poco aumento de salarios dado por miedo del trabajador post-crisis.

Por lo tanto, va a ser clave el accionar de los bancos centrales para encontrarle solución a este “rompecabezas” y encaminarse a niveles de inflación dentro de estos rangos meta, sobre todo tomando en cuenta los cambios que se están dando recientemente en las condiciones económicas y la tendencia reciente a implementar políticas monetarias restrictivas que, sin el cuidado y sensibilidad requerida, puedan llegar a deprimir a las economías y frenar el crecimiento económico.

David Zumbado Chinchilla es analista financiero de Moody’s Analytics

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