Por: Constantino Urcuyo 12 abril, 2015
Crucitas y la prohibición
Crucitas y la prohibición

El pasado 9 de abril se presentó a nivel global el Índice de Progreso Social 2015.

En estos resultados hay buenas noticias, y también malas, para nuestro país.

Entre las buenas: las inversiones que históricamente hemos hecho en política social aún nos acarrean por delante de la mayor parte de la región.

Costa Rica ocupa el tercer lugar en América Latina, detrás –y muy cerca– de Uruguay y Chile, que en los últimos años han avanzado en este campo de manera clara mientras que nosotros, en nuestra ingobernabilidad, hemos tendido al estancamiento.

Mejor aún, Costa Rica está clasificada en la posición 28 de un ranking de 133 naciones que abarcan más del 92% de la población mundial, lo que demuestra que pese a la dificultad de decidir e implementar decisiones, el país todavía tiene un progreso social alto.

Si se compara cada país con las 15 naciones más cercanas en ingreso per cápita, Costa Rica es –entre las 133– la que más se distancia de su grupo de referencia.

Dicho de otra forma: para nuestro nivel de ingreso tenemos el progreso social más alto entre todas las naciones medidas.

Pero no todo está bien para Costa Rica.

Pese a este buen resultado general, tenemos debilidades claras en nutrición y obesidad, en acceso a agua potable en zonas rurales y en el matrimonio adolecente.

Tenemos también una tasa de homicidios alta para nuestro nivel económico y social.

Además, un rezago relativo en educación en general, y en educación superior en particular, para nuestro nivel de ingreso y desarrollo social. La educación –que antes era una fortaleza relativa de nuestro país– es hoy una debilidad relativa.

Finalmente, en términos de nuestro ecosistema, nuestra variable débil es el uso y extracción de agua. Costa Rica abusa de la extracción del recurso hídrico per cápita.

Mucho de qué sentirnos satisfechos, sin duda alguna; pero también mucho que mejorar.