Hemos hecho mal la tarea


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El 2016 no escapó a la costumbre. Este también fue testigo de los rankings de responsabilidad social (RS) que realizan diferentes empresas investigadoras, en conjunto con la academia, medios de comunicación o instituciones específicas.

Analizando los ejemplos, las muestras parecen correctas y las preguntas adecuadas. Por otra parte, los rankings son importantes para visibilizar los esfuerzos de las compañías.

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Sin embargo, asaltan algunas dudas: ¿cuán apegadas están estas mediciones al concepto correcto de la RS? La mayoría se basa en percepciones del público sobre las empresas analizadas ¿Será que el encuestado tiene la claridad suficiente como para calificar a una determinada empresa, desde el enfoque de RS?, ¿qué tanto el público conoce y maneja el concepto correcto?

No pretendemos responder estos interrogantes, solamente poner el tema sobre la mesa mediante algunas reflexiones:

1. Las empresas socialmente responsables son aquellas que han superado la etapa de filantropía, mediante un esfuerzo que procura minimizar sus impactos negativos y potenciar los positivos, para beneficio de la sociedad y el ambiente . Lo anterior, en conjunto con otros actores y desde el diario quehacer de su negocio.

2. Juzgar la estrategia de RS de una determinada empresa, debería pasar por informarse y analizar sus prácticas en las siete materias fundamentales que establece la Norma ISO 26.000 (modelo estandarizado, de escala mundial).

3. Algunas compañías realizan inversiones millonarias en campañas masivas, divulgando acciones de enfoque filantrópico. Si bien es una estrategia válida, tiende a confundir a un público que no siempre conoce y entiende el concepto correcto de RS. Así, logran que el accionar completo de la empresa se juzgue por la visión parcial que brindan este tipo de programas.

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4. Por el contrario, otras que no divulgan masivamente sus estrategias, pero que sí avanzan hacia la RS con acciones que cambian la vida de las personas, a menudo quedan fuera de estas mediciones. Incluso, a algunas no les interesa participar.

5. Al tomar como base opiniones y percepciones, ¿pudieran estas investigaciones estar dejando por fuera el análisis de cumplimiento de responsabilidades fundamentales objetivas, como el pago de impuestos o salarios justos, por parte de algunas empresas?

Con estas líneas no quiero hacer pensar que me opongo a estos instrumentos, pues los considero valiosos, pero sí creo importante analizar las interrogantes que formulo.

Es una realidad que aún hoy, la mayoría de la gente atribuye la RS a prácticas o programas de beneficio social y donaciones a proyectos específicos.

Lo anterior es muestra de que la tarea, en cuanto a comunicación, no está completa; las empresas que avanzamos en este camino, debemos seguir trabajando para que el concepto se entienda mejor por parte del público.

Por otra parte, en la lectura de estas investigaciones, es importante mantener una visión objetiva, tomando en cuenta el sector productivo al que pertenece la empresa analizada, para verificar si las prácticas divulgadas abordan alguno de los impactos que esta tiene sobre la sociedad o el ambiente. Si no es así, las calificaciones en los rankings deberían ser bajas.

Los negocios debemos operar de manera cada vez más responsable, disminuyendo o eliminando nuestros impactos negativos y multiplicando los positivos. Cuando nos consulten sobre programas, actividades o proyectos de RS, debemos tomar en cuenta que estamos frente a personas que no necesariamente comprenden el concepto y responden en consecuencia.

En resumen, los rankings son importantes pero salen sobrando si como empresas no buscamos una profunda transformación en nuestra forma de hacer negocios y no logramos aportar positivamente a las sociedades donde operamos.

NOTA: Luis Mastroeni Camacho es el gerente de Responsabilidad Social. BAC|Credomatic

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