Al parecer, las elecciones del 2018 estarán marcadas también por una ilusión de cambio

Por: Constantino Urcuyo 29 noviembre

​Si bien el bipartidismo expresó el congelamiento de los resultados de la guerra civil del 48, el conflicto militar continuó por medios electorales.

La añoranza del calderonismo por la reforma social y volver al paraíso perdido, convivía con un liberacionismo reformista, en gran parte motivado por confrontar al mariachismo.

Pasaron décadas e ingresaron nuevas generaciones para las que aquellos acontecimientos perdieron significado.

El bipartidismo implosionó, otros problemas surgieron en la década de los ochenta, el país discutió y adoptó posiciones frente a la globalización. Las lealtades partidarias liberacionistas se derrumbaron con la escisión Ottonista del 2002, y el PUSC colapsó con los escándalos del 2004.

Para el PLN la desaparición del PUSC fue grave, una parte de su identidad se desvaneció al salir del escenario el enemigo calderonista. Por otra parte, la adopción de la apertura económica los alejó de la socialdemocracia estatista, lo que aprovechó Ottón para construir una narrativa alternativa.

"¿Votarán de nuevo los costarricenses buscando lo diferente, sin importar la verdadera capacidad para hacer realidad las promesas? ¿Buscarán más bien castigar a los vendedores de espejismos, vengan de Zapote o transportados en partidos taxi?"

Es así como un PLN debilitado tuvo que recurrir a Oscar Arias en el 2006. Pero frente a un adversario diferente, salido de su propia entraña, el arismo solo logró una escuálida victoria.

Laura Chinchilla, como Abel Pacheco, representan la irrupción de lo nuevo en el panorama electoral, mujer y comentarista, dan satisfacción al deseo de cambio, de novedad y diferencia. El deseo y la búsqueda de cambio se profundiza y Luis Guillermo Solís logra ilusionar prometiendo milagros, para romper definitivamente con el bipartidismo.

Al parecer, las elecciones del 2018 estarán marcadas también por una ilusión de cambio.

¿Votarán de nuevo los costarricenses buscando lo diferente, sin importar la verdadera capacidad para hacer realidad las promesas? ¿Caerán rendidos ante las ofertas de un país reconstruido? ¿Buscarán más bien castigar a los vendedores de espejismos, vengan de Zapote o transportados en partidos taxi?