Por:  27 julio, 2014

Desde que las autoridades actuales de nuestro Banco Central lo afirmaron, Troya empezó a presentar algunos incendios. Bastó con mencionar que existe la intención de estrechar las bandas para que los defensores del mercado prendieran sus antorchas y marcharan hacia el castillo donde se oculta el monstruo.

Me da la impresión de que para algunos el mercado es un fin en sí mismo y terminan dándole más méritos de los que tiene, como si en serio fuese la solución para todos los desajustes; para mí, el mercado es un medio para alcanzar un fin determinado, y si el medio afecta negativamente a la sociedad, entonces hay que intervenir de alguna manera. ¡Líbranos, Señor! dirán los portaantorchas.

Seamos objetivos: el incremento en el tipo de cambio desde los últimos dos días de enero de este año nos ha heredado una inflación más alta, y si no me creen, basta con saber que la inflación local de los bienes comerciables internacionalmente pasó de 0,59% a enero a 4,14% a mayo. Esto provoca que una inflación muy bien portada, que a enero era de 3,10%, para mayo vaya por 4,21%. Y no se puede tapar el sol con un dedo, todos sabemos que el tipo de cambio es el culpable.

Y en un contexto así, se espera que el Banco Central reaccione para conservar bajo control, tanto la inflación como las expectativas de los agentes económicos.

Freno al tipo de cambio

¿Qué hizo el Banco Central con el gobierno anterior? Subir la tasa de interés dos veces castigando la actividad económica. No me hace clic usar una herramienta monetaria cuando todos saben que la inflación no se debe a causas monetarias sino cambiarias. Entonces, ¿qué hacer? Y al dar mi punto de vista imagino que más de uno tendrá su antorcha lista para lanzarla al monstruo:

Si el tipo de cambio está provocando inflación, entonces hay que frenar al tipo de cambio y no castigar a la economía subiendo la tasa de interés.

Entonces sí, resulta necesario estrechar las bandas y luego ajustarlas conforme el mercado pida mayores o menores tipos de cambio, pero sin darle un cheque en blanco a este último para que haga y deshaga en un precio tan sensible para todos en la economía. Recordemos que el ser humano necesita límites, y el mercado no es otra cosa que la suma de las acciones, correctas o no, de muchos humanos, por lo que también necesita límites.

Ahora bien, si alguien insiste en seguir soltando amarras al mercado, que entonces nos explique cómo minimizar el riesgo cambiario si ni siquiera existe un mercado de coberturas. ¡Es por aquí que hay que empezar antes de promover mayor libertad cambiaria!