Carao Ventures introduce nuevo concepto para aceleración de startups

La aceleradora privada costarricense Carao Ventures está a punto de abrir sus puertas para apoyar a las startups, especialmente las de base tecnológica e innovación, con respaldo de una red de inversionistas ángel que reforzaron tras asumir en marzo la administración de LINK Inversiones.

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Marianela Jiménez

Los emprendimientos de alto impacto, sobre todo aquellos de base tecnológica y con alto componente de innovación, son los que la gente de Carao Ventures (CV) anda buscando en Costa Rica, con el fin de apoyarlos para hacer realidad su idea y presentarla ante su red de inversionistas ángel, compuesta por 25 empresarios o directores de compañías muy reconocidas, todos ellos costarricenses, algunos heredados de una iniciativa anterior llamada Link Inversiones.

La aceleradora es fruto de la visión de Allan Boruchowicz y Adrián García, expertos en Economía y Finanzas, quienes desde sus puestos anteriores en la consultora Mesoamérica, notaron la necesidad de este tipo de acompañamientos, no para emprendedores que buscan instalar una pequeña empresa que crezca a través del tiempo, sino aquellos conocidos como “startups”, que tienen una idea creativa y de elevado contenido tecnológico, que por lo general obtienen un crecimiento muy acelerado y son imanes para los inversionistas.

“En el país existen las incubadoras de las universidades y algunas privadas pero la diferencia es que las incubadoras por lo general no tienen un periodo definido para terminar porque no hay un sentido de urgencia. En CV se acompaña por cuatro meses de forma gratuita y se garantiza el acceso a la red de inversionistas”, explicó García a Pymes El Financiero.

La red es una herencia de la que operó en 2006 mediante un proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo: Link Inversiones, pero que luego del retiro de esa entidad “se puso como en pausa”, dijo García. Entonces CV entró para retomar la idea en marzo pasado, renovada con nuevos miembros y con la que “pretendemos fortalecer una pieza clave en el ecosistema de emprendimiento local”, agregó.

Los inversionistas son costarricenses, algunos de ellos radicados en Estados Unidos, quienes firman acuerdos de confidencialidad y pagan una cuota anual de $1.500, lo que ayuda a que la aceleradora cubra sus gastos más básicos.

“Todos son empresarios de alto nivel, orientados al sector de tecnología, aunque se trata de un grupo diverso, donde lo importante es que tienen ese interés por los emprendimientos y que además saben que hay un riesgo pero que éste disminuye con el apoyo que brinda CV”, resaltó García.

En julio, Carao Ventures realizará ante los inversionistas la primera presentación formal de los proyectos que acoge. Las expectativas son altas: a nivel mundial el monto promedio de inversión ángel se estima en $250.000, lo que sucedería si solo 10 de los miembros de la red deciden poner unos 25.000 dólares cada uno, monto que García aseguró “es manejable para todos ellos”.

“Estamos programando que vengan en persona, para que el emprendedor sienta la presión y el reto de ponerse frente a ellos a defender su idea”, indicó el ejecutivo de CV.

Al involucrarse en un proyecto, los inversionistas por lo general lo hacen adquiriendo acciones de la empresa de reciente creación que promueve la idea. Lo mismo hace CV, que obtiene entre 5 a 15% de las acciones al momento de aceptar la propuesta para acelerar una iniciativa.

El proceso inicia con la identificación de emprendedores de primer nivel, de quienes se analiza su capacidad, potencial y compromiso. Sigue el proceso de incubación/aceleración en la sede de CV, un edificio de 400 m² con todos los servicios tecnológicos y donde el emprendedor recibe asesorías legales y financieras para la formalización de la empresa y la planificación estratégica y financiera del negocio.

Por último, se le inyectan otros recursos, incluso de capital, para cerrar con la prueba final de lanzar el plan ante la red ángel.

Aunque opera un poco en silencio debido a que prepara su lanzamiento, Carao Ventures trabaja con cuatro emprendimientos que conocieron a través de su red personal y por medio de otras organizaciones y que no necesariamente están en el área tecnológica.

“También buscamos emprendimientos de alto potencial en industrias tradicionales,  con un ángulo innovador. Bellelli va a introducir a Costa Rica un método educativo considerado como mejor del mundo; mientras Bildtek es una empresa industrial, con una tecnología innovadora que pretende traer al país para la producción de estructuras de acero para construcción”, puntualizó García.

Los otros dos proyectos son SurveyCo., que este año arrancó con la idea de un negocio de ingeniería mediante el levantamiento y análisis de data del mercado y, SaborStudio, que desarrolla aplicaciones de entretenimiento para teléfonos inteligentes, como el juego Pota-Toss, el app más exitoso en Costa Rica diseñado por José Cayasso.

En este momento Carao Ventures, que vio la luz en 2012, tramita su inscripción en la red nacional de incubadoras y aceleradoras del Ministerio de Economía, Industria y Comercio, con la meta de iniciar oficialmente su gestión a fines de julio.