PRODUCCIÓN MÁS SOSTENIBLE

Lechería de Rancho Redondo de Goicoechea aprovecha tecnología para generar energía y reducir costos

Con la instalación de un biodigestor, la factura eléctrica se reduciría en ¢250.000 mensuales, inicialmente. La compra de abono disminuiría en esa misma suma.


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Un cambio de mentalidad en la manera de hacer negocios impulsó a los propietarios de una lechería ubicada en Goicoechea a poner fin a la contaminación que generaba su producción y, de la mano de la tecnología, evolucionaron hacia un sistema amigable con el ambiente y que, además, genera energía para consumo interno.

Su proyecto, que consiste en la utilización de un biodigestor, les permitirá generar un porcentaje importante de electricidad para autogestionarse y reducir gastos.

Se trata de una pequeña empresa familiar denominada Agropecuaria FIA Sociedad Anónima, ubicada en Corralillo de Rancho Redondo de Goicoechea, que existe desde hace 45 años y que mide alrededor de 500.000 metros cuadrados (50 hectáreas).

Hoy día, la finca cuenta con seis empleados: cuatro peones y dos personas encargadas de atender al ganado, unas 178 reces (incluidas terneras, novillas y vacas adultas) y de las cuales 75 de ellas están produciendo leche.

Proyecto

En mayo de este año se instaló un biodigestor, el cual permite usar la boñiga de las vacas para hacer abono orgánico. Se proyecta que en aproximadamente dos meses empezará a generar el biogás necesario que posibilitará la producción de electricidad.

Federico Meneses, gerente general de la empresa, reconoció que anteriormente al lavar la boñiga de los animales se estaba contaminando una quebrada que cae en el Río Tiribí.

“A través del tiempo y queriendo estar con el ambiente y la naturaleza ya habíamos proyectado eliminar todas esas aguas boñigosas, para no contaminar el río Tiribí”, manifestó Meneses, de 53 años.

Por ello, asegura que contactó a diferentes instituciones para que lo asesoraran en su plan de instalación del biodigestor.

Meneses dijo que hace aproximadamente un año el Ministerio de Salud emitió una orden sanitaria, que según él fue “consensuada”, en la que le dieron seis meses para implementar la iniciativa.

La empresa recibe asesoría y supervisión de otras instituciones: la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

La empresa ha invertido alrededor de¢12 millones en la iniciativa y proyecta invertir ¢10 millones más. El financiamiento lo obtuvo a través de un crédito del programa Mucap Pyme.

Pero no es la única tecnología que se utiliza en la finca. Federico Meneses explicó que en su finca las vacas son inseminadas artificialmenteEl período de gestación de las vacas es de nueve meses, en los cuales los primeros siete meses del embarazo producen leche (se les ordeña con aparatos especiales) y en los dos meses siguientes se les deja descansar (se les seca la leche) para que luego produzcan más.

Luego de esperar un período prudencial, la vaca es inseminada nuevamente, queda embarazada y el ciclo vuelve a repetirse: produce leche por siete meses y descansa dos meses.

Beneficios

La empresa ya está obteniendo beneficios del funcionamiento del biodigestor.

En una de las etapas de funcionamiento se separa el agua del componente sólido de la boñiga. Ese sólido se mezcla con aserrín y con un activador, el cual sirve de abono para la finca, lo que le otorga nutrientes al pasto.

Juan José Campos, ingeniero agrónomo de la CNFL, explicó que la boñiga contiene nitrógeno, fósforo, potasio, que al adicionarse al suelo, funciona como un “excelente abono orgánico”.

El ingeniero agrónomo mencionó que el biodigestor generará un impacto positivo, tanto en el ámbito ambiental como social.

Ya no se va a usar tanto fertilizante químico, tanta electricidad, la demanda energética se va a reducir y la productividad de la finca va a mejorar”, comentó Campos.

Meneses proyecta que en los primeros meses de funcionamiento del biodigestor se reducirá en un 15% el gasto de electricidad.

La idea es inicialmente emplear la electricidad que produzca el biodigestor para calentar el agua con el fin de hacer la mezcla de leche que se usa como medio de alimentación de las terneras.

Posteriormente, se estima que se reduzca en un 60% el uso de electricidad y que, con la energía generada, también funcionen los equipos de ordeño de las vacas, las bombas de agua de la finca y que se genere luz.

“Funciona así: si gasté 1.000 kilowatt (kilovatios) y produje 500, le pago 500 (a la CNFL)”, ejemplificó Meneses.

El gerente general proyecta que gracias al biodigestor reducirán en ¢250.000 mensuales su factura eléctrica y en ¢250.000 mensuales la compra de abono.

Asimismo, en un futuro desean vender el abono que están generando a otras empresas.

¿Cómo funciona el biodigestor?

Eddy Solano, encargado de mantenimiento de la empresa, y Juan José Campos, ingeniero agrónomo de la CNFL, explicaron –a grandes rasgos y de la forma más sencilla posible- el funcionamiento del biodigestor:

1-Cuando se lavan las boñigas de las vacas en la lechería, tanto el agua como la boñiga circulan por un tubo.

2-Luego, pasan por un separador de sólidos, de manera que los fragmentos sólidos quedan en un espacio y el agua –que siempre tiene boñiga- circula hacia el biodigestor.

3-El biodigestor es una especie de contenedor o espacio cerrado. El que se instaló en la finca visitada posee dos bolsas cerradas.

4-Allí caerá el agua con boñiga (esto se conoce como purines). En el biodigestor habrá una ausencia de oxígeno, lo cual provoca una fermentación anaeróbica, que genera sulfuro de hidrógeno, metano y otros compuestos que producirán el biogás, el cual se extrae por medio de tubos y canales. El biodigestor tiene que ir inflándose o llenándose hasta alcanzar toda su capacidad. El de la finca está en proceso de llenado.

5-El biodigestor utiliza una cantidad específica de purines. Los purines que no ocupa, los expulsa a otro sector (llamado reservorio) y son usados también como abono orgánico para el pasto de la finca.