Un estudio realizado por profesores de mercadeo en Estados Unidos determinó que los jóvenes valoran más las experiencias poco comunes y poco frecuentes

Por: Joanna Nelson Ulloa 18 febrero, 2014
Los jóvenes asocian la felicidad con experiencias extraordinarias, como conciertos y festivales, mientras que los adultos mayores dicen que son felices con eventos ordinarios de la rutina diaria.
Los jóvenes asocian la felicidad con experiencias extraordinarias, como conciertos y festivales, mientras que los adultos mayores dicen que son felices con eventos ordinarios de la rutina diaria.

Los resultados de una reciente investigación, efectuada por profesores de mercadeo en Estados Unidos, sugieren a las marcas que utilizan campañas de mercadeo de experiencia, que para llegar más efectivamente a un grupo de jóvenes, utilicen vivencias extraordinarias, poco comunes y poco frecuentes.

Sin embargo, si la campaña de mercadeo más bien va dirigida a adultos mayores, debería involucrar experiencias ordinarias.

Estas recomendaciones se desprenden de ocho estudios que exploraron el papel de la edad en la felicidad de las personas, donde se concluyó que cuando somos jóvenes y creemos que tenemos mucho futuro por delante, creemos que la felicidad está atada a experiencias extraordinarias, fuera del ámbito de nuestra rutina diaria. En cambio, cuando somos mayores y creemos que nuestro tiempo es limitado, ponemos más énfasis en las vivencias ordinarias.

El estudio fue liderado por los autores Amit Bhattacharjee y Cassie Mogilner, profesores de mercadeo en Dartmouth Collage y la Universidad de Pennsylvania, respectivamente, ambas en Estados Unidos. Los resultados de la investigación fueron publicados en el Journal of Consumer Research.

Estudio

“Examinamos cómo la edad y la cantidad de tiempo restante de vida –que la persona percibe– afectan la felicidad proveniente de las experiencias ordinarias y extraordinarias”, escribieron los autores Amit Bhattacharjee y Cassie Mogilner.

A través de una serie de ocho estudios, los autores pidieron a los participantes recordar, planificar o imaginar experiencias felices, en un intento de establecer una distinción entre las experiencias ordinarias (comunes y frecuentes) y las experiencias extraordinarias (poco comunes y poco frecuentes).

En uno de los experimentos se pidió a más de 200 participantes, en edades entre los 18 y 79 años, que recordaran una experiencia extraordinaria reciente que los hizo muy felices.

Los investigadores clasificaron las respuestas en 12 grandes categorías, que incluyeron pasar tiempo con los demás, viajes e hitos de la vida. Si bien los participantes de todas las edades reportaron sentir felicidad con experiencias extraordinarias, los resultados del estudio indicaron que la felicidad de experiencias ordinarias fue más frecuente entre el grupo demográfico de mayor edad.

Bhattacharjee explicó que las experiencias extraordinarias son muy apreciadas por los jóvenes porque les ayudan a establecer sus identidades personales. Conforme las personas se vuelven más estables, las experiencias ordinarias se vuelven centrales en el disfrute con sí mismo y por lo tanto son valoradas por los mayores.