Es vicepresidente de Startau, el centro de emprendimiento de la Universidad de Tel Aviv, y lidera DUCO, que ayuda a las organizaciones a desarrollar procesos de innovación

Por: Joanna Nelson Ulloa 22 septiembre

Dan Balter, un joven israelí de 27 años, no creció en un ambiente emprendedor ni ostentoso, pero eso no impidió que a la corta edad de 17 años iniciase su primer negocio.

Este consistía en la comercialización de un accesorio para celulares, que logró recaudar alrededor de $150.000 en Israel.

Balter es originario de la ciudad de Afula, situada al norte de Israel y su padre es de nacionalidad uruguaya, mientras que su madre es argentina.

“Nací en una ciudad periférica, vengo de una familia que tenía bajos recursos y querer tomar responsabilidad sobre mi vida y hacer un cambio, eso fue algo que me empujó a hacer muchas cosas”, aseguró.

La venta de $14 millones

A los 21 años, ya había creado su segundo emprendimiento en el área de biotecnología, que consistía en el diseño de una ropa que tenía una sustancia que ahuyentaba a los mosquitos, lo cual era una buena forma de evitar la propagación de enfermedades como el dengue y la malaria.

Vendió la empresa en el 2012 en $14 millones, precisó el israelí.

Pero allí no acabó su pasión por emprender, pues forma parte de otras iniciativas que propician el desarrollo de negocios.

Una de ellas es Startau, el centro de emprendimiento con 32 programas de aceleración de la Universidad de Tel Aviv, por el que pasan alrededor de 4.000 emprendedores por año y del que Balter es vicepresidente.

Asimismo, es fundador de DUCO, una organización que crea y respalda ecosistemas emprendedores y fomenta procesos de innovación en diferentes países del mundo, especialmente en Latinoamérica.

En representación de DUCO, el joven visitó el país para apoyar a la Promotora del Comercio Exterior (Procomer) en el mejoramiento, justamente, del ecosistema emprendedor nacional.

Él estuvo durante la XIX edición de la Buyers Trade Mission (BTM), realizada esta semana y que reunió a más de 700 exportadores costarricenses y a 300 compradores internacionales, según Procomer.

Balter manifestó que una de sus mayores motivaciones es lograr crear un impacto en lugares donde no tienen suficientes recursos, como él no los tuvo cuando empezó, por lo que su meta es incentivar el desarrollo de emprendimientos que sean de carácter global.

La importancia de elegir bien al equipo

Balter aconsejó a las personas que quieren emprender contar con un buen equipo que sepa ejecutar las acciones requeridas, en el que haya personas técnicas, de diferentes áreas, de manera que se completen el uno al otro.

Manifestó que la elección de los socios y de ese equipo no debe basarse exclusivamente en la amistad que se tiene con alguien más.

Por ejemplo, a él le sucedió que inició un emprendimiento con su mejor amigo, solo por ese motivo, no porque tuvieran habilidades que los completaran.

Se trató de un emprendimiento en el campo de las aerolíneas, que consiste en un mercado de tiquetes aéreos para que la gente que compró un pasaje de bajo costo y no lo puede cancelar se lo venda a otra gente.

“Esa fue una equivocación porque nuestra amistad es muy buena. Pero, para crear un emprendimiento que crezca y desarrolle, necesitás diferentes habilidades y estar muy enfocado en qué querés conseguir”.

Finalmente, él decidió abandonar la empresa y su amigo siguió en ella.

Pasión y una red de contactos sólida

Balter agregó que en los negocios no puede faltar pasión y perseverancia, aparte de una red de contactos muy amplia.

Esa red se construye con la asistencia a eventos y en contarle a la mayor cantidad de personas posible sobre lo que se está trabajando.

Por otro lado, para lograr alcanzar socios e inversiones es menester amar lo que se hace. De lo contrario, estos no se van a contagiar de la idea.

Igualmente, aconsejó convertirse en “un fenómeno” en el área en la que se está emprendiendo, por lo que el entrenamiento es fundamental para adquirir el conocimiento necesario.

Balter advirtió a los emprendedores a no enamorarse de la idea, sino del problema y de la necesidad.

¿Por qué?

Porque una vez que se encuentra una necesidad real se puede solucionar de diferentes formas.

“Una idea es el 1% de éxito de un emprendimiento. El 99% es la ejecución y no la idea. Entonces, no importa cómo sería la idea, sino cómo sería la ejecución”, subrayó.