Hoy en Internet dominan las corporaciones gigantescas. Las firmas emergentes innovadoras siguen siendo aplastadas totalmente

Por:  4 junio
 El nuevo plan del presidente de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos), Ajit Pai, para aflojar las reglas de neutralidad de la Red es una bendición para los gigantes de la tecnología.
El nuevo plan del presidente de la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos), Ajit Pai, para aflojar las reglas de neutralidad de la Red es una bendición para los gigantes de la tecnología.

Cada año, Internet se vuelve un poco menos justo. Las corporaciones que lo dirigen se hacen un poco más grandes, sus poderes se concentran más y un poco de su idealismo da paso a un pragmatismo despiadado.

Y si Ajit Pai, el nuevo presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés), se sale con la suya; es probable que las empresas hegemónicas crezcan aún más y se vuelvan más poderosas.

En realidad, este es un artículo sobre el creciente poder corporativo.

En este momento, Internet no está en un buen lugar. Las “Temibles Cinco”: Amazon, Apple, Facebook, Microsoft y Alphabet, la compañía matriz de Google, controlan casi todo lo de valor en el mundo digital, incluyendo sistemas operativos, tiendas de aplicaciones móviles, navegadores, infraestructura de almacenamiento en la nube y océanos de datos a partir de los cuales engendrar nuevos productos. Un puñado más ?—Comcast, AT&T, Verizon— controlan las conexiones alámbricas e inalámbricas a través de las cuales fluyen todos sus datos. La gente hablaba de Internet como un país de las maravillas para las compañías emergentes innovadoras, pero, últimamente, las firmas emergentes siguen siendo aplastadas. Hoy, en la Red dominan corporaciones gigantescas, totalmente.

Lo cual nos lleva a la neutralidad neta. La regla básicamente evita que los proveedores de banda ancha ofrezcan trato preferencial a parte del contenido en línea; impide que Comcast dé, digamos, un aumento de velocidad a una compañía de transmisión de vídeos en streaming que pueda permitirse pagar sobre una que no.

En medio de muchas batallas legales, las reglas de neutralidad en cierta forma han regido a Internet durante años. En el 2015, después de que el entonces presidente Barack Obama promovió una política más estricta, Tom Wheeler, quien presidía la FCC, introdujo amplias reglas de neutralidad de la Red. Pero bajo el presidente Donald Trump, la neutralidad neta está en la tabla de cortar. A fines de abril, Ajit Pai delineó un esfuerzo para relajar las reglas; es probable que su visión sea aprobada.

La lucha en torno de la neutralidad de la red es vista a menudo como una batalla entre las compañías de telecomunicaciones y las de Internet; entre proveedores de banda ancha como Comcast (que ganarían algo de dinero cobrando por vías prioritarias) y los innovadores digitales como Google (que tendrían que pagar más).

En cuanto al cabildeo, las dos partes están definitivamente opuestas: las firmas de banda ancha vitorearon el discurso de Pai, mientras que la Asociación del Internet, un grupo de representa a docenas de compañías de Internet grandes y pequeñas, incluyendo a Amazon, Facebook y Google, se opusieron.

Sin embargo, el retrato de una pelea siguiendo las líneas de una batalla de Internet versus telecomunicaciones parece cada vez más simplista. Las compañías de telecomunicaciones se están convirtiendo en empresas de Internet (Verizon es dueña ahora de AOL y Yahoo), las compañías de Internet están incursionando en telecomunicaciones (Alphabet tiene una subsidiaria de servicio de Internet de fibra óptica), y todas se están convirtiendo en estudios de cine y televisión (Amazon tiene una estrategia para ganar premios Emmy).

Así que la mejor manera de pensar en las reglas no es en términos de lo que estas compañías hacen, sino más bien en términos de su tamaño.

¿Poner fin a la neutralidad de la red ayuda al pez grande o al pez pequeño? ¿Eliminar las reglas hace Internet más justo, más dinámico y más innovador? ¿Creará una atmósfera más favorable para los potenciales retadores de las “Temibles Cinco”?

Probablemente no. De hecho, atrincheraría su poder aun más.

Tim Wu, el profesor de derecho de Columbia y columnista de opinión colaborador de The New York Times que desarrolló el concepto de “neutralidad de la Red”, dijo que el surgimiento de un puñado de gigantes de Internet ha modificado la manera en que piensa sobre el tema.

Cambio de opinión

En el 2003, cuando empezó a argumentar a favor de las reglas de neutralidad, Wu estaba principalmente interesado en proteger a los innovadores digitales de los oligopolios de telecomunicaciones que habían reprimido durante mucho tiempo la nueva tecnología en sus redes.

Si las compañías telefónicas llevaban las mismas reglas de las redes telefónicas a Internet, conectar un equipo no aprobado a su línea (como un enrutador de Wi-Fi) o utilizar un software que pudiera competir con la operación primaria de la compañía telefónica (digamos, Skype) sería considerado prohibido.

Pero, en la actualidad, Wu considera que las reglas de neutralidad tienen un propósito más amplio: proteger a los innovadores no solo de las compañías de banda ancha, sino también de los gigantes de Internet que ahora controlan la Red.

“En los primeros días, estábamos tratando de salvar a compañías como YouTube”, dijo. “Ahora se trata en gran parte de intentar salvar a la red de YouTube tanto como salvar a YouTube”.

Para entender lo que quiere decir, considere que los gigantes actuales de Internet tienen muchas formas de aislarse de la competencia. Primero, siempre que los competidores tienen éxito, a los gigantes habitualmente también les va bien; reciben dividendos de los ingresos de la tienda de aplicaciones móviles, de las facturas de almacenamiento en la nube y de los anuncios de instalación de aplicaciones, entre otras cosas.

Y cuando las nuevas empresas emergentes presentan servicios que amenazan a las operaciones de las “Cinco Temibles”, los gigantes simplemente pueden copiarlos, y empaquetar sus propias versiones con sus productos populares. Vea cómo Apple lanzó su propio servicio de streaming para competir con Spotify, o cómo Facebook copió todas las funciones más populares de Snapchat.

Pero Wu señala que, al menos, los gigantes ahora tienen que hacer algo para responder a sus rivales. En ausencia de reglas de neutralidad, todo lo que tendrían que hacer es comprar acceso a vías veloces en línea, evitando así fácilmente que los rivales funcionen bien en los teléfonos de las personas.

“Snapchat ha crecido en una era de neutralidad de la Red, y pienso que Snapchat debe parte de su existencia a esa neutralidad”, dijo Wu. “Facebook no ha podido destruirlo todavía, y habrían tenido un trabajo más fácil en un mundo sin neutralidad de la Red. La pregunta es: ¿Facebook y Comcast podrán unirse y hacer equipo contra un futuro Snapchat?”

Los gigantes de Internet ? quienes, recuerde, están a favor de las reglas de neutralidad ?no están exactamente de acuerdo con que las reglas también ayuden a mantener bajo control a los gigantes de Internet. Pero están de acuerdo en que las reglas pudieran ayudar a las empresas emergentes.

“Las empresas de Internet de todos los tamaños creen que las actuales reglas de neutralidad neta de la FCC están funcionando y que estas protecciones al consumidor no deberían cambiarse”, afirmó en un correo electrónico Noah Theran, vocero de la Asociación del Internet. Añadió: “Silicon Valley, desde su nacimiento, se ha aferrado a la creencia de que las mejores ideas pueden competir y ganar en el mercado. Los consumidores y el ecosistema del internet se benefician cuando las empresas emergentes pueden saltar a las establecidas, y la neutralidad neta es la clave para preservar este espíritu”.

ventajas y desventajas

“Las grandes empresas obtienen enormes ventajas de la velocidad porque han creado gran infraestructura en línea”, dijo Bret Swanson, quien estudia la política de telecomunicaciones en el Instituto Empresarial Estadounidense. “Pero la firma emergente que no tiene una infraestructura enorme ni decenas de miles de millones de dólares para construirla, podría usar cosas como la prioridad pagada para entrar a este mercado competitivo”.