El negocio imparte clases de canto y de diversos instrumentos y también produce eventos

Por: Joanna Nelson Ulloa 4 octubre
Luis Porras, de 38 años, planea abrir nuevas sucursales de su academia en Pinares de Curridabat y en Escazú.
Luis Porras, de 38 años, planea abrir nuevas sucursales de su academia en Pinares de Curridabat y en Escazú.

Hace muchos años, cuando Luis Porras Castro decidió estudiar música y convertirse en docente de esta materia, algunas personas intentaron convencerlo de que no lo hiciera. No hizo caso y hoy tiene su propia academia.

Le insistían en que no era una profesión rentable.

“Me decían que con la capacidad que tenía que por qué no elegía una carrera más redituable”, recordó Porras.

La academia ofrece clases de piano, de canto, de guitarra acústica y eléctrica, de violín, de viola y de batería, entre otros instrumentos.
La academia ofrece clases de piano, de canto, de guitarra acústica y eléctrica, de violín, de viola y de batería, entre otros instrumentos.

La academia de música es además una productora de eventos, tiene ocho empleados y subcontrata los servicios de otros profesionales.

Sus inicios
La empresa realiza conciertos con sus estudiantes en el Jazz Café.
La empresa realiza conciertos con sus estudiantes en el Jazz Café.

Porras estudió artes musicales con énfasis en pedagogía en la Universidad Nacional.

Cuando salió de la universidad se dio cuenta de que, si bien el salario por ser docente no era tan significativo como el que se recibe en otras profesiones, sí había opciones para obtener ingresos.

Dentro de ellas se encontraba la producción de eventos y el contar con un negocio propio ligado a la música.

Aparte de impartir clases en diferentes instituciones, empezó también a ofrecer clases particulares a estudiantes que se lo solicitaban.

La demanda se incrementó.

Alquiló un pequeño apartamento en Moravia y una de las habitaciones era empleada para dar las lecciones de música.

Luego, surgieron otras oportunidades.

Mientras era docente, por ahí del año 2008, se convirtió en el manager y productor del músico Adrián Goizueta, a quien Porras identifica como su profesor y maestro.

Porras se encargaba de ayudarle en la organización de los conciertos, giras, coordinaba con la prensa cuando había alguna actividad y colaboraba con la producción del programa de radio que tenía Goizueta.

Laboró con él seis años.

La academia ofrece clases de piano, de canto, de guitarra acústica y eléctrica, de violín, de viola y de batería, entre otros instrumentos.
La academia ofrece clases de piano, de canto, de guitarra acústica y eléctrica, de violín, de viola y de batería, entre otros instrumentos.
Nace la academia

A finales del 2012, a Porras lo despidieron del colegio privado en el que había laborado por 12 años.

A partir de ese momento él se vio en una encrucijada: podía imprimir currículos para aplicar como profesor de música otra vez o seguir con su emprendimiento de dar clases particulares, pero de manera formal.

El educador optó por la segunda alternativa y fundó Música Contemporánea Art Academy - Moravia .

Se apersonó a un banco y solicitó un crédito hipotecario de $10.000, que finalmente le otorgaron.

Con “todo el susto del mundo” invirtió en la inscripción de la marca, en la compra de instrumentos, se inscribió en la Dirección General de Tributación y sacó la patente.

Además, alquiló un local en Moravia. Empezó con 20 alumnos.

Sus amigos le ayudaron a remodelar el espacio comercial y a acomodar los instrumentos y el equipo requerido para operar.

Al principio, Porras se encargaba de todo. Se asemejaba a un trabajador de circo que presentaba, barría, vendía las entradas y ofrecía el espectáculo.

Él daba diferentes cursos para que los jóvenes aprendieran a tocar varios instrumentos.

Cuando la cantidad de alumnos empezó a crecer, decidió contratar a un profesor de canto, luego a un profesor de violín, de guitarra, de piano, de batería y otros.

Muchos de los docentes eran músicos nacionales.

Además, el emprendedor se empezó a preocupar por temas contables y administrativos.

Se compró un montón de libros sobre negocios y emprendimiento, se los leyó “como loco” y sentó a su amigo contador para que le explicara qué podía hacer y qué no.

Un aspecto que el propietario destaca de su academia es que, como proyecto de graduación de los estudiantes, se organizan conciertos en sitios como el Jazz Café.

Él señala que se trata de conciertos “profesionales”, con luces, sonido, tarimas, técnicos y hasta con un director de escena.

Justamente, la empresa amplió sus horizontes y se dedica también a producir eventos masivos y a ser manager de artistas en Costa Rica y El Salvador.

Ha realizado trabajos para instituciones del gobierno, tras participar en licitaciones.

Actualmente está realizando los estudios de mercado para abrir nuevas sucursales de su academia en Pinares de Curridabat y en Escazú.

Porras aconsejó a quienes deseen fundar un negocio aprender a tomar decisiones rápidamente y a cambiar de camino conforme se van presentando situaciones, pues las cosas a veces varían abruptamente y es necesario tener capacidad de reacción.

La empresa realiza conciertos con sus estudiantes en el Jazz Café.
La empresa realiza conciertos con sus estudiantes en el Jazz Café.

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