El producto permite tener un mejor control del inventario y brinda estadísticas que pueden contribuir a mejorar el servicio al cliente.

Por: Joanna Nelson Ulloa 6 febrero, 2015
Tomás y Julián, de 24 años, desarrollaron el software a raíz de que el programa que utilizaba su familia en su minisúper no era el ideal.
Tomás y Julián, de 24 años, desarrollaron el software a raíz de que el programa que utilizaba su familia en su minisúper no era el ideal.

Hace aproximadamente dos años, los tíos y la madre de los hermanos gemelos Julián y Tomás Subirós Murillo abrieron un minisúper y tuvieron que hacer una gran inversión económica en equipo y trámites de un “solo golpe”.

Uno de los problemas que enfrentaron al abrir el negocio fue que no tenían un sistema adecuado en el que pudieran incluir el inventario de sus productos y que, además, les permitiera facturar de la mejor manera.

“El software que tenían no era muy intuitivo. Los veíamos frustrados. Ellos nos decían muchas cosas en las que se podía mejorar una aplicación como esta”, recordó Julián.

EvoricPOS está diseñado para negocios como pulperías, minisúper, librerías y ferreterías.
EvoricPOS está diseñado para negocios como pulperías, minisúper, librerías y ferreterías.

Frente a esto, Julián (estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Fidélitas) y su hermano Tomás (estudiante de Ingeniería Industrial de la Universidad Latina) empezaron a desarrollar un programa informático diseñado para pymes que facilitara este proceso.

A pesar de que el negocio de su familia cerró, ellos continuaron con su proyecto y luego de dos años de trabajo, ya está lista la primera versión de su producto, que es un software de punto de venta denominado EvoricPOS.

El producto fue sometido a prueba en el minisúper de su mamá y en otro minisúper (que también es ferretería) de Atenas, en la provincia de Alajuela.

Tomás Subirós es estudiante de Ingeniería Industrial en la Universidad Latina.
Tomás Subirós es estudiante de Ingeniería Industrial en la Universidad Latina.

El desarrollo de herramientas tecnológicas no es algo nuevo para estos dos jóvenes de 24 años, quienes ya han creado otras plataformas y son aficionados de la tecnología.

Utilidad

El programa permite que pymes como pulperías, pequeños supermercados, carnicerías, ferreterías y librerías, ordenen sus ventas de manera sencilla.

Julián Subirós es estudiante de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Fidélitas.
Julián Subirós es estudiante de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Fidélitas.

Allí pueden incluir todo su inventario y saber su antigüedad (si está pronto a vencer o no), qué hace falta o qué se va a acabar.

También se generan reportes de qué productos se venden más, en qué fechas y en cuáles cajas, lo cual permite conocer información de utilidad para la empresa.

Por ejemplo, puede que una caja genere más ventas debido a su ubicación o simplemente a que el cajero que atiende suele ser más amable que los otros y provoca simpatía en los clientes, es decir, el comercio puede realizar análisis según los datos que se generen.

"Hay información muy relevante que usted puede utilizar de diferentes formas para mejorar su negocio", comentó Tomás.

El programa también posibilita incluir información de los clientes y saber qué productos consumen más.

Según los creadores, esta es una herramienta de servicio al cliente, pues se puede detectar qué productos consume más un consumidor y ofrecerle promociones y facilidades, de manera que se establezca una mejor relación.

Además, se generan facturas de las compras que se realizan.

Por otra parte, el software fue desarrollado de manera que se puedan abrir varias pestañas de facturación a la vez (es multitarea o multitasking).

Entonces, si se empezó a facturar y al cliente se le olvidó adquirir algo, no hay que esperar a que vuelva esa persona, sino que se puede ir atendiendo al otro comprador que se encuentra en la fila.

Costo y planes

El comerciante interesado en el software, puede adquirirlo por la suma de ¢180.000, que se pueden pagar poco a poco, no de una sola vez, al ir cancelando ¢30.000 por mes (en total serían seis meses).

En ese período mínimo de seis meses, la empresa ofrece soporte y actualizaciones del programa, incluidas nuevas versiones, si las hubiera.

Una de las ventajas es que una vez que se adquiere el software, este no caduca, sino que puede seguirse utilizando normalmente.

Si la empresa desea seguir recibiendo soporte y actualizaciones, ahí sí debe continuar con el desembolso de ¢ 30.000 al mes.

La compra del software (por los ¢ 180.000, o ¢30.000 por seis meses) permite su instalación en tres computadoras de la empresa.

Los jóvenes esperan que a medida que se universalice el uso de los códigos QR (que permiten almacenar información de los productos) su programa evolucione aún más, de modo que facilite el uso de esa tecnología.

Por ahora, esperan aumentar sus clientes y seguir mejorando la aplicación.

Gracias a la instalación del programa en el comercio mencionado de Atenas, una empresaria se interesó en su producto.

Estos hermanos empresarios recalcan que su propósito es ayudar especialmente a las pymes que están empezando, pues dada la experiencia de su familia, comprenden que iniciar una empresa en el país genera muchos costos y responsabilidades.

La idea es que el software facilite el trabajo de las empresas.