El proyecto ganó el primer lugar de la feria Generación E, que fomenta el desarrollo de emprendimientos entre estudiantes de la UCR.

Por: Joanna Nelson Ulloa 6 agosto, 2015
La app -que aún no se ha desarrollado, sino que es una idea de negocio- ayudaría a los usuarios a encontrar recetas según los ingredientes que tengan disponibles.
La app -que aún no se ha desarrollado, sino que es una idea de negocio- ayudaría a los usuarios a encontrar recetas según los ingredientes que tengan disponibles.

Ana Irene Barrantes Ramírez tiene tan solo 18 años y en su primer año en la carrera de dirección de empresas en la Universidad de Costa Rica (UCR) ya obtuvo un premio por idear una aplicación para dispositivos móviles, que les permitiría a sus usuarios encontrar recetas de cocina de acuerdo con los ingredientes que tengan en su casa.

Su proyecto se denomina Kitchen 911 y a través de él se convirtió en la ganadora del primer lugar de la feria Generación E, organizada por la Escuela de Administración de Negocios de la UCR.

Este evento pretende fomentar el desarrollo de emprendimientos desde el primer año de carrera para quienes estudian dirección de empresas o contaduría pública.

Ana Irene Barrantes, de 18 años, recibió ¢500.000 por haber obtenido el primer lugar en la feria. Ella estudia en la sede Rodrigo Facio, en San Pedro.
Ana Irene Barrantes, de 18 años, recibió ¢500.000 por haber obtenido el primer lugar en la feria. Ella estudia en la sede Rodrigo Facio, en San Pedro.
¿Cómo funcionaría la app?

Aunque esta aún no se ha creado, pues por ahora se trata de una idea de negocio, operaría de esta forma:

1-El usuario –quien no sabe qué cocinar y necesita ayuda, pues tal vez no es muy diestro en los temas culinarios o no tiene tiempo- ingresaría a la app el nombre de los ingredientes que tiene a su alcance.

2-La app contaría con una amplia base de datos con recetas, que dirigiría al interesado hacia aquellas que tienen los ingredientes que él posee. De esta manera, se convertiría en una opción personalizada.

3-Un valor agregado del software es que también incluiría recetas especializadas para personas diabéticas; para aquellas que no pueden consumir alimentos con gluten; para vegetarianos; y también para quienes buscan una alimentación saludable. El plan de negocios propone contar con un nutricionista que le dé el visto bueno a estas recetas.

4-La app también habilitaría la opción de que los usuarios suban sus propias recetas, para así aumentar el contenido y que estos se sientan parte de la aplicación.

La joven explicó que la aplicación pretende eliminar todo el tiempo que a veces se pierde buscando recetas en Internet o en otras aplicaciones de cocina. Este instrumento ahorraría ese tiempo, pues le mostraría al usuario qué platillos son compatibles con los alimentos que tiene a su mano.

Sin los demás

Ana Irene, quien también es estudiante de segundo año de la carrera de Ciencias de la Comunicación Colectiva en la misma institución, inició el desarrollo de este proyecto con otros tres compañeros del curso Introducción a la Administración de Negocios.

Por diversas circunstancias, poco a poco ellos abandonaron la materia. Ana Irene se quedó sola, pues ya no tenía la posibilidad de integrarse a otros grupos: el curso ya estaba avanzado.

Continuó con el proyecto y en algún momento se sintió en "desventaja" al no tener el apoyo de otros jóvenes, pues muchos de los grupos eran de cinco o seis personas.

"No tenía otra opinión como para contrastar, pero sí fue bastante interesante", recordó Ana Irene.

A pesar de ello, siguió adelante, enfrentó a sus competidores en el concurso y finalmente obtuvo el primer lugar.

La joven mencionó que le gustaría mucho seguir con el proyecto y llegar a desarrollar realmente la aplicación. Pero, primero considera que debe realizar una investigación aún más formal para determinar qué tantas personas estarían dispuestas a utilizar la app, así como afinar el modelo de negocios y otros detalles.

Por este motivo, le interesa ingresar su proyecto a AUGE, la incubadora de negocios de la UCR para mejorarlo y posteriormente desarrollarlo a plenitud, ya que además necesita recursos económicos que en su condición de estudiante no son tan fáciles de conseguir en este momento.