CONVERSACIÓN CON NURIA LEVY Y JAIME AMSEL

Cinco lecciones que aprender de la cultura emprendedora de Israel

Israel se ubica en el puesto 17 del Índice global de emprendimiento y en él han surgido varias startups creadoras de apps y plataformas tecnológicas.


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“En Israel decimos: Yo primero me tiro a la piscina y después reviso si había agua. Y si no había agua, me doy un golpe, me paro y voy a la próxima piscina”.

Jaime Amsel.

En los años 80, Israel se caracterizó por ser un país que se enfocaba en exportar naranjas y otros productos agrícolas. Hoy día destaca por sus invenciones tecnológicas y por albergar a cientos de startups en lo que se conoce como ‘Silicon Wadi.

Muchas de esas invenciones probablemente las ha empleado o ha escuchado sobre ellas.

¿Cuántas veces Waze le ha salvado para llegar a un lugar del cual ignoraba su dirección?

¿Ha recurrido a Wix para crear el sitio web de su empresa?

¿O ha oído sobre Mobileye, que desarrolla sensores que se instalan en los vehículos para prevenir accidentes de tránsito y que este año fue adquirida por Intel?

¿Ha leído sobre Moovit, una app que brinda información sobre transporte público y que se usa en varias ciudades del mundo?

Todas estas soluciones tecnológicas fueron desarrolladas por israelíes.

Actualmente, Israel se ubica en el puesto 17 del Índice global de emprendimiento 2017 e igualmente en el lugar 17 en el Índice Global de Innovación 2017.

A su vez, se localiza en el puesto 10 del Índice de Innovación de Bloomberg de este año.

Además, invierte un 4,3% de su Producto Interno Bruto en investigación y desarrollo, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, por sus siglas en inglés).

¿Cómo logró este país convertirse en una cuna para los emprendedores? ¿Qué caracteriza a los emprendedores de este país? ¿Qué puede aprender Costa Rica de ellos?

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1-Apuesta por startups.

La decisión de fomentar la creación de startups no necesariamente fue algo “visionario”, sino que surgió por necesidad, dijo Jaime Amsel, socio fundador de CEO Estrategia, una consultora dedicada a mejorar el pensamiento estratégico de las empresas.

Amsel estuvo de visita en Costa Rica recientemente.

En los años 80, uno de los productos principales de exportación eran las naranjas y a inicios de los años 90, mientras se desintegraba la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), muchos israelíes regresaron a Israel.

Como el Estado no les podía dar trabajo a todos en sus instituciones y había gente muy capacitada, este empezó a impulsar el desarrollo de pymes y startups, por medio de inversión y préstamos en mejores condiciones.

El Estado se percató de que las pequeñas y medianas empresas contribuían significativamente a la economía, de allí que continúa invirtiendo en programas para su beneficio, explicó Nuria Levy, directora de cursos de emprendimiento e innovación del Centro Internacional de Capacitación Golda Meir.

Este Centro pertenece a la Agencia Israelí de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Mashav, por sus siglas en hebreo).

 

2-Crear productos globales.

Al ser Israel un país pequeño, con alrededor de 22.145 km² de superficie y con un mercado más limitado, los emprendedores entienden esto bien.

Aunque prueban su idea en el mercado local y les interesa vender en él, su fin es ofrecerle sus innovaciones al mundo.

Por este motivo, desarrollan productos que solucionen problemas globales, dijo Amsel.

Levy expresó que los israelíes siempre tienen la vista en el mercado exterior, dentro del cual se encuentran países como Estados Unidos, pues se le conoce bien y se habla el idioma.

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3-Actúan rápido, sin rodeos.

A veces, quienes desean iniciar una empresa dan muchas vueltas y la indecisión les consume, lo que les impide innovar.

Mejor me espero al otro año”, “no tengo plata”, “me da miedo”, son algunas frases que se emplean.

Para Jaime Amsel, en general, el emprendedor israelí actúa más rápido y tiene un sentido de urgencia, le interesa generar dinero y crear un impacto con su innovación.

De esta forma, trabajan su idea, buscan a otras personas para discutir sobre ella, mejorarla y se lanzan.

“En Israel decimos: yo primero me tiro a la piscina y después reviso si había agua. Y si no había agua, me doy un golpe, me paro y voy a la próxima piscina”, ilustró Amsel sobre el espíritu emprendedor de los israelíes.

 

4-Incubadoras y aceleradoras.

Levy contó que el apoyo estatal a las startups no ha sido de un día para el otro, sino que se ha ido construyendo “poquito a poquito, con los años”.

Dentro de las instituciones que destacan por apoyar a las pymes se encuentran los centros de desarrollo empresarial, conocidos como Maof.

Asimismo, existen más de 100 incubadoras y aceleradoras.

Las incubadoras se encargan de apoyar proyectos que están iniciando y las aceleradoras de hacer escalar iniciativas que ya se sabe que funcionan. 

Levy señaló que generalmente las incubadoras para startups son encabezadas por el gobierno, mientras que las aceleradoras son más de carácter privado.

Existen incubadoras y aceleradoras genéricas, pero también por áreas: agrícolas, sociales, de biotecnología, y tecnológicas, entre otras.

Por otro lado, se han creado diferentes fondos de apoyo a las startups, en los que el Estado invierte un porcentaje y los inversores privados el resto.

De esta manera, hay un riesgo compartido con las empresas privadas.

 

5-Redes de contactos y equipos interdisciplinarios.

El hecho de que haya israelíes en diferentes partes del mundo, les permite a los emprendedores estar enlazados y recurrir a sus redes de contacto para apoyarse en aquellas áreas en la que no son tan fuertes.

“Al estar tan dispersos por 2.000 años, aprendimos a conectarnos. Entonces, llega alguien a Israel y dice: ‘Yo quiero desarrollar un nuevo tipo de café’", dijo Amsel.

Los emprendedores no se guardan las ideas, sino que comparten mucho y eso es positivo, pues permite encontrar la ayuda necesaria para mejorar dichas ideas.

“En la sociedad israelí es muy fácil decir: '¿Oye tú conoces a alguien que entienda de café?'. Entonces, tú dices: ‘Yo no conozco (de café), pero conozco a mi primo que está en Estados Unidos, yo los conecto’. Se dio la suerte que vino la Internet y está conexión se hizo mucho más fácil”, ejemplificó Amsel.

Por otro lado, en las incubadoras y aceleradoras se procura que los equipos de trabajo sean interdisciplinarios, no homogéneos y que estén debidamente preparados para que haya una mayor riqueza.

Levy enfatizó que a veces no importa tanto la idea, sino tener un buen equipo.

Si la idea fracasa por algún motivo, al contarse con un equipo competente, se pueden desarrollar nuevos conceptos y proyectos.