EMPRENDEDORAS

Tres mujeres logran reinventarse y hoy tienen negocios que las sostienen

Conozca la historia de tres mujeres empresarias, que superaron obstáculos e incorporaron sus preocupaciones sociales y ambientales a su negocio.


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El mercado laboral no siempre resulta fácil o lo que los trabajadores esperan con tanta ilusión luego de graduarse o de obtener algún título educativo: en ocasiones se enfrentarán a discriminación por motivos de su sexo, edad o por alguna condición, a accidentes laborales y a otras adversidades.

Sin embargo, muchos han logrado sobreponerse a estas situaciones y gracias a su espíritu emprendedor han podido fundar su propia empresa y ser ellos mismos quienes definan su destino, sin depender necesariamente de un salario o de una empresa o jefe que les diga qué hacer y qué no hacer.

Este es el caso de Catalina Camacho Villalobos, quien por varios años trabajó como salonera para eventos especiales.

A medida que pasaba el tiempo, por su edad, ya no la llamaban con tanta frecuencia.

Aunque ella no se quedaba quieta, pues solía elaborar y vender manteles para hoteles, decidió dar un paso más y establecer su propio negocio, a través del cual vende delantales con sus propios diseños, muñecas de trapo, adornos y estuches para almacenar agua o bebidas.

El negocio nació hace ocho años y se denomina Katy Sew.

Ella emplea diversas técnicas, incluida la técnica de appliqué que, a grandes rasgos, consiste en coser o bordar un diseño con pequeños pedazos de tela sobre un fondo más grande.

Camacho vende sus productos por encargo o en la tienda Kúkara Mákara.

Pet in Love

Emilia Delgado Arce trabajó como diseñadora publicitaria y en el campo de la producción audiovisual. Mientras se encontraba en una grabación, intentó atajar el monitor de una cámara de video,  lo que le terminó afectando su hombro y le provocó una bursitis y tendinitis.

Estuvo incapacitada por alrededor de un año. El hecho de no poder usar su brazo por tanto tiempo, la hizo pensar a qué podía dedicarse mientras se recuperaba.

Esta situación, y ser estudiante de veterinaria en la Universidad Nacional, la hizo idear su empresa Pet in Love, en la que diseña ropa y camas para mascotas.

Su negocio tiene la particularidad de que emplea a mujeres con características determinadas: que sean jefas de hogar, que tengan máquinas industriales y muchas ganas de trabajar.

Delgado, de 36 años, asegura que su propósito no es solo tener una empresa, sino también ayudar a otras mujeres a salir de la pobreza. De esta forma, ella diseña los trajes y las costureras son quienes elaboran las prendas.

Actualmente, le ayudan tres mujeres de diferentes zonas del país: Yorleny Cerdas, Lilliam Rivera y Emilia Zúñiga.

Su negocio también tiene una orientación ecológica, pues recurre al uso de retazos viejos que se transforman en prendas y en pequeñas camas.

Este año, participó en el Congreso Nacional de Innovación con su empresa y resultó galardonada en la categoría de comercio. Además, su negocio recibe asesoría de UNA Incuba, la incubadora de la Universidad Nacional.

Los productos de Pet in Love se venden en diferentes ferias: en la Feria Verde de Aranjuez, en Plaza del Sol y en las de mascotas.

Su sueño es colocar sus productos en Centroamérica y, ¿por qué no?, en un futuro llegar hasta Europa.

Epso

Hace varios años, la hija de Sonia Fernández Valverde estaba viendo un programa de televisión y pudo observar cómo se creaban lámparas con papel periódico.

La joven llamó a su mamá y desde ese momento, Fernández quedó cautivada con la técnica. De hecho empezó a crear las lámparas y a experimentar con dicho material.

Fernández recuerda que "a todo el mundo les gustaron", debido a que a simple vista pareciera que son de hierro o de un material más 'sofisticado'. Ella aprovechó la oportunidad y decidió convertirlo en su negocio.

Su primer trabajo en esta nueva faceta fue elaborar dos lámparas para una cabaña. Así, había nacido un nuevo negocio: Ecología y Protección Sostenible (Epso).

Fernández, de 54 años, es dibujante técnica y trabajar por varios años en la elaboración de planos resultó ideal, pues tiene habilidades en el diseño. Todo esto le permite crear productos en el taller que tiene en su casa, en San Rafael Abajo de Desamparados.

Aparte de crear lámparas, Sonia también diseña pequeñas bicicletas de papel periódico que sirven de adorno.

Las hace en honor a su papá Jorge Fernández, quien para mantener a sus ocho hijos laboraba en una empresa. Pero, además, consiguió otro trabajo que podía realizar en las madrugadas: era repartidor de periódicos de La Nación y utilizaba ese medio de transporte para distribuir las publicaciones.

Las creaciones de Fernández se pueden encontrar en la tienda Kúkara Mákara y en El Cajoncito