Ahorrar en la época de bonanza le permitirá estar preparado ante una posible crisis.

Por: Joanna Nelson Ulloa 5 agosto, 2014
En medio de una crisis económica, establezca estrategias para diferenciar su producto de otros en el mercado.
En medio de una crisis económica, establezca estrategias para diferenciar su producto de otros en el mercado.

Hay ciertos períodos en los que los negocios experimentan una gran prosperidad y están con las arcas llenas. Y también hay momentos de escasez e incertidumbre debido a dificultades en la economía originados por problemas nacionales, crisis internacionales o hasta por responsabilidad de las mismas empresas.

Para los fabricantes, los productos empiezan a acumularse en las bodegas sin salida. En las tiendas y en los comercios, anteriormente llenos de gente, los inventarios también aumentan ante la escasez de clientes.

¿Qué debe hacer una pyme cuando la economía empieza a fallar? ¿Cómo prepararse para tiempos difíciles?

Estas son siete medidas que le ayudarán a enfrentarse a las grandes olas durante una tempestad económica.

1. Evalúe su negocio

Javier Angulo Cardinale, director general de Finanzas con Propósito, manifestó que primero se debe revisar qué sectores de la economía se encuentran más afectados por determinada crisis e identificar si el tipo de negocio que se tiene es uno de ellos.

De ese análisis, se definirá si las medidas que deben tomarse son drásticas o más moderadas o, inclusive, si el negocio puede sacar provecho de la crisis.

Angulo también expresó que para medir qué tan difícil está la situación, es importante llevar un registro de las ganancias que se obtuvieron en años anteriores y hacer una comparación al momento de la crisis y ver si efectivamente los ingresos han bajado.

2. Cree mecanismos de diferenciación

¿Cómo lograr que en medio de una crisis los consumidores escojan su negocio y no otro?

Por medio de mecanismos de diferenciación: hay que crear formas de distinguir su producto o servicio de otros.

Angulo puso de ejemplo un pequeño restaurante que vende “casados”. Aquí se puede buscar un producto de buena calidad, que no genere muchos costos, que acompañe ese “casado”. Por ejemplo, en lugar del “casado” solo, también se puede ofrecer café o un buen postre.

Ese elemento adicional debe ser de calidad, que sepa bien, pero que tampoco salga muy caro, pues no hay que olvidar que la situación económica está difícil y la idea tampoco es gastar más de la cuenta.

Angulo también aconsejó establecer estrategias de lealtad, para ganar clientes. Por ejemplo, si una persona compra cuatro “casados”, el quinto le puede salir gratis.

Al cliente se le entrega una tarjeta que llena con cada compra y cuando alcanza la cuarta, la próxima vez no debe pagar.

3. Valore reducir el precio de un producto

Angulo mencionó que las empresas pueden valorar disminuir el precio de un producto, sin afectar la calidad de este.

“Cuando hablo de bajar precios, me refiero a reestructurar el producto o el servicio en sus costos para que pueda ser más competitivo en precio”.

Volvamos al ejemplo del “casado”: “Sin deteriorar la calidad, yo puedo ofrecer el mismo menú del casado, pero tal vez con menos ingredientes, sin necesidad de afectar la calidad del sabor y hacer un balance del costo del platillo. Puedo ofrecer un platillo más económico por el mismo servicio. La persona puede atraer clientes de esa forma”, explicó Angulo.

4. Recorte gastos superfluos

Los primeros gastos que se deben reducir son los que no le aportan nada a la producción, es decir, todos los gastos que no generen ventas ni un ingreso adicional en el negocio, manifestó Carlos Arguedas Campos, economista y profesor de la Universidad Nacional.

“Por ejemplo, un pequeño microempresario ya tiene clientes fijos o tiene un área de influencia de donde él realiza su producción. ¿Para qué va a gastar publicidad? No tiene sentido. Uno la publicidad la hace cuando se ha alcanzado un nivel de escala de planta y querés capturar nuevos clientes. Eso podés eliminarlo”, expresó Arguedas.

Los viajes y ciertos lujos también deben eliminarse, al menos temporalmente, mientras la crisis se reduce.

5. Establezca alianzas con otros negocios

Según Angulo, se pueden establecer alianzas con proveedores y con otras empresas afines.

Por ejemplo, si se tiene un restaurante, se puede crear una sinergia con una empresa de repostería que abastezca al restaurante.

“Se debe pensar en cosas que lleven a la pequeña y mediana empresa a buscar otros nichos de mercado vía alianzas o vía clientes corporativos, que le permitan aumentar las ventas”, reiteró.

6. Pídale a su banco reestructurar su deuda

Si la empresa tiene deudas y la crisis es tal que no puede pagarlas, puede solicitar una restructuración de esta, para que no se vea afectado el flujo financiero de la empresa y que se pueda pagar a tiempo, recomendó Angulo.

“Cuando se ha pedido un préstamo de capital de trabajo, de maquinaria, de equipo, de arranque de negocio, teníamos unas proyecciones y si la economía no me está ayudando para que esas proyecciones se den, tengo que llegar al banco para hacer alguna negociación”, sugirió el experto.

7. Cuente con un presupuesto y ahorre

Toda crisis se puede prevenir a través del orden y del ahorro.

Carlos Arguedas recomendó contar siempre con un presupuesto de lo que entra y de lo que sale cada mes del negocio y llevar un control adecuado de este.

“Muchas empresas trabajan informalmente, son de olfato. Es fundamental tener muy claro tus ingresos y costos”, aconsejó Arguedas.

Tanto Arguedas como Angulo coincidieron en que las empresas no deben mezclar las finanzas del negocio con las personales. Además, recomendaron que una de las mejores formas de estar preparados para situaciones difíciles es por medio del ahorro.

“Hay una premisa económica financiera básica: la única forma de que uno tenga capital de trabajo para que una unidad productora crezca en el tiempo es que haya niveles de ahorro", dijo Arguedas.

Añadió que en épocas de bonanza se debe tener una tasa de ahorro mayor, porque hay ingresos constantes y continuos.

"En época de crisis se empieza a gastar ese ahorro, para continuar con la actividad a futuro, pero en la lógica latinoamericana a veces se ve a la inversa: en las vacas gordas se gasta y no ahorramos. Cuando viene la crisis, todo el mundo quiere ahorrar”, dijo Arguedas.

El economista también recomendó reducir el uso del agua y de la electricidad.

“A veces hay empresas que descuidan el ahorro de energía. Uno llega a un taller y está todo iluminado, de manera innecesaria, en pleno día o mantienen conectados equipos que no tienen que estarlo. Hay que hacer ahorros de agua y luz, que están aumentando mucho”, advirtió el economista.

Por otra parte, Arguedas también mencionó que en algunas situaciones de crisis conviene, especialmente cuando la empresa vende productos no perecederos, estar atentos a los descuentos que hay en el mercado y aprovecharlos.