Barreras para exportar amarran al sector digital a mercado local pequeño

Estudio de Camtic muestra que empresas tienen capacidad para crecer en el exterior pero enfrentan barreras para exportar

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Orcase Desarrollo y Consultoría S. A., fundada en 1997, es una empresa costarricense de soluciones informáticas que diariamente constata la necesidad de las empresas locales de incorporar herramientas que generen ahorro, orden, así como datos y comunicación en tiempo real para no quedar fuera del mercado.

Esta firma también tiene experiencia exportando a la región. Sin embargo, el esfuerzo no es constante debido a que no cuentan con el apoyo necesario para “saber a qué nos enfrentamos cuando queremos ir afuera del país” en temas de aranceles, leyes, impuestos y nacionalización de productos.

“Mucho dinero se pierde en el intento (de exportar) por la gran falta de conocimiento”, dijo Alex Salas, gerente general de Orcase.

La industria informática de Costa Rica tiene un gran potencial de crecimiento tanto local como en el exterior. Buena porción de las desarrolladoras ya tienen décadas de demostrar un significativo éxito en mercados muy competitivos, como el estadounidense, y el sector en su conjunto se postula para ocupar el lugar en las exportaciones del país de la planta de chips que cerró Intel.

Mas las empresas digitales se ven frenadas por una decena de barreras: falta de conocimiento de otros mercados, de personal especializado para exportar y mercadear, de contactos, de exposición y de financiamiento. También enfrentan carencias en innovación, en servicios de banda ancha, trámites, marco tributario y mano de obra.

No debería ser así. “Apostar al sector digital generaría negocios de más valor agregado”, afirmó Luis Carlos Chaves, presidente de la Cámara de Tecnologías de Información y Comunicación (Camtic), que presentó la semana pasada el “Mapeo sectorial de tecnologías digitales 2014”.

En él se identificó a 897 empresas tecnológicas en el país y se logró contactar a 606, de las cuales 219 participaron en el estudio.

Amplias perspectivas

La industria tecnológica mundial vive un auge sin pausa.

Surgen empresas con modelos empresariales más claros y reales que las punto.com de los 90 y las firmas de crecimiento acelerado adquieren volumen en mercados de capital cerrado. Steve Case, fundador de AOL.com e inversionista en Silicon Valley, dijo a The Wall Street Journal que, de producirse un ajuste en el mercado, no sería tan drástico como hace 15 años, pues ahora habría una mejor valoración de las firmas que se asoman a la bolsa de valores.

La ebullición se refleja en el crecimiento del mercado de consumo, liderado por las ventas de smartphones . Los wearables (tecnología del vestir) empiezan a despegar: en el primer trimestre del año se embarcaron 11,4 millones de dispositivos, el triple que un año atrás, según IDC.

A nivel corporativo, el software de gestión creció 7,4% en el 2014 y la misma IDC prevé un crecimiento anual del 17% en sistemas para Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) hasta el 2020, lo que generaría un salto de $656.000 millones en 2014 a $1,7 billones al final de la década.

La IoT, junto a la explosión de las tecnologías de datos ( big data ), de interacción con los clientes ( apps móviles y redes sociales) y de los servicios en la nube forman parte de la nueva ola que está transformando los negocios, advirtió IBM el pasado 3 de junio.

Por eso, las desarrolladoras locales como Aplicativa (fundada hace cinco años) encuentran clientes que visualizan la oportunidad de tener una estrategia móvil. Esta firma desarrolló las apps para ubicar estaciones de servicio en el país, reportes de averías eléctricas o de emergencias atendidas por los bomberos, y la de ¡A Turistear! con la lista de destinos nacionales para ir de paseo.

El problema es que a nivel local se enfrentan restricciones en los presupuestos de los clientes potenciales –“más notoria al ser un servicio innovador”–, mientras que para exportar (pese a proyectos realizados en Francia, EE. UU., Centroamérica, Perú y Colombia) el crecimiento es lento pues el nivel de inversión es alto.

“Definitivamente se puede crecer más”, dijo Alexander Gómez, CIO de Aplicativa.

En esa sintonía está el resto de informáticas costarricenses.

De acuerdo con el estudio de Camtic, la mayoría de las firmas tienen en promedio 10 años y se han constituido y sostenido a partir de recursos propios; son micro, pequeñas y medianas empresas (menos de 100 empleados); y se dedican a actividades que revelan que poseen una oferta actualizada (solo 1 de cada 10 no tiene soluciones que sean exportables).

“Hay una coincidencia interesante entre sus capacidades internas y la demanda internacional”, afirmó Luis Carlos Chaves.

El informe muestra que casi la mitad exportan, en especial a América Central y del Norte.

Las desarrolladoras costarricenses esperan que aumenten sus ventas locales y en el exterior. De hecho, tienen altas expectativas de crecimiento en tamaño y en personal en el corto plazo.

Las limitaciones

Fijarse en el exterior es un proceso natural, ya que suele haber más receptividad a las soluciones fuera del país.

El mercado local es limitado, tanto por su tamaño como porque muchos sectores se modernizan hasta que la competencia los obliga, ya sea por conservadurismo o por que no tienen recursos.

“El mercado local es pequeño”, recalcó Manrique Feoli, gerente general de Kínetos y quien coordina una comisión en Camtic para ayudar a las firmas a la internacionalización.

Al ser un mercado reducido y al tener dificultades para exportar, muchas firmas ven frenado su crecimiento o las innovaciones en sus portafolios.

El efecto inmediato es algún grado de estancamiento o la “horizontalización”, afirmó Feoli, donde las empresas empiezan a acumular productos poco especializados, pierden la ventana de oportunidad inicial y luego deben enfrentar a competidores internacionales más agresivos, con músculo suficiente para escalar sus ofertas a las pequeñas empresas locales.

Además, el financiamiento es complicado. La Ley de garantías mobiliarias, que permite usar la propiedad intelectual para acceder a un crédito, no se aplica debido a la ausencia de reglamentos y una directriz de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef). Todo esto incide en que la innovación se concentre en mejorar procesos más que en crear productos.

“Hay que ver si se da un salto de la innovación más madura”, reconoció Dagoberto Herrera, coordinador de la unidad de investigación empresarial de Camtic, que realizó el estudio.

Otto Rivera, vicepresidente ejecutivo de la Cámara, agregó que la falta de personal con nivel técnico –aparte de elevar los costos y restar competitividad– lleva a subutilizar al personal con grados académicos superiores, que en lugar de enfocarse en la innovación se dedican a lo que ordinariamente debería hacer un técnico .

Otra situación es la calidad de la formación de los informáticos.

Gómez, de Aplicativa, apuntó a que se debe formar personal con conocimiento en las nuevas tecnologías. A las empresas les lleva de 6 a 12 meses actualizar a un informático recién graduado o que estuvo en un call center .

En financiamiento se depende de la banca, con los problemas que persisten para utilizar la propiedad intelectual como garantía. El estudio reveló que las tarjetas de crédito personales son una herramienta para atender urgencias en el flujo de caja.

La opción de capital ángel y de riesgo es limitada debido a la poca cantidad de inversionistas y a que se enfocan en emprendimientos.

Salas, de Orcase, también afirmó que se requiere más iniciativa de las entidades encargadas de ayudar a la internacionalización, para guiar a las desarrolladoras, pues algunas de las instituciones responsables tienen una actividad “muy tibia” y otras ni siquiera se ven en acción.

La ventaja sigue siendo la necesidad que enfrentan las empresas para actualizarse y modernizarse. “Es un hecho que quienes no entren en esta nueva etapa de crecimiento tecnológico asociado a la innovación, que es más rápido que en los años anteriores, quedarán rápidamente fuera de mercado”, dijo Salas.

infografia
Sostenbilidad y financiamiento