Veritas crea laborotorio para fabricar tecnología

Proyecto se une a otros en el país que procuran innovar y desarrollar tecnología con sello nacional

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En agosto, el país contará con un laboratorio para crear productos y servicios con ayuda de tecnología y con un alto componente de diseño.

Allí, quienes tengan una idea producto de una investigación o deseen trabajar en un emprendimiento tendrán a la mano escáneres 3D para analizar datos de la forma y el color los objetos, y construir modelos digitales tridimensionales.

También podrán crear prototipos con ayuda de impresoras 3D y experimentar con arduinos (microcontroladores) y littleBits (piezas electrónicas modulares que se calzan con imanes para hacer prototipos).

Se trata del Fab Lab (acrónimo de Laboratorio de Fabricación) de la Universidad Veritas y pieza clave de su Centro de Investigación para la Innovación.

El proyecto se une a otras propuestas similares que vienen desarrollando universidades como el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC) y la Universidad de Costa Rica (Costa Rica). El objetivo es estimular la innovación e impulsar a las personas a ser creadores de tecnología.

“Todas las ideas que se desarrollan en la investigación se pueden convertir en un prototipo con las herramientas del Fab Lab. Es un espacio para profesores (del Veritas y externos), estudiantes, empresas y personas que quieran experimentar”, dijo Tomás De Camino, director del Centro de Investigación para la Innovación de la Universidad Veritas.

El concepto de Fab Lab nació a inicios de la década del 2000 en el Center for Bits and Atoms (CBA) del Massachussets Institute of Technology (MIT). Son espacios locales que favorecen la creatividad al proporcionar a los individuos herramientas de fabricación digital.

Nuevo área

Tomás De Camino explicó que el Fab Lab es parte de la estrategia de la universidad privada para incursionar en el mundo de la investigación, labor que hasta ahora ha sido competencia de los centros de estudio estatales.

Precisamente, el primer paso fue la apertura del Centro de Investigación para la Innovación hace tres meses, el cual se alimentará inicialmente de los proyectos que desarrollen los directores de las carreras de la universidad.

El plan es crear lazos con el sector privado, público y organizaciones no gubernamentales para financiar las investigaciones.

Hoy, por ejemplo, se está trabajando una iniciativa para instalar sensores programados con arduinos para analizar los movimientos dentro de las tiendas. La iniciativa está en la fase final de negociación.

“En el mundo, la tecnología ha llegado a tal punto –sobre todo por las computadoras, la conectividad y la telefonía móvil– que decir que algo se conectó a Internet es una trivialidad. Toda persona con poco conocimiento puede conectarse a Internet”, dijo De Camino.

“Lo que falta es diseñar cosas para usar esa tecnología, que ya existe y es de bajo costo. Objetos, servicios y productos diseñados para conectarse a Internet. Allí es donde está el punto clave”, comentó.

Por ello, la agenda del laboratorio de fabricación incluirá prototipos de wearables (tecnología que se viste) y del Internet de las cosas. También estará vinculada con el área de enseñanza con nuevas herramientas tecnológicas, especialmente para atraer niños y niñas a carreras científicas.

Probar para crear

En el país, el modelo de Fab Lab fue adoptado por el TEC en el 2002 con apoyo del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).

El laboratorio LuTec ha desarrollado proyectos de bajo costo empleando material de reciclaje y dispositivos electrónicos para promover la innovación y acercar la ciencia y la tecnología a los estudiantes de escuelas y colegios.

Para Luis Alexander Calvo, Coordinador del Centro de Investigaciones en Computación del TEC, la posibilidad de crear prototipos es importante en la investigación e innovación.

“El desarrollo del proyecto a gran escala es muy caro y la prueba con prototipos permite, con mucho menos recursos, ver la factibilidad del proyecto y detectar con anticipación fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas”, comentó Calvo.

También, el investigador destacó que el trabajo con prototipos permite “aprender haciendo”, una experiencia más amplia que el estudio teórico de un concepto.

Por su parte, los centros de investigación de la UCR también aplican el modelo de trabajo de un laboratorio de fabricación. Uno de ellos es el Centro de Investigaciones en Tecnologías de la Información y Comunicación (Citic).

Allí se trabaja, por ejemplo, en la creación de nuevas interfases humano-computador para diseñar sistemas novedosos que se integran a objetos comunes (como juguetes y ropa) para mejorar la calidad de vida de la gente.

Gabriela Marín, directora del Citic, recordó que Costa Rica se está proyectando como un suplidor de mano de obra altamente calificada y en áreas no tradicionales. Un ejemplo es la última inversión de Intel, un megalaboratorio que probará si los chips están listos para pasar a la fase de producción. Con ello, se abre una ventana para atraer más investigación y desarrollo al país.

Marín resaltó que la ventaja de espacios, como el Fab Lab, es que permiten la colaboración entre profesionales de diferentes disciplinas para innovar.

En el caso del Fab Lab de la Veritas, Tomas De Camino destacó que el laboratorio estará abierto a todo aquel que quiera aprender, crear e innovar.

Contará con un sistema de membrecía y tendrá un calendario de cursos para acercar a la tecnología, usando, por ejemplo, arduinos que den nuevas funciones a objetos comunes.

Sostenbilidad y financiamiento