Gartner reduce su previsión en gasto mundial en TI para el 2013

Inversión mundial en TIC alcanzará los $3,7 billones en el 2013


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En el 2013 se invertirán $3,7 billones en tecnologías de información y comunicación (TIC) a nivel mundial.

Esto es apenas 2% más respecto de los $3,6 billones que, según Gartner, se invirtieron en ese rubro el año anterior y es 2,1 puntos porcentuales menos que su estimación anterior.

“La reducción refleja principalmente el impacto de las recientes fluctuaciones de los tipos de cambio del dólar, el crecimiento en moneda constante se pronostica en 3,5% para el 2013, una baja ligera respecto del trimestre anterior”, aclararon.

Por sectores, el de software empresarial será el de mayor crecimiento interanual en el 2013 (6,4% respecto de un año atrás); los demás sectores (dispositivos, centros de datos, servicios de TIC y telecomunicaciones) crecerán menos de 3%.

No obstante, este último será el sector en el que más se invierta: $1.655 millones en el 2013.

Richard Gordon, vicepresidente administrativo de Gartner, explica que la reducción de su pronóstico para las ventas de dispositivos en el 2013 fue lo que más impactó el pronóstico global.

“La previsión de gasto en equipos para este año se revisó a la baja desde el 7,9% de crecimiento en que se había calculado en la anterior previsión de Gartner a 2,8%”, detalló.

El descenso en las ventas de PC, registrado en el primer trimestre de 2013, continuó en el segundo trimestre y no se logró la recuperación esperada.

La consultora considera que las mayores ventas de nuevos dispositivos no podrán compensar la debilidad subyacente del mercado de los PC tradicionales.

“Las perspectivas de ingresos por ventas de tabletas para el 2013 son de un crecimiento del 38,9%, mientras que se prevé que los ingresos por ventas de teléfonos móviles podrán aumentar 9,3% este año”, detalló la consultora.

 

 

LinkedIn forja su presencia editorial

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Leslie Kaufman

© 2013 New York Times News Service

NUEVA YORK – LinkedIn llegó a la mayoría de edad como la plataforma de redes sociales seria para profesionales de negocios: confiable, funcional y, bueno, aburrida.

A diferencia de Twitter y Facebook, que son colmenas de actividad de mensajes que atraen un monitoreo constante, LinkedIn durante años garantizó poco más que una actualización intermitente de un currículo, o una revisión en una búsqueda de empleo.

Luego, en octubre, LinkedIn comenzó a ofrecer su propio contenido, llamado, Influyentes, que consiste de un grupo selecto de personas en posiciones de liderazgo que publican sus reflexiones sobre la vida, la profesión y los secretos del éxito en ambas. Repentinamente, LinkedIn se llenó de declaraciones de directores ejecutivos de la Nueva Era.

Bill Gates, Jeffrey R. Immelt y el Presidente Barack Obama están entre los más de 250 colaboradores, ninguno de los cuales está siendo compensado con más que el acceso a los 225 millones de miembros del sitio. En las últimas semanas, los usuarios fueron alentados a leer una publicación de Richard Branson, el fundador de Virgin Group, quien afirmaba que un asistente personal era mejor que un smartphone.

“Aunque los dispositivos como los smartphones y las tabletas ciertamente tienen un enorme impacto positivo en mi vida laboral, son las gentes que me rodean quienes realmente marcan la diferencia”, escribió Branson.

Otros que ofrecen comentarios incluyen a Meg Whitman, directora ejecutiva de Hewlett-Packar, quien explicó por qué escucha música country cuando viaja, y Henry Blodget, que escribió sobre por qué las corporaciones estadounidenses son como Scrooge cuando se trata de compartir su riqueza. (Influyentes también incluye a varios periodistas como colaboradores, entre ellos Adam Bryant y Charles Duhigg de The New York Times).

La naturaleza cliché de algunas de las observaciones (trabaja en algo que ames), el hecho de que en ocasiones son ordenadas listas (“7 consejos para trabajar más felizmente con tus colegas”) y la persistencia con la cual el sitio las promueve ha sometido al programa a algunas burlas. “¿Por qué LinkedIn nos está enviando un correo electrónico sobre la colonoscopía de hace seis años de Mark Cuban?”, preguntó descaradamente The New York Observer en un titular de febrero.

Pero Daniel Roth, el editor ejecutivo de LinkedIn, dijo que Influyentes encanta a los aspirantes a un nivel ejecutivo y está transformando el involucramiento de los usuarios en el sitio. Los visitantes vieron 63% más páginas en el primer trimestre de 2013, que terminó en mayo, que en ese trimestre un año antes, según el informe de ingresos. Roth dijo que el tráfico hacia todos sus nuevos productos había aumentado en ocho veces desde que se lanzó Influyentes, aunque no diría cuál fue la base para la medición. Los puestos superiores rutinariamente registraron más de 100,000 visitas, según el propio contador del sitio.

Con obvia complacencia, Roth expresó lo que pudiera ser la medición más reveladora del éxito: “Tenemos una larga lista de directores ejecutivos que están pidiendo participar”, dijo.

Influyentes no es el único paso que LinkedIn está dando para atraer a los usuarios a pasar más tiempo en el sitio. Más de la mitad de los ingresos de la compañía aún provienen de la venta de herramientas de reclutamiento. Con este fin, LinkedIn ha añadido funciones como medios enriquecidos, que permiten a la gente incluir videos y gráficas a sus perfiles.

Sin embargo, en una llamada de conferencia con analistas en mayo, Jeff Weiner, el director ejecutivo de la compañía, reiteró que su objetivo era hacer de la compañía “la plataforma definitiva de publicaciones profesionales”. Ese es un gran desafío en un mercado que incluye a titanes editoriales como Bloomberg y The Wall Street Journal así como a sitios como The Huffington Post, que también publica regularmente colaboraciones de la élite empresarial.

Hasta ahora, LinkedIn ha excedido su propio pronóstico conservador de ingresos en cada trimestre desde que empezó a cotizarse públicamente en 2011; recientemente anunció ingresos netos en el primer trimestre de 22.6 millones $, muy por encima de los 5 millones $ de un año antes. Sin embargo, sus acciones bajaron casi 5% desde que se anunciaron en mayo los ingresos del primer trimestre; en gran medida por preocupaciones de que los modelos de publicidad no madurarán tan rápidamente como se esperaba.

“Aunque el programa Influyentes ciertamente ayuda a los ingresos publicitarios de LinkedIn”, dijo Kerry Rice, director de Needham & Co., las acciones están cayendo porque a algunos inversionistas les preocupa que los ingresos publicitarios sigan creciendo más lentamente que sus vigorosas esperanzas.

Además de Influyentes, el contenido de LinkedIn incluye artículos producidos por lo que dice son cientos de miles de otras casas editoriales, tan variadas como pequeñas publicaciones nicho como Quartz y periódicos nacionales como The New York Times y The Wall Street Journal. El contenido es compartido con los miembros en base a la que es la tendencia en línea y también a lo que los editores de LinkedIn piensan les gustaría ver a los lectores.

La esperanza es que los usuarios se vuelvan adictos a revisar sus actualizaciones noticiosas, las cuales se ajustan a sus intereses. La compañía también incluirá contenido patrocinado en las actualizaciones; ya está probando un programa piloto que incluye artículos y videos de Shell, Xerox y American Express, entre otros.

“Mi objetivo personal es que en los próximos seis meses nadie en el mundo editorial empiece su día sin saber cuál es la tendencia en LinkedIn”, dijo Roth.

Como no se paga a los autores, la producción de Influyentes es relativamente barata. Los colaboradores son atraídos por la capacidad para conectarse con un público grande de profesionales de negocios, mientras son sólo ligeramente editados. (La mayoría de los ejecutivos insisten en que escriben sus publicaciones ellos mismos.) LinkedInd también aprovecha la vanidad de los ejecutivos.

Glenn Kelman, director ejecutivo de Redfin, una plataforma inmobiliaria en línea, dijo que quería estar en Influyentes en LinkedIn en parte porque sus competidores estaban publicando. Dijo que también le gustaría poder llegar a otros en su industria para defender sus argumentos. Pero la parte más convincente, dijo, quizá sea el ego.

LinkedIn reporta de inmediato cuántas visitas tiene cada publicación, lo que es adictivo para quienes atraen mucho tráfico. “Creó un ciclo de retroalimentación que me ha convertido en el jerbo en la rueda”, dijo Kelman, bromeando sólo en parte. “Parte de ello es la gloria. Me he reunido con otros directores ejecutivos y nos preguntamos si tenemos mejores cosas qué hacer, pero si uno quiere que la gente conozca su compañía tiene que estar ahí. Es sólo una nueva arma competitiva”.

 

Impresoras 3-D para hacer cosas que necesite o que le gusten

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Amy O'Leary

© 2013 New York Times News Service

Es posible que haya visto alguna baratija de plástico, con forma extraña, sobre el escritorio de alguien o que haya oído sobre los primeros tiros disparados hace unas semanas con una pistola impresa en 3-D. Con cada objeto impreso en 3-D, el mundo parece estarse acercando a un futuro donde podemos “imprimir” objetos como muebles, ropa, tejidos humanos y hasta edificios. Incluso, hace poco, la NASA invirtió en tecnología para imprimir comida. Las posibilidades son asombrosas.

¿Por qué, entonces, hasta los más apasionados proponentes de la impresión en 3-D, nos demuestran esta tecnología con ejemplos aburridos? Perillas de lavavajillas. Reguladores de luces. Repuestos para carritos de lavandería. ¿Eso es todo lo que hay?

“Esa es la pregunta del millón $,” dijo Alyssa Reichental, quien trabaja en 3-D Systems y presumió la impresora Cube de la empresa en una reciente exposición comercial en Nueva York. Pareciera que en este momento, la impresión en 3-D se trata más del potencial de la tecnología que de algo práctico. Después de pensarlo, agregó: “Lo vemos más bien como un estilo de vida.” La tecnología detrás de la impresión 3-D se ha usado en la fabricación comercial por décadas, pero aparatos domésticos de compañías como 3D Systems, MakerBot y Afinia han abierto la tecnología a más usuarios en los últimos años.

La mayoría de las impresoras 3-D funcionan pasando filamentos plásticos a un inyector caliente que gotea el plástico líquido sobre una superficie, capa por capa, hasta que se forma un objeto, por lo general, del tamaño de una toronja. Es típico que el filamento cueste de 30 a 50 dólares el carrete.

Si quiere sumergirse en el mundo de los imprimibles, sería aconsejable empezar los experimentos junto a un entusiasta aficionado o profesional que pueda guiarlo. Muchos sitios piratas ponen a su disposición impresoras 3-D como parte de su membresía. Próximamente Staples ofrecerá servicios de impresión 3-D en sus tiendas, usando un proceso a color de la compañía irlandesa MCor Technologies que produce artículos de papel en lugar de plástico. Ya introdujo la tecnología en Europa.

Como la impresión 3-D empieza a mostrar lo que promete, he aquí cinco categorías por las cuales tiene sentido empezar:

Personalice a bajo costo: En la tierra de la impresión 3-D, ya no tiene que conformarse con un aburrido y soso tarro de “La mejor mamá del mundo”, no cuando es posible producir por centavos, en plástico, un modelo escultural de la cabeza de su madre. ¿Y por qué detenerse ahí? Se pueden hacer figuras personalizadas para pastel de bodas; hasta figurines de Star Trek que se parezcan a usted.

Muchos servicios de “impresión de nube”, como Shapeways, Kraftwurx, iMaterialise o Cubify, ofrecen plantillas que permiten diseñar o personalizar objetos por internet. Esos diseños se imprimen después en máquinas industriales en más colores y materiales de los que se pueden costear en casa, y los envían por correo a domicilio. Muchos de estos productos personalizados tienen toda la sutileza y clase de una placa de matrícula que grita, “ILUV3D,” pero claramente muestran las ventajas de la impresión 3-D.

Si bien hay muchos cacharros en esta categoría (figurín personalizado de Santa en el baño, ¿alguien dijo yo?), hay algunos encantadores. Crayon Creatures ofrece convertir el dibujo de cualquier niño en un juguete tridimensional (por el precio, no tan apropiado para niños, de 130 dólares).

Gane la batalla de las piezas de plástico: No hay mayor frustración que cuando se rompe una pieza de plástico y la licuadora – o lo que sea – deja de funcionar. La pieza puede ser barata, pero si no la encuentra, el mundo, de pronto, se siente como si hubiera una conspiración del Gran Plástico para que usted siga comprando licuadoras.

Se puede encontrar una amplia colección de diseños para piezas pequeñas, desde elementos básicos hasta lavadoras, disponible en internet, en bibliotecas de diseño como Thingiverse, cuyo almacén crece cada día. ¿Necesita un gancho para abrigos para su Volvo C30? ¿Qué tal una pieza para esa carriola Bugaboo? Los diseños ya están disponibles para descargarlos, junto con más de 175 piezas de repuesto o para reparación de productos Ikea. Inclusive, alguien creó un diseño para reponer fichas de Scrabble.

Además de la satisfacción de reparar sus propias cosas, también está el ahorro en costos. Los aficionados a los carros antiguos son un grupo exclusivo que ha encontrado verdaderas ventajas en la impresión 3-D. Ryan McMaster, mecánico ingeniero en Reno, Nevada, dijo que usó la impresión 3-D para ayudar a su madre a restaurar su Mustang Coupé 1966.

“Por todas las piezas de esos autos te cobran un brazo y una pierna,” dijo. Ahora, sencillamente, hace sus propias piezas.

Haga sus propios adaptadores: Tanto Duplo como Brio hacen preciosos juegos de trenes de madera para niños. Sin embargo, las vías no son compatibles. Se puede ser familia Brio o familia Duplo, pero no ambas.

Una de las aplicaciones más ingeniosas de la impresión 3-D es la capacidad para hacer adaptadores propios para este tipo de productos, como lo hizo un hombre en Brooklyn. Las bibliotecas de diseño en internet están llenas de conectores y adaptadores que unen productos que no fueron hechos para usarse juntos. Existen casi 400 diseños para impresora 3-D en internet sólo para productos compatibles con Lego.

Un hombre en Moscú tenía una cámara Canon y un antiguo lente Helios de la época soviética. Imprimió un adaptador personalizado que le permitió conectar los dos. Otros fotógrafos han descubierto que el hardware caro se puede reemplazar con versiones caseras más baratas. Soportes dentales, monturas, cardanes y armazones se pueden imprimir en Shapeways.com, por cinco y hasta 20 dólares. Productos similares en las tiendas pueden fácilmente costar tres veces más.

Difusión del conocimiento 3-D: además de los diseños recientemente dados a conocer de “The Liberator,” una pistola impresa en 3-D, hecha casi totalmente de plástico, hay diversas formas de poner a prueba los límites de la propiedad intelectual, si ése es el interés.

Por ejemplo, se prohibió la venta de dardos para césped en Estados Unidos, en 1988, pero se puede encontrar diseños en 3-D en internet. (El diseñador aconseja el sentido común. “No lo hagas si eres un idiota,” escribe. “Se prohibieron por alguna razón.”) Otros diseñadores han subido bisutería de Google Glass e imitaciones de brazaletes Livestrong, ya sea como parodia o por diversión.

Pero compartir “información” física no siempre quiere decir usurpar el diseño de alguien. Mary-Margaret Murphy, estudiante de posgrado en antropología en la Universidad de Montana, está investigando cómo usar la impresión 3-D para replicar cráneos de osos pardos (y, al final, también humanos), para que los científicos puedan compartir modelos que de otra forma son artefactos frágiles y raros en cualquier parte del mundo.

Ser original, inventar y aprender: para las personas que les gusta reparar, construir prototipos e inventar cosas, la impresión 3-D les proporciona una vía rápida para hacer cosas. Entre los primeros en adoptarla, hubo diseñadores de joyería, arquitectos y científicos. Sin embargo, es factible que, en este momento, la mejor aplicación posible de la impresión 3-D esté en el cerebro de las personas que la están usando. En una reciente conferencia sobre impresión 3-D en Nueva York, había muchísimos maestros e ingenieros. Y los más entusiastas concuerdan en que la tecnología es mucho más que objetos.

“No se trata de la impresión. Se trata de cómo empiezas a ver el mundo,” dijo Justin Levinson, consultor en tecnología en Nueva York, que ha estado usando la impresión 3-D por varios años. “Empiezas a pensar: 'puedo resolver mis propios problemas’.”

Si se está listo para hacer eso, una simple máquina confiable es el mejor lugar para empezar. Dos que se destacan son la Afinia Serie H (1,500 dólares) o la impresora Cube de Sistemas 3-D (1,299 dólares). Se calificó a ambas entre las más confiables y fáciles de usar en una prueba integral de impresoras, compilada el año pasado por la revista Make.

Lo que hagas depende de ti. Tal vez en poco tiempo alguien descubrirá la idea del millón $ que hará que las impresoras 3-D sean tan vitales y necesarias que será difícil imaginar el tiempo cuando sólo hacíamos extravagantes pisapapeles de plástico y estuches para iPhones. Será difícil imaginar cuando nos preguntábamos: “¿Para qué otra cosa puede servir una impresora 3-D?”.

 

 

 

Microsoft Office para el iPhone está aquí. Qué aburrido

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David Pogue

© 2013 New York Times News Service

NUEVA YORK – Anticlímax (sustantivo) 1. Un evento o conclusión que es mucho menos importante, poderoso o asombroso de lo que se esperaba. 2. El lanzamiento de Microsoft Office para iPhone.

El Office para el iPhone es una gran noticia, pero no porque el software sea impactante. No, es grandioso principalmente debido a la política de la situación; la óptica, como dicen los publirrelacionistas.

He aquí a Microsoft – el otrora gigante del software a nivel mundial, después de años de repetidos intentos fallidos de producir un smartphone exitoso – creando una aplicación que permite editar archivos en Word, Excel y PowerPoint en el dispositivo que lo venció, el iPhone. Es como si en algún momento, los directivos de Microsoft empezaran a usar playeras con el mensaje “Si no puedes con ellos, úneteles”.

Por supuesto que Microsoft no lo ve de esa manera. La compañía reporta diminutos pero medibles repuntes en las ventas de su propio Windows Phone (el cual es realmente un teléfono estupendo). Entonces, ¿por qué Microsoft creó la aplicación de Office Mobile para iPhone?

Aquí hay una pista: No se puede comprar la aplicación Office Mobile al instante. Es gratis con la suscripción al plan Microsoft Office 365, que cuesta 100 dólares al año. Es un servicio que permite descargar Word, Excel y PowerPoint en hasta 5 computadoras Windows o Mac.

Desde que llegó Office 365, Microsoft ha estado intentando activamente de hacer más atractiva su propuesta. La membresía de Office 365 da una hora de llamadas gratis al mes usando Skype. Además da 20 gigabytes de almacenamiento extra en SkyDrive, un disco duro en línea para respaldar y transferir documentos. (Los no suscriptores obtienen 7 gigabytes gratis.)

Y ahora trae esta aplicación para el iPhone (iPhone 4 y posterior) y iPod Touch (5 o posterior).  Es por eso que su impresionantemente tosco nombre completo es Office Mobile for Office 365 Subscribers. (Office Mobile ya está disponible en los Windows Phones y no requiere suscripción.)

Se puede instalar la aplicación hasta en cinco iPhones. Si uno llega a dejar de pagar su membresía de Office 365, la aplicación deja de funcionar. Sin embargo, en ese caso los documentos estarán a salvo. Están tanto en el teléfono (hasta que se borre la aplicación) y en el SkyDrive gratuito.

Para usar la aplicación, uno entra con su nombre de usuario y contraseña de Office 365. Una vez que se ha iniciado sesión, se verá una lista de todos los archivos de Word, Excel y PowerPoint que uno ha guardado en su Skydrive. Cuando se selecciona el nombre de un documento, rápidamente se descarga en el teléfono, y uno podrá trabajar en él con o sin conexión a Internet. La próxima vez que uno se conecte, los cambios serán enviados y salvados en la versión original del documento que se encuentra en SkyDrive.  También se puede usar Office Mobile para editar documentos que sean enviados como archivos adjuntos en los correos que lleguen a la aplicación de correo del iPhone.

Una vez que se selecciona un documento y se abre, rápidamente se descubre que la aplicación no es como la versión completa de Microsoft Office; es más como el vestíbulo de Microsoft. Es extremadamente limitada. Ofrece sólo las características que Microsoft cree que uno ocupará en un autobús o en el consultorio del médico con nada más que el teléfono a la mano.

La versión miniatura de Word, por ejemplo, ofrece la posibilidad de escribir comentarios, la vista de esquema, estilos en negrita, cursiva, subrayado y tachado, colores de fuente y fondo, así como de resaltado. Uno escribe, corta, copia y pega usando variaciones del movimiento estándar de los dedos en el iPhone. Y cuando se abre un documento de Word, se salta hasta el sitio donde uno estaba la última vez que abrió el documento en tu computadora. Hábil.

Ausencias notables: hojas de estilo (normal, encabezado1, etc).  Corrector de ortografía. El comando deshacer. La posibilidad de cambiar la fuente o insertar un gráfico. Se puede hacer la letra más grande o más pequeña, pero no se puede especificar el tamaño de la letra con un número. Los documentos de gran diseño – muchas cajas, gráficos integrados, etcétera – en ocasiones no llegan al teléfono totalmente intactos.

El módulo de Excel es por mucho la aplicación más completa. Despliega casi todos los elementos de una hoja de cálculo, incluyendo tablas y gráficos. Uno puede desplazarse por la hoja con un dedo, hacer acercamientos o alejamientos con dos dedos, bloquear una fila o una columna para que no se mueva, rotar el teléfono para una vista horizontal, editar comentarios, cambiar a vista de esquema, editar fórmulas, crear gráficos, cambiar números, ordenar, encontrar, filtrar y dar formato al texto y los números. Si la hoja de cálculo tiene múltiples páginas, uno puede moverse entre ellas usando las pestañas que se encuentran abajo, exactamente como se hace en la computadora. Hay un comando para deshacer. (¿Por qué aquí sí y no en Word?)

Ausencias notables: No se pueden reacomodar filas y columnas (aunque se puede ajustar la altura de las filas y el ancho de las columnas), y no se pueden insertar nuevas.

Después, está el módulo de PowerPoint, el cual es sólo la sombra del eco de un recuerdo de lo real. Ni siquiera se pueden crear nuevos documentos de PowerPoint en Office Mobile; sólo se pueden abrir los existentes. Incluso entonces, no se pueden añadir nuevas diapositivas o duplicar las existentes.

Se puede cambiar el orden de las diapositivas, ocultarlas, editar el texto en ellas, editar las notas o reproducir la presentación para practicar. (Las notas son visibles cuando uno sostiene el teléfono verticalmente. Cuando se voltea para que quede horizontal, las notas desaparecen y la diapositiva cubre toda la pantalla).

Ausencias notables: todo lo demás. Microsoft parece creer que nadie hará trabajo creativo en una presentación en una pequeña pantalla de teléfono y que el único trabajo que es práctico ahí es afinar y ensayar una presentación.

Aquí hay algo que está notablemente ausente en los tres módulos: la posibilidad de editar archivos .doc, .xls y .ppt , del tipo que usaba todo el mundo antes de que Microsoft introdujera los nuevos formatos de documentos hace pocos años. Office Mobile trabaja solamente con los nuevos formatos, aquellos que terminan con los sufijos .docx, .xlsx y .pptx. Si alguien le envía a uno archivos con el formato más viejo y común, se podrán abrir pero no se podrán hacer cambios.

También falta en los tres módulos: Registro de cambios. Macros. Una versión para Android. Una versión para iPad. (Puedes usar Office Mobile para iPhone en un iPad pero sin los beneficios de tener una pantalla más grande.)

Office Mobile es una buena ventaja para los suscriptores de Office 365. Tiene un diseño sencillo y fluido. Y aprender a usarla es pan comido. Uno nunca adivinaría que es el pariente distante de una suite de software que es tan esbelta y adorable como Jabba the Hutt. Como aplicación de Microsoft Office para el iPhone, sin embargo, es casi ridículamente limitada.

Sorpresivamente, Internet está lleno de aplicaciones de Office para el iPhone; hechas por compañías diferentes a Microsoft. Estas aplicaciones son mejores, más completas y no requieren suscripciones.

Por ejemplo, las propias apliaciones de Pages, Numbers y Keynote de Apple (10 dólares cada una) pueden editar documentos de Office, así como la aplicación gratis de Google Drive (sólo texto y hojas de cálculo).

Aplicaciones más serias como Documents to Go Premium (16 dólares), Polaris Office (13 dólares) y QuickOffice Pro (15 dólares), pueden crear y editar todo tipo de documentos de Office, incluyendo PowerPoint y sus antiguos formatos de archivos.

Y no lo restringen a uno a SkyDrive. Estas aplicaciones pueden acceder a páginas de almacenamiento más populares como Dropbox, SugarSync, Box.net y Google Drive.

Son por mucho más completas también. Sus aplicaciones de Word, por ejemplo, ofrecen encontrar y reemplazar, viñetas y listas numeradas, espacio de interlineado y control de alineamiento de párrafos (pero con plantillas limitadas y no hay registro de cambios). Todo esto, además, agrega sorprendentemente poco hacinamiento al diseño.

Finalmente, siempre se pueden usar las versiones en línea de Word, Excel y PowerPoint – sin cargos – cortesía de Office Web Apps. Son un poco incómodas de usar en una pantalla de teléfono pequeña, pero al menos son gratis.

Y no se necesita software extra para abrir y leer, pero no editar, documentos de Office. El iPhone puede hacer esto por sí mismo.

Al final, Office Mobile para el iPhone es muy poco y llegó muy tarde. Sus competidores de otras compañías ya son mucho más útiles. A menos que uno quiera adquirir Office 365 de cualquier manera, las otras aplicaciones también ofrecen un mucho mejor valor.

Así es, fanáticos del anticlímax, la espera ha terminado. La pregunta es: ¿Por qué estábamos esperando?

 

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