La falta de privacidad y el abuso en redes sociales e Internet son las epidemias de la era Web

Falta de privacidad y abuso digital: epidemias de la era web

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Aunque usted decida no usar Internet ni redes sociales para nada, siempre aparecerá en la web: en fotos de sus amistades y familiares, en el Registro Civil, en el directorio telefónico y en la información financiera de las protectoras de crédito.

No hay escape. En la era de Internet, y de los grandes bancos de datos o big data , no hay privacidad y aparecemos prácticamente desnudos ante los demás, los gobiernos y las empresas.

A eso debemos sumar que perdemos la privacía y la intimidad por el propio abuso, glotonería o intoxicación digital, al publicar de todo, en todo sitio y en todo instante sin control ni filtros.

“Corregirlo no es sencillo, pues Internet y las redes sociales son tremendamente adictivas”, dijo Juan Ignacio Zamora, abogado del bufete Expertis Legal.

Precisamente esta gran exposición a la que está sometido el individuo y los excesos en Internet se analizarán esta semana en la ExpoTelecom, en el Hotel Real Intercontinental, en la conferencia “El futuro de las telecomunicaciones e Internet: big data-big brother e inclusión digital-obesidad digital, encontrando un nuevo equilibrio”, del experto Gerd Leonhard.

Sin escondites

Es claro que es imposible prosperar sin estar conectados, sin interactuar con los demás, y que existen beneficios de compartir información de manera libre, automática y sencilla.

La información personal está en manos de alguien sin supervisión pública.

“No es posible tener 100% de privacidad y tampoco 100% de transparencia”, dice Leonhard. “Se requiere un manifiesto global de derechos digitales”.

Tal vez se pueda “silenciar los chips” que brindan la ubicación o que envían datos personales de los usuarios.

Tal vez sea posible colocar un cortafuegos –con reglas muy estrictas– para impedir el intercambio de datos entre dispositivos y servidores desconocidos.

Tal vez consiga un navegador web o un correo que filtre datos. Pero lo cierto es que no controlamos los navegadores o los software , pese a que ofrezcan herramientas para ocultar la información de navegación.

Tal situación se multiplicará conforme se popularice la Internet de las cosas. Para el 2020, se prevé que existan de 50 a 75 millones de dispositivos conectados a la web y 340 trillones de direcciones IP para que todas las personas tengan conexión desde cualquier equipo.

“¿Esconderse? Es muy difícil hacerlo”, dice Ignacio Trejos, rector de Cenfotec. “Un usuario culto digitalmente debería estar en la capacidad de decidir qué datos desea hacer públicos y a quién. Un usuario culto y responsable no publicará datos sensibles sobre sí mismo, sus seres queridos o sus actividades económicas. El límite puede ponerlo él”.

Lo mismo aplicaría ante “la glotonería digital”, término que prefiere usar Trejos.

“¿Sacrificamos nuestra vida normal en familia y con nuestras amistades por invertir más tiempo del necesario en la red? Si es así, llegará un punto en que nos saturaremos de información y de contenido en Internet, lo cual puede distorsionar la realidad si no controla la información a la que accede”, advierte Zamora.

Su decisión

Síntomas: Pérdida de atención y de tiempo en actividades sin valor y que distraen de vida laboral, familiar o personal; baja productividad y sobrecarga mental; adicción a dar like y a subir información.

Respire: Dese un momento para recargar energías y no haga nada al menos durante 10 minutos. Determine horarios de atención de correo y redes sociales. Apague dispositivos cuando descanse.

Cuando navegue: Revise dónde navega y qué desea ver. En empresas y centros educativos brindar capacitación y educación sobre autocontrol en el uso de los medios digitales. Escoja cuáles redes sociales y sitios web utilizar, así como boletines o foros.

Fuente Especialistas consultados.

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