Negocio aeroespacial de Costa Rica busca sinergias

Objetivo es ampliar oferta tecnológica en el país con la integración de actividades complementarias

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La unión hace la fuerza y principalmente cuando se trata de una industria en fase de crecimiento.

Con esta filosofía, la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) impulsa la colaboración entre 36 empresas que componen el cluster de la industria aeronáutica y espacial costarricense.

“La idea es que (las compañías) dejen de verse como competencia y se vean más como producto”, explicó Rolando Dobles, director de encadenamientos para la exportación de Procomer.

Hoy una compañía puede verse obligada a rechazar contratos porque carece de algún componente para producir el dispositivo que demanda el cliente. La propuesta de Procomer es que esa necesidad sea cubierta por alguna otra firma del cluster bajo un modelo de colaboración.

La idea se promocionó en el primer Encuentro Regional de Negocios para la Industria Aeronáutica ( Aerospace Meetings Central America 2014 ), realizado la semana pasada, con la participación de 30 firmas ticas y 34 foráneas.

“Cuando alguien caza negocios en este tipo de eventos, puede ser que no pueda suplir el 100% de aquello que se le solicitó, pero sabe quién puede ayudarle y hacerlo juntos”, dijo Dobles.

Esto fortalecería la posición de Costa Rica como proveedor en el mapa mundial de la industria aeroespacial.

Oportunidad de negocio

El 2014 promete ser un año positivo para sector aeroespacial, lo cual incrementa las oportunidades de negocio para la industria.

Este año, aeronaves que ya se consideran obsoletas deben ser reemplazadas por una nueva generación de bajo consumo de combustible, según un informe de Deloitte. La consultora destaca que también hay una alta demanda de vuelos comerciales, especialmente en las regiones de Oriente Medio y Asia Pacífico. Se estima que el tráfico de pasajeros se incrementará en un 5% en los próximos 20 años.

Algunas de las empresas nacionales ya están aprovechando la oportunidad. Por ejemplo, Tico Electronics manufactura el motor que mueve los aleros de las alas del Boeing 787.

“El programa 787 ha incrementado su ritmo de producción tres veces en poco más de un año; anteriormente, había aumentado a cinco aviones al mes en noviembre de 2012 y a siete en mayo de 2013”, reportó el diario mexicano El Universal .

Y para fortalecer la capacidad del país como proveedor de manufactura de componentes y servicios, el cluster de la industria médicos sería el aliado ideal.

“Muchas empresas que ya están trabajando en el sector de ciencias de la vida califican para vender estos servicios”, comentó Dobles. Otros sectores a los que suplen es telecomunicaciones y algunas lo hacen a los sectores automotor y petrolero.

Este es el caso de la compañía nacional Atemisa, que es proveedor de la industria médica desde hace dos años.

“La idea es seguir con las dos líneas (de negocio). Este otro mercado que queremos explorar (aeroespacial). Ya tenemos un cliente en Estados Unidos. En México, la compañía Eaton (proveedor directo de los fabricantes de aviones) nos dijo que teníamos todo el potencial y aquí estamos”, manfestó Kelly Duarte, gerente de Atemisa.

Con este movimiento también se estaría aprovechando las certificaciones, que el sector de manufactura médica posee y que resulta una debilidad para el nuevo polo aeronáutico y espacial.

Precisamente, la ausencia de certificaciones, por parte de las empresas, es considerada por Procomer como la mayor debilidad de la industria aeronáutica y espacial costarricense. Al fin y al cabo, se trata de una industria vinculada con la seguridad de las personas que optan por volar para trasladarse de un sitio a otro.

“Por el momento, la norma médica está siendo validada por mis clientes”, manifestó Enrique Ortiz, presidente y gerente de Camtronics. Esta empresa de capital costarricense fue creada en 1985 y se especializaba inicialmente en el área de tarjetas electrónicas, para luego integrarse al polo de dispositivos médicos.

Ortiz expresó que no planean adquirir certificaciones específicas para la industria aeroespacial: aprovechan que las del área médica son más “estrictas”.

Hoy la compañía fabrica termopares que son sensores de temperatura, que en este caso, se utilizan para medir los gases que expulsa la turbina de los aviones.

Ortiz destacó que la calidad del producto ha permitido pasar de una producción del 300 termopares por semana en el 2013 a 3.900 piezas.

Se trata de procesos que están por expandirse. Procomer e Inteco están implementando un programa de capacitación en auditoría interna, para las empresas de este y otros sectores.

El objetivo es que las compañías se familiaricen con la norma ISO 9001 y cuando los consultores los auditen, conozcan el lenguaje técnico que deben manejar para enfrentar este tipo de procesos.

Ramas del sector

Cadena: las empresas que ya se insertaron en la industria, como las que tienen potencial, pertenecen a cuatro áreas específicas del proceso de producción de esta industria.

Niveles: El grupo Tier 4 se dedica al subensamblaje y fabricación de componentes electrónicos y metalmecánicos (llamadas Tier 3). Otro grupo produce subcomponentes metalmecánicos. Existe otra línea de servicio que brinda mantenimiento, reparación y revisión (MRO), y un cuarto grupo se enfoca en el área de ingeniería, investigación, entrenamiento de mantenimiento y aviación, logística y almacenaje (No-MRO). Hoy los nacionales proveen material prima y algunos procesos de subensamblaje, pero no tratan directamente con los productores de piezas (Tier 2) ni con los fabricantes de barcos, aviones y equipos espaciales (Tier 1). Además de consolidar más empresas, Tier 3 y Tier 4, la creación del cluster tiene como meta atraer la inversión de empresas Tier 1 y Tier 2, que no existen en el país actualmente.

Fuente Archivo.

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