Por: Juan Carlos Sánchez 18 enero, 2014

Hace más de 25 años, John Zachman propuso un esquema neutral y objetivo para definir la arquitectura de las empresas, que facilitase la integración de sistemas de información y procesos de negocios, mediante interfaces claras entre los componentes. El trabajo de Zachman ha influido en diversos marcos de referencia, como Togaf (Esquema de Arquitectura de Open Group , en español), FEA y DoDAF (Departamento de Defensa de la Arquitectura Framework, en español).

La arquitectura empresarial consiste de prácticas bien definidas para realizar el análisis, el diseño, la planeación y la implementación empresariales con un enfoque holístico, para habilitar el desarrollo y la ejecución de la estrategia empresarial. Los principios arquitectónicos se aplican para guiar a las organizaciones a través de los cambios en el negocio, la información, los procesos y la tecnología.

La arquitectura empresarial busca lograr la armonización, el alineamiento y la integración de los sistemas de información en la organización, alrededor de los procesos empresariales, los datos que se manejan, las funciones que se realizan, las ubicaciones donde se trabaja, la organización humana, los ciclos de vida del negocio y sus objetivos y metas.

La falta de estrategia y de visión arquitectónica ha dado lugar a islas de información, sistemas heredados monolíticos, tecnología desalineada, silos organizacionales, duplicidades y redundancias de datos, y barreras para la integración tecnológica y empresarial.

Independientemente de su ideología partidaria, bien haría el futuro gobierno en desarrollar un esquema de arquitectura empresarial en todas las instituciones públicas, que armonice e impulse el Gobierno Digital y la integración informacional y de procesos, con miras a lograr un Estado más eficiente y transparente. Los avances de Colombia pueden resultar inspiradores.