Por: Juan Carlos Sánchez 3 agosto, 2013

El talento humano en TIC es clave para desarrollar empresas, productos y servicios, aumentar la productividad y competitividad, atraer la inversión extranjera, aumentar la calidad de vida nacional y generar mayor riqueza. Tenemos en esto una fortaleza que debe ser perfeccionada.

Los estudios de oferta y demanda de profesionales de Camtic+Flacso, Cinde y Conare apuntan a que sigue habiendo una brecha de profesionales en TIC: más demanda que oferta. Además, la demanda se está diversificando en cuanto a los perfiles requeridos y sofisticación.

En Fercómputo 1998, planteamos la necesidad de expandir la actividad de producción de software , aumentar el software de calidad. Eso era imposible lograrlo manteniendo el statu quo, parte del cual es la escasez de mujeres informáticas, lo cual señalé en ese entonces.

La oferta de graduados ha ido creciendo, pero es insuficiente. Las mujeres están subrepresentadas en las TIC: rara vez superan el 30% de la población estudiantil informática y esto se traslada al mundo laboral. No solo es una cuestión de número, es un asunto de riqueza en diversidad.

Como dice Bill Wulf, expresidente de la Academia de Ingeniería estadounidense: “La creatividad viene de aplicar lo que Ud. sabe o ha experimentado en contextos inesperados. La creatividad de los individuos está circunscrita por sus propias experiencias. Si tenemos equipos de ingeniería homogéneos, tendrán experiencias de vida limitadas y su creatividad será reducida. En la medida en que se logre diversidad por género, etnicidad, edad y cualquier cosa que enriquezca el conjunto de experiencias de vida, se tendrá un potencial de mejores diseños”.

Me alegra saber que el 21 de agosto Kemly Camacho, Ana Eugenia Rojas y Lilliana Sancho discutirán la perspectiva femenina y los retos para aumentar su representación en las TIC en un panel del Club de Investigación Tecnológica.