Por: Juan Carlos Sánchez 14 febrero, 2016
 Columna Scientia: Innovación emprendedora
Columna Scientia: Innovación emprendedora

Este año trajo la ingrata noticia del fallecimiento de Peter Naur, científico danés, astrónomo por formación y pionero de la Informática como disciplina de estudio. Naur mereció el Premio Turing, la más alta distinción en Informática, por sus “contribuciones fundamentales al diseño de lenguajes de programación y la definición de Algol 60, al diseño de compiladores y al arte y la práctica de la programación de computadoras”.

Al comenzar los sesentas, un comité de pioneros informáticos buscaba definir el primer lenguaje de programación dirigido a compartir conocimiento sobre algoritmos y métodos de solución de problemas mediante computadoras: Algol. Lo que pudo ser un feo camello, resultó en un elegante caballo.

Naur perfeccionó la propuesta de Backus sobre cómo describir las reglas de formación sintáctica de los lenguajes de programación, la BNF (Backus-Naur Form) ampliamente usada hasta hoy, aplicándola a gran escala con Algol 60. Su lucidez, buena educación y comunicación condujeron al diseño de “un lenguaje tan adelantado a su tiempo que fue no solo una mejora sobre sus predecesores sino sobre casi todos sus sucesores”, en palabras del también premio Turing Tony Hoare.

Naur fue precursor en la descripción de programas y lenguajes, así como en métodos de diseño y de razonamiento acerca de los sistemas informáticos. En los últimos 25 años, Naur emprendió un estudio crítico de la sicología y filosofía de esa ciencia, que lo llevó a formular modelos alternativos sobre la vida mental, percepción, sensación, memoria, inteligencia, cognición, instinto y voluntad, que se contraponen a corrientes dominantes en sicología e inteligencia artificial.

Naur concluyó que la Computación ofrece formas útiles para describir fenómenos del mundo, pero no el pensamiento humano, pues este se basa en la plasticidad de los elementos del sistema nervioso. Esperamos que otros le tomen el relevo.