Por: Juan Carlos Sánchez 15 febrero, 2015
 Columna Scientia: Innovación emprendedora
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La palabra “seguridad” tiene varias connotaciones cuando se la relaciona con las tecnologías digitales. En inglés, se usan dos palabras distintas: security y safety . Ambas consideran los riesgos y abarcan la protección contra peligros y pérdidas.

En security , se trata del peligro que se origina de la intención maliciosa de provocar daño sobre lo que se protege. En safety , se procura una protección ante daños consecuencia de errores, accidentes u otros sucesos que carecen de provocación intencional externa.

Según el diccionario de la Real Academia, “intimidad” no es sinónimo de “privacidad”, que significa el “ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión”.

En Wikipedia encontramos que la “privacidad puede ser definida como el ámbito de la vida personal de un individuo que se desarrolla en un espacio reservado y debe mantenerse confidencial”.

En seguridad informática es necesario asegurar el acceso a recursos de información cuya integridad y confidencialidad debe ser protegida. Para ello es necesario identificar a los agentes y autenticarlos, para determinar si procede el acceso y cuáles “derechos” tienen sobre los datos protegidos.

En los ambientes digitales, el interés personal o grupal por proteger la “privacidad” implica tener control sobre la propia información o las acciones personales, lo cual no es sinónimo de “anonimato” (hacer imposible de identificar al autor de las acciones).

Algunos gobiernos y corporaciones invaden la privacidad de individuos para proteger intereses de seguridad nacional o empresarial.

En varios países democráticos se da consideración a las libertades civiles privadas, entre ellas la protección de los datos personales y su privacidad. En Costa Rica comienza la discusión gracias a iniciativas promovidas por la Universidad Cenfotec, el Club de Investigación Tecnológica, Modus y Sulá Batsú.