Por: Juan Carlos Sánchez 15 junio, 2013

El negocio electrónico ( e-business en inglés) constituye una triada: procesos o actividades donde las transacciones son realizados por personas, dentro de un flujo de trabajo de base tecnológica, para lograr los productos o servicios con eficiencia y economía, expresándose en indicadores de productividad, eficiencia y calidad, incluida la satisfacción de clientes y usuarios. E-business aplica a toda organización pública o privada y a todos sus procesos –esenciales o de apoyo– y no se restringe al mercadeo, ventas o comercio electrónico (“ e-commerce ).

Un elemento esencial del negocio electrónico es su adecuación al marco normativo y ahí entra en juego el certificado digital acreditado por el Estado. Gracias al sistema nacional de certificados y firmas digitales, todos los negocios electrónicos pueden hacerse sobre una base jurídica eficaz. Donde se requiera identificar plenamente a un actor, o autenticar su participación en una transacción o documento electrónico, o firmar su acuerdo de voluntad en un documento o transacción, ahí están los certificados y las firmas digitales para cumplir el marco legal, de una forma mejor que con papeles y firmas manuscritas.

En cualquier negocio electrónico se puede requerir automatizar servicios utilizando una firma de la organización, sin que sea la firma de una persona representante –algo inexistente en el mundo del papel–. Por ejemplo si se expiden facturas, certificaciones o constancias electrónicas resultantes de consultas a bases de datos, las que se pueden firmar automáticamente con base en un certificado digital llamado “sello electrónico”.

Este sello puede ser visto como una firma de la organización, a la cual la ley le confiere toda la eficacia jurídica como si fuera firmada por una persona representante legal de la empresa o institución. Pronto el sello electrónico estará como un servicio más de la autoridad certificadora del Sinpe.