Por: Carlos Cordero Pérez 19 agosto

Internet de todo o de las cosas (IoT) tendrá aplicaciones para cualquier negocio.

Por ejemplo, es habitual que en una soda o restaurante se sobrecalienten los alimentos a disposición en el servicio bufé. Para evitarlo, algunos negocios apagan los equipos. Cuando un cliente o comensal llega la comida está helada y horrible.

Con IoT se tendrán sensores que medirán la humedad y la temperatura para asegurar que los alimentos se mantengan de manera adecuada. Una firma estadounidense llamada VeriSolutions ofrece este tipo de soluciones, así como otras para automatizar las operaciones en esta variedad de negocios.

En los hospitales se pueden utilizar camas inteligentes que detecten si los pacientes intentan levantarse. También hay dispensadores de medicamentos para monitorear si la persona se tomó la medicina recetada.

En los hogares se podrá saber si alguien de la familia sufre un accidente o si hay un desconocido intentando entrar.

También se podrá programar el riego del jardín o el encendido de luces, entre muchas otras labores.

Las aplicaciones se popularizarán gracias a sus beneficios, pese a los temores sobre el uso de los datos personales, por ejemplo, las medidas de seguridad que deben acompañarlos.

El optimismo de la industria se debe a que muchos dispositivos que se usan en los deportes , tanto a nivel aficionado como profesional, han superado todos los miedos y se ganaron la confianza de los deportistas.

El uso de relojes y otros equipos en el atletismo, la natación o el triatlón es muy usual en la actualidad. Incluso, hasta nuestros equipos de fútbol ya adoptaron software para análisis de datos.

Los resultados que se puedan alcanzar no dependerán, como siempre, de la tecnología en sí misma, sino de cómo las empresas y los usuarios le saquen provecho.

En el mediano plazo lo sorprendente será que alguien no use estas facilidades.