TECNOLOGÍA

Uber, Airbnb, Instacart y TaskRabbit representan nueva paradoja para el mercado laboral


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Choferes para Uber, huéspedes para Airbnb, repartidores para Instacart o mandaderos para TaskRabbit: los protagonistas de la nueva "economía compartida" ¿tienen la ventaja de ser sus propios jefes o son trabajadores explotados por empresas?

Estos nuevos empleos ofrecen una gran libertad a quienes los hacen pero, en contrapartida, ninguna seguridad ni prestación social.

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Casi 18 millones de personas en Estados Unidos reciben una parte significativa de sus ingresos por empleos no tradicionales y 12,5 millones tienen este tipo de empleo a tiempo parcial, según MBO Partners, empresa que brinda sus servicios a subcontratistas.

Otro estudio, realizado por el grupo de programas financieros Intuit, indica que entre 25% y 30% de la población activa estadounidense tiene empleos precarios y que el 80% de las grandes empresas tiene la intención de desarrollar el uso de mano de obra flexible. Según este estudio, el 40% de la población activa estadounidense podría estar en situación de precariedad laboral para 2020.

Pero este nuevo modelo comienza a mostrar fisuras. En varios lugares ya hay demandas de trabajadores independientes reclamando que una parte de los costos vinculados al ejercicio de su función debe ser asumida por las empresas que los emplean y que tienen derecho a alguna forma de protección social.

"Estas empresas han ignorado el tema porque se ven como un mercado y no como un empleador pero ahora esto llega para atormentarlas", indicó el fundador y presidente de MBO, Gene Zaino.

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Los políticos son conscientes de ello, como la candidata demócrata a la presidencia Hillary Clinton, quien afirmó recientemente que "adoptaría medidas contra los jefes que explotan a sus empleados al declararlos como subcontratistas".

"Esta economía a demanda, conocida como economía 'gig', favorece la innovación", dijo Clinton en junio. "Pero también despierta duras interrogantes sobre la protección laboral y cómo será un buen empleo en el futuro".

De todas formas, sin la flexibilidad laboral de los trabajadores independientes la economía compartida se vería frenada, sostiene Christopher Koopman, investigador del centro Mercatus de la Universidad George Mason en Virginia.

Según Koopman, quienes optan por trabajar en estas plataformas logran a cambio una gran flexibilidad y pueden trabajar cuando quieren y como quieren.

Pero admitió que son necesarias reglas claras para evitar disputas e incertidumbre.

En julio cerró Homejoy, una plataforma en internet que brindaba servicios de limpieza del hogar, tras demandas de trabajadores que reclamaban ser considerados empleados.

Algunos analistas sostienen que las leyes actuales no están adaptadas a estos nuevos modelos en los que la gente gana dinero ofreciendo hacer las compras, como en Postmates, preparar la comida, como Feastly, o cuidar mascotas, en el caso de DogVacay.

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Según Simon Rothman, de la firma de capitales de riesgo Greylock Partners, "ya pasó la época en la que se firmaba un contrato con un empleador para toda la vida. Es un modelo que ya no existe. Este es un cambio profundo que impactará a todos".

Rothman cree que este nuevo sector podría representar unos $10.000 millones en Estados Unidos este año y que si se le permite crecer ofrece un nuevo camino para apoyar a la clase media.

Pero Robert Reich, exsecretario de Trabajo estadounidense durante la administración de Bill Clinton y actual profesor de la Universidad de California, sostiene que la tendencia representa de hecho un regreso a la época en la que no había leyes sociales.

"El nuevo modelo traslada todos los riesgos a los trabajadores y elimina por completo los estándares mínimos", sostuvo en una columna en su blog.

"El trabajo a demanda es un regreso al siglo XIX, cuando los trabajadores no tenían poder ni derechos legales, asumían todos los riesgos y trabajaban todas las horas por casi nada", añadió.

Gene Zaino subraya sin embargo que los estudios de MBO muestran que las personas que han optado por estos trabajos independientes están felices de haberlo hecho.

Arun Sundararajan, que dirige un departamento de investigación social en la Universidad de Nueva York, dijo en tanto a la AFP que estos trabajadores "no quieren volverse empleados de tiempo completo (...) sino solamente tener ventajas como la estabilidad de ingresos y las prestaciones sociales".

Cree así que habría que pensar en otro tipo de modelo, algo clave para potenciar este nuevo sector económico.

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