Internet revive Guerra Fría

Gobierno de la red en la UIT enciende pulso entre países de Occidente y Oriente

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La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) tendrá potestades en la gestión de Internet en un corto plazo.

Así se desprende de los resultados de la Conferencia Mundial de Telecomunicaciones Internacionales, que se realizó en Dubái las dos primeras semanas de diciembre, y que pretendía solo actualizar el último reglamento de firmado en 1988.

Una derrota para el bloque de países de Occidente, liderado por Estados Unidos, que abogan por una Internet libre y sin reglas, frente al grupo compuesto por Rusia, China y los países árabes, que procuran controlar y manejar lo que está en la nube, y colaron el tema de gobernanza y seguridad de Internet con éxito.

Con ello, se revivieron viejas rencillas entre el mundo occidental y oriental, pero ahora bajo una Guerra Fría 3.0.

Costa Rica es el único país latinoamericano que se reservó el derecho de no firmar la declaración de la Conferencia, junto con un grupo inicial de 37 países el jueves anterior. Entre ellos, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, República Checa, Polonia, Suecia, Países Bajos, Nueva Zelanda y Kenia.

“Anunciamos la posición de Costa Rica: nos reservamos de derecho de no firmar la declaración generada producto de este foro”, escribió Rowland Espinosa, viceministro de Telecomunicaciones, quien empleó su perfil de Facebook y su cuenta de Twitter para comunicar los avances de la negociación.

“Costa Rica ha sido enfático en que este no es el foro para tratar estos asuntos (Internet)”, se lee en un tuit.

Resultado temido

Los rumores sobre la intención de algunos países de ampliar la potestad de la UIT en una documento con rango de tratado internacional fue advertido por organizaciones, personalidades y empresas como Google, que abogan por mantener Internet tal y como lo conocemos hoy.

“El 3 de diciembre, en Dubái, nos la jugamos todos los que creemos en una Red libre y universal”, advirtió Asturias Vinton Cerf, padre de Internet, al diario español El País previo a la cita.

El resultado fue la apertura de un portillo, mediante la inserción de dos artículos en el reglamento. Uno de ellos da potestad a los estados para tomar las medidas que eviten la propagación de comunicaciones electrónicas masivas no deseadas (que podría ser un mensaje de texto) para minimizar sus efectos en los servicios de telecomunicaciones.

El otro artículo de la discordia se vincula con la seguridad de las redes y una resolución de Internet, el cual, según comentó Espinoza, fue introducido de manera sorpresiva.

“Las implicaciones ( del acuerdo) se verán en el tiempo. El asunto es que el tema de Internet, su gobierno y la seguridad no tenían que tratarse en este foro”, dijo el viceministro de Telecomunicaciones vía telefónica a EF.

“La reunión fue muy importante para ver las diferencias entre regiones y la dinámica tan cambiante en las relaciones entre los países”, destacó el funcionario.

Pablo Jenkis, consultor en innovación, recordó que esta reunión fue muy diferente de la celebrada en 1988, cuando el tema era las redes de telefonía fijas y controladas por empresas estatales y el Internet era un asunto de científicos.

Empero, dos décadas después, el panorama es muy diferente y el negocio e impacto que implica Internet genera otros intereses. Las redes están en manos privadas y trasparan las fronteras y entraron en el escenario compañías de contenido como Google. La gente se comunica por videollamadas y navega por Internet con el móvil. Además, Internet reúne a casi un tercio de la población mundial.

“Internet tiene un impacto económico, comercial, político y cultural”, explicó Jenkins.

Una investigación de la consultora McKinsey del 2011 reveló que la Web contribuye a un 3,4% del PIB de las naciones que componen el G8, así como Brasil, China, India, Corea del Sur y Suecia. Asimismo, Internet ha resultado una amenaza para la clase hegemónica en las revoluciones y protestas en el mundo árabe.

Jenkins opinó que los temas comerciales y de seguridad vinculadas a la red tomarán aún más fuerza el próximo año.

Por lo tanto, la tensión de la Guerra Fría 3.0 tenderá a elevarse en torno a un mundo digital que se renueva día con día.

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