Irazú aún tortura a emisoras

Expertos e instituciones recomiendan a concesionarios que se vayan del volcán

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La creciente grieta que se formó en enero en el volcán Irazú aún tiene en ascuas a las emisoras de radio y televisión del país, que ya buscan nuevas alternativas para moverse a cerros o picos altos más seguros.

Especialistas del Observatorio Vulcanológico Nacional (Ovsicori), de la Superintendencia de Telecomunicaciones, de la Universidad de Costa Rica y de los propios medios han advertido del riesgo que corren todas las torres de radiodifusión al quedarse en el territorio del volcán, por la inestabilidad de la tierra.

Hace cinco meses, el Ovsicori detectó una grieta que crecía a un centímetro por mes y que puso en riesgo unos 6.300 metros cuadrados de terreno.

El evento comprometió directamente la estabilidad de siete antenas que albergaban a ocho emisoras, pero la situación se solucionó parcialmente por medio de una declaratoria de riesgo que emitió el Ejecutivo y que agilizó los trámites.

Las difusoras más afectadas fueron Radio Sinfonola, Radio América, la 91.5 de Prisa, Radio Columbia, canal Extra TV 42 y Faro del Caribe. Estas últimas cuatro se trasladaron temporalmente a torres que ya existían, según confirmaron sus gerentes y directores.

Peligro inminente

La posibilidad de derrumbes también alertó al resto de las empresas: debajo de sus torres solo hay capas de ceniza y roca no consolidada. Es decir, es un terreno vulnerable a deslizamientos.

“Son desechos volcánicos. El deslizamiento es un comportamiento normal”, explicó Javier Pacheco, vulcanólogo y sismólogo del Ovsicori.

“Sigue siendo un volcán”, advirtió también el miembro del Consejo de la Sutel, Manuel Emilio Ruiz. “Pero la ubicación es una decisión de negocio. Nosotros no podemos recomendarles para dónde irse”, agregó.

Los medios todavía no logran un consenso de si deben irse o quedarse en el volcán y de cómo debe ser ese traslado, pero muchos comienzan a buscar otras alternativas.

“Nosotros tenemos claro que tenemos que irnos de ahí”, enfatizó el presidente Ejecutivo de Sinart, German Vargas.

La directora de Extra, Iary Gómez, contrastó con el criterio de Vargas: “Pensamos quedarnos ahí porque es el mejor punto que tiene el país en materia de señal”.

“Yo soy positiva en que no va a pasar nada (en el Irazú). Además, en este país cualquier cerro puede ser, de pronto, un volcán”, añadió la directora.

Traslados significan gastos

Al menos tres concesionarios ya están buscando alternativas fuera del Parque Nacional Irazú, dadas las advertencias de los especialistas.

El director de Canal 15, del Sistema Radiofónico de la Universidad de Costa Rica, emprendió la búsqueda desde hace meses.

“Apenas estamos sondeando algunos (puntos altos) como el Aura, en Escazú. Ese es el más alto y el más estratégico”, contó el director, Gerardo Chavarría.

También Grettel Alfaro, de Prisa Radio, adelantó que sus expertos están buscando un nuevo alojamiento.

La tercera del grupo es Sinart, que además ha previsto establecer, de emergencia, un transmisor en un cerro del Valle Central.

Pero trasladarse, en cualquier caso, significa un gasto muy alto.

Aunque no todas las emisoras han presupuestado cuánto les terminarán costando los traslados, las primeras experiencias no son alentadoras.

A Radio Columbia, mover sus equipos temporalmente a otra infraestructura le significó una inversión de ¢25 millones, dijo su gerente general. En su caso, también debieron reconstruir una parte dañada de la torre.

Además, perdió calidad en su cobertura.

“No es que no lleguemos del todo, pero hay zonas escondidas a las que ya no llegamos con la misma potencia que antes”, dijo.

Extra TV también proyecta una inversión de unos ¢15 millones para construir una nueva torre en lo que sería su nuevo puesto dentro del volcán Irazú, si les aprueban todas las gestiones.

Solo bajar la antigua torre de donde se encuentra les costará casi ¢2 millones.

Temporalmente, el canal está operando en una torre de otro difusor que les dio un espacio. “Eso nos ha mermado la señal”, añadió Gómez.

Por su parte, Sinart prevé que la inversión en un transmisor de emergencia para ubicarlo en un cerro alternativo puede costar decenas de millones. El último comprado costó ¢60 millones.

La disyuntiva de la inversión

Las concesionarias de canales de televisión se enfrentan a otra disyuntiva.

Mientras quedarse en el Irazú puede ser peligroso para sus comunicaciones, irse ahora significa una inversión mayor de la que tendrían que hacer si esperan la llegada de la televisión digital.

En este momento, tendrían que comprar una nueva torre que funcione tanto para televisión analógica como digital y que, según lo que tiene presupuestado el Gobierno, sería innecesaria a partir de diciembre del 2017.

Aunque podrán utilizar la misma torre, la potencia que necesitarían no será la misma.

Con el encendido digital, los concesionarios podrán tener pequeños transmisores en diferentes partes del país que ampliarán su capacidad de llegar a nuevos puntos.

“Como la telefonía móvil, pero con menos antenas porque las de la televisión digital tienen más potencia”, explicó German Vargas, del Sinart.

Otro problema que le preocupa a Vargas es la falta de consenso entre operadoras para decidir si trasladarse o no.

Según su percepción, todas las televisoras deberían trasladarse juntas para que las antenas de las casas puedan orientarse hacia el mismo punto.

“Eso implica una decisión de política pública”, concluyó.

Trámites

Aunque el Poder Ejecutivo declaró situación de riesgo inminente, los trámites para trasladar las torres involucran a por lo menos cuatro instituciones: Sinac, Sutel, Micitt y Minae.

Sinac. Al ubicarse en un parque nacional, las torres deben contar con permisos del Sistema Nacional de Áreas de Conservación para moverse a otro sitio.

Micitt. El Viceministerio de Telecomunicaciones debe evaluar criterios técnicos de las torres.

Sutel. La Superintendencia de Telecomunicaciones también debe analizar si los cambios no provocan interferencias en la señal de las otras antenas. El trámite puede tardar, en promedio, dos semanas, pero los consesionarios deben entregar toda la documentación.

Fuente Instituciones.

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