Las empresas litigan desde 2011, cuando la empresa de la manzana demandó por plagio a la surcoreana

Por:  19 abril, 2014
Samsung presentó su Galaxy Gear durante la Feria Electrónica de Berlín el 4 de setiembre del 2013.
Samsung presentó su Galaxy Gear durante la Feria Electrónica de Berlín el 4 de setiembre del 2013.

Una corte federal de Estados Unidos albergó este sábado un nuevo episodio de la batalla legal que los gigantes tecnológicos Apple y Samsung mantienen por las patentes de teléfonos móviles inteligentes y tabletas, en esta ocasión, centrado en la importancia que sus prestaciones tienen para los usuarios.

Según la compañía californiana, características en el uso del iPhone que Samsung habría copiado, tales como el desplazamiento de pantalla o el zoom táctil, suponen un elemento clave para los usuarios a la hora de tomar una decisión de compra, algo que Samsung se ha apresurado a desmentir en el juicio de este sábado en San José, California.

“Las razones que llevan a los consumidores a elegir un teléfono o una tableta determinados no son las características menores que se discuten en este juicio”, argumentó el experto propuesto por Samsung para el pleito, el profesor de marketing de la Universidad de Pensilvania, David Reibstein.

A juicio de Reibstein, los elementos que determinan la compra son “el precio, la duración de la batería y el sistema operativo”, pero en ningún caso “accesorios como el deslice el dedo para desbloquear”.

Samsung y Apple litigan por las patentes de los teléfonos inteligentes y tabletas desde 2011, cuando la empresa de la manzana demandó a los surcoreanos acusándoles de haber copiado el diseño de sus productos, a lo que estos respondieron rápidamente demandando a su vez a Apple por violaciones de las patentes de la tecnología 3G.

Durante estos años no han cesado las demandas y juicios entre ambos gigantes, siendo la mayoría de ellos resueltos a favor de Apple hasta la fecha, de manera que Samsung adeuda ya casi $1.000 millones a sus competidores estadounidenses.

Sin embargo, ambas compañías han apelado sin excepción los fallos que han sido contrarios a sus intereses, de manera que el proceso vive ahora una segunda parte en la que los esfuerzos de una y otra se centran en tratar de demostrar los daños que los supuestos plagios, por parte de la competencia, han causado sobre sus ventas y planes de expansión.

Se entiende así que la defensa por parte de Samsung se haya dirigido este sábado a relativizar la importancia que para las ventas de sus teléfonos haya podido tener una posible copia de algunas de las prestaciones del iPhone, puesto que, en caso de volver a obtener un fallo en su contra, el objetivo es suavizar al máximo la penalización económica a la que se les pueda condenar.

Así, Apple pide ahora a Samsung hasta $2.000 millones por daños por plagio, mientras que Samsung reclama a Apple siete millones por infringir sus patentes de software.

“Determinar si la gente compraría o no un teléfono con base a las prestaciones patentadas por Apple es como pedirles que elijan un automóvil en función del tipo de posavasos incorporado que lleve el coche”, remarcó el experto de Samsung para tratar de desautorizar una encuesta de Apple sobre la disposición de los usuarios a comprar un teléfono o tableta en base a estas características.

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