Confrontación e incertidumbre en el mercado buscan tregua

Por: Diana Lucía Salas Víquez 24 noviembre, 2013
 Con una industria editorial en mutación, empresas costarricenses optan por propuestas digitales como complemento y no como competencia.
Con una industria editorial en mutación, empresas costarricenses optan por propuestas digitales como complemento y no como competencia.

La venta de libros electrónicos aún no alcanza la comercialización de los ejemplares impresos y tras varios años de incertidumbre y profecías –que auguraban un final no muy feliz– el mercado empezó a mostrar las pistas para la convivencia.

Las editoriales reconocieron la inevitable presencia de una nueva manera de consumir textos y se lanzaron a complementar su oferta de servicios en la web.

El resultado es un mercado que –lejos de ser canibalista– pasa la página del choque y apunta a experiencias de lectura distinta.

Las letras en Costa Rica

Editoriales y marcas distribuidoras en el país perciben que la transformación en la forma de consumir textos es una oportunidad para crecer.

Ese es el caso de Librería Lehmann, donde la venta de material digital no representa una cifra de relevancia y responde más a las necesidades específicas de ciertos clientes, que a una tendencia.

Para el 2014 esperan que la demanda de los formatos en papel continúe estable y en que en algunos casos hasta presente un incremento, asegura Randall Herrera, del departamento de Compras de Librería Lehmann.

La Editorial Costa Rica, por su parte, lanzó una plataforma para difusión y venta de libros electrónicos e inició con 15 títulos en octubre anterior.

Con la propuesta comprobaron que sí había un segmento de consumidores a la espera de libros electrónicos de literatura costarricense y esperan continuar subiendo a formato digital 3 títulos por mes.

“Somos pioneros en Costa Rica, pues no se trata de un PDF, sino de libros completos”, asegura Maricela Mora, difusora cultural de Editorial Costa Rica.

Literatura gourmet

Datos de la Asociación de Editores Americanos (AAP, por sus siglas en inglés), registran un incremento del 42% en la ventas de libros electrónicos en temas de ficción, y de un 117% en temas juveniles e infantiles en los Estados Unidos.

Las ventas de libros electrónicos alcanzaron el 20% de la recaudación total del sector editorial para el 2012.

En Latinoamérica, sin embargo, el proceso ha tomado otra dirección.

Existe un renacimiento de las editoriales independientes y artesanales, del libro de diseño y fuera de la circulación comercial, que propone una relación directa y especializada con el lector, explica el escritor costarricense Carlos Cortés.

Los lectores digitales prefieren otro tipo de productos –como las novelas por celular que hay en Japón– y una narrativa mucho más interactiva, en la que el lector puede intervenir en la construcción de la trama y se convierte en cocreador, “pero creo que eso ha tardado en llegar a Latinoamérica”, asegura.

A la transformación tecnológica se le debe sumar los cambios culturales en la manera de disfrutar el tiempo libre y el momento sensorial que toma fuerza (yo pienso, yo opino, yo propongo).

Una vez superada la incertidumbre, el mercado ha permitido sin duda que la oferta digital complemente la misión final de las empresas editoriales: colocar libros al alcance de la mayor cantidad de lectores.