Ollería quiere ser imán de emprendedores foráneos

Centro de innovación busca emular modelo chileno

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La Ollería nació en Grupo Tribu hace nueve meses como un centro de innovación y ahora comienza a definir su principal nicho de negocio: le apostará a las startups extranjeras y a los nuevos negocios de empresas ya consolidadas en el país.

¿Por qué si Costa Rica tiene talento, van a buscarlo lejos de sus fronteras?

Juan Ignacio González, gerente general de Grupo Tribu, reclina su asiento y aclara: “Ya hay muchos profesionales que están haciendo eso, y lo están haciendo bien. Nosotros vamos a trabajar de forma diferente”.

El centro emulará a Start-Up Chile, emprendimiento estatal del país suramericano que atrajo a emprendedores europeos y estadounidenses y los instaló en el país para generar innovación.

Antes que a las ganancias inmediatas (aunque las startups casi siempre tienen como característica un rápido crecimiento), le apuestan a los jóvenes innovadores y a su talento.

La Ollería no solo apostará a favor del talento extranjero, sino que saldrán a “cazarlos”, especificó González.

“Hay que darles apoyo para instalarlos en una casa, un ingreso para que subsistan y un espacio donde trabajar, que es Ollería. Start-Up Chile trabajó con $40.000 por emprendedor ”, dijo.

En la apuesta entran iniciativas relacionadas con analítica, big data , servicios digitales, desarrollo de software y computación en la nube, entre otras.

Coincide con la lista de startups que más han recibido capital en Estados Unidos, donde una asociación recopila sistemáticamente las estadísticas.

La entrevista sucede un mes después de la visita de Nicolás Shea, miembro fundador de una de las iniciativas de start-up más exitosas de Latinoamérica, Start-Up Chile, que busca talento extranjero y lo instala en el país.

No hay casualidades. Desde que estuvo en el país, Shea habló de la capacidad que tiene Costa Rica para atraer a esos emprendedores foráneos.

“Si tuviera entre 20 y 30 años y el Gobierno de Costa Rica me ofreciera la posibilidad de venir a emprender a Costa Rica por seis meses, yo creo que sería una invitación tremendamente tentadora”, comentó el especialista.

La iniciativa de Shea ha atraído a más 2.000 emprendedores de unos 80 países a laborar en Chile en los últimos cinco años, apoyados por un fondo del Gobierno.

Lo ha hecho con buenos resultados. Ya en el 2012, el reporte de Ecosistema de Startups ubicaba a Santiago, su capital, como la 20.ª mejor ciudad para crear empresas en el mundo. Una lista encabezada por Silicon Valley.

Misión país

En el país conviven incubadoras de negocio de universidades, aceleradoras de compañías privadas, grupos de capital ángel que financian los emprendimientos a cambio de acciones y ruedas de negocios para startups que, efectivamente, se enfocan en proyectos gestados desde el país.

Sin embargo, para algunos es indiferente de dónde venga el talento. Es el caso de Grupo Ícaro, capitalistas ángeles que han invertido $1,8 millones y que hasta el 2017 pretende enfocarse en proyectos “desarrollados y escalables” desde Costa Rica, “pero sin importar de dónde vengan los emprendedores”, comentó su director, José Luis Fernández.

Nuevos negocios.

La entrevista con González transcurre en San Rafael de Alajuela, en un centro de nuevos negocios e innovación inaugurado en el 2014 y en el que abundan los espacios abiertos, las ventanas, la claridad y el minimalismo.

Es un concepto al que ellos han llamado “ideario” y “colaboratorio”, donde los trabajadores y emprendedores no tienen un escritorio, sino sillones en los que pueden hasta trabajar sin zapatos, paredes que se pueden rayar y estructuras móviles que se adapten al tipo de trabajo.

El parque empresarial que alberga a Ollería también le da techo a nueve compañías, cuatro dentro del edificio Tributo y cinco dentro de Tribu. El plan es que, con el tiempo, ambos edificios se llenen con nuevos emprendimientos.

Vendrán desde el extranjero, según sus expectativas, pero también desde empresas consolidadas en el país que busquen ayuda en la “red de expertos” del centro de innovación.

La consigna, para González, es que las compañías deben innovar para entrar en nuevos nichos y que necesitan empresas como la suya para apoyarlos en ese proceso. “Si no conquistás nuevos mercados dentro de tu propio país, no podés echarle la culpa al Gobierno”, sentenció el gerente.

El concepto

La Ollería comienza a concretar su concepto de innovación. La nueva nómina de actividades está atravesada por tres ejes transversales: charlas, programas educativos y transferencia del conocimiento.

Charlas: que se cobrarán o serán gratuitas, según la modalidad, pero que motivarán a los emprendedores. Este año, traerán temas como arquitectura tecnológica, crecimiento personal y profesional y fomento de emprendedores.

Talleres ofrecidos para miembros (empresas que paguen de $1.500 a $5.000 mensuales) pero también para otros clientes del grupo empresarial, y emprendedores, la academia y a los inversores.

Acceso a una red de expertos: tanto de la academia como del sector privado “Queremos romper con la mala práctica de la falta de transferencia tecnológica”, dijo Juan Ignacio González, gerente general de Tribu.

Fuente Ollería.

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