Consumo de televisión por streaming acecha a cableoperadoras

Negocio de las cableras evoluciona en el mundo, pero en Costa Rica se preparan a paso lento


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    Consumo de televisión por streaming acecha a cableoperadoras
    / 05 SEP 2014

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Los consumidores del mundo tinen una motivación para abandonar sus suscripciones a la televisión de paga: si el contenido audiovisual que buscan, lo encuentran fácilmente en la web, ¿para qué pagar por algo que podrían obtener a un menor costo o incluso gratis?

La televisión por streaming o OTT (servicios Over the top ) llegó para cambiar hábitos de consumo que, en los mercados desarrollados, le dieron un vuelco al negocio de las cableoperadoras.

Esta tendencia, sin embargo, todavía no inquieta a las empresas locales; en parte porque Latinoamérica todavía no se ha visto tan impactada como Europa y Estados Unidos.

En estos países desarrollados, pocos usuarios en línea están dispuestos a esperar media hora para ver la película en cable si la pueden conseguir en Netflix.

Los servicios de televisión online ofrecen la libertad y la inmediatez que el público no encuentra en el cable tradicional.

Un estudio de Alcatel-Lucent proyectó que, para el 2020, el consumo de video basado en la web y en la televisión por demanda crecerá de un 33% a un 77% en Estados Unidos. Lo hará a costa de las teledifusión tradicional, cuya cuota de tiempo caerá de 66% a 10% en el mismo año.

El estudio evalúa el comportamiento actual del usuario y hace proyecciones a futuro. Según sus resultados, el consumo de televisión pasará de menos de cinco horas al día a siete, pero se hará en cualquier tipo de pantalla.

La televisión ya no hay que verla necesariamente en el televisor. En unos años, la veremos hasta en la lavadora, afirma el colombiano experto en redes Gabriel Levy, director académico de Andina Link.

Grandes emporios de TV por suscripción en Estados Unidos ya confirman una importante pérdida en su cartera de clientes, afirma una investigación del departamento de Inteligencia de Business Insider , medio de comunicación especializado en negocios.

El mismo estudio proyecta que la cantidad de televisores inteligentes (con Internet) que se importarán en el mundo en el 2017 superará por mucho a los televisores tradicionales.

El cambio es el más fuerte al que se enfrenta la televisión desde el inicio de su historia, apunta el especialista argentino en cableoperadoras y asesor académico de Andina Link, Juan Ramón García.

Durante años, las proveedoras de cable tuvieron el poder en sus manos: nadie llegaba al público sin su intercesión.

HBO, por ejemplo, le pagaba a las cableras, propietarias de la red, para que sus espectadores pudieran encender la pantalla, hacer zapping y encontrarlo a él dentro de la grilla de canales.

Ese procedimiento resulta algo rudimentario para la época: el dueño del contenido ya no tiene que sentarse a negociar para llegar hasta su público, necesariamente. Solo tiene que viajar por Internet.

La señal que transmiten Netflix, Google y todos los servicios de video en línea viajan por una infraestructura ajena, no le pagan impuestos al gobierno de cada país al que ingresan, no tramitan permisos y se adaptan cómodamente en cualquier dispositivo. Además, se muestran como una biblioteca interminable de contenidos flexibles.

La factura la terminan pagando las operadoras de Internet que, usualmente, son las mismas cableras. A ellas sí les toca pagar los tributos y encargarse de conseguir la estructura para llegar hasta las casas y las empresas.

Contra eso no pueden hacer casi nada: partiendo del principio de que Internet nació libre, un operador no puede bloquear o impulsar contenidos.

¿Sobrevivirán así las cableras?

El cableoperador debe sacarse el chip en el que se piensa a sí mismo como un proveedor de canales analógicos a través de una red.

En esto coinciden García y Levy, especialistas de Andina Link: la mutación del negocio es tan grande que las operadoras de cable llegarán a ofrecer de todo menos el cable que conocemos hasta el momento.

En el negocio actual, opina García, los empresarios de los canales y de las cableras han empezado a experimentar con contenidos en Internet para irse adaptando al mercado.

Es el caso de HBO GO , una alternativa online (aún no disponible en el país) en la que el suscriptor accede a la mayoría de contenidos del canal tradicional por medio de un usuario y una clave.

En una modalidad semejante, Claro ofrece televisión en línea a los suscriptores de cualquiera de sus servicios.

“Han empezado a jugar a dos puntas. No sueltan el cable, porque es es la gallina de los huevos de oro”, explica García. Para él, los servicios OTT y los proveedores de TV por suscripción deben llegar a ser un negocio común.

La salvación de las cableoperadoras está en la oferta de servicios especializados en Internet, coinciden los especialistas.

Ofrecer mejor ancho de banda, tecnologías de avanzada para servidores en casa, video por demanda o televisión por IP son alternativas saludables para las finanzas futuras de las cableras.

¿Y Costa Rica?

Las operadoras en el país no reportan preocupación por su negocio. Para ellas, las nuevas tecnologías no sustituirán a la televisión de paga y, más bien, podrían potenciarla.

De hecho, las suscripciones a televisión por cable aumenta en vez de disminuir. Del cuarto trimestre del 2010 al mismo periodo del 2013, el número de suscriptores aumentó en un 45%.

Roy Sánchez, presidente de la Asociación de Cableoperadores, apuntó que, entre las soluciones que vislumbran los empresarios, se ha planteado desarrollar sus propios servicios de televisión online con contenidos que se produzcan en Costa Rica.

Por el momento, el video por demanda es la forma que tienen algunas operadoras para prepararse para las época de cambios.

En Latinoamérica, el fenómeno no afecta directamente porque el ancho de banda no es suficiente para acceder a televisión de alta calidad en línea, pero la experiencia de Europa y Estados Unidos alerta de un cambio drástico en el modelo de negocio.

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