Se presentaron múltiples demostraciones: pagar la gasolina desde el panel de instrumentos de un Jaguar, recibir previsiones de tráfico y recomendaciones de restaurantes a través del asistente numérico de un simulador Seat

Por: Agencia AFP 1 marzo

Barcelona.- Seguridad ante los hackers, fiabilidad de la conexión a Internet, interrogantes éticos y jurídicos: el vehículo del futuro se enfrenta a numerosos desafíos que los constructores y las industrias tecnológicas intentan resolver con una mayor colaboración.

Tras una tímida aparición en 2016, los prototipos de vehículos conectados invadieron en esta edición los pasillos del Congreso Mundial del Móvil (MWC) que se desarrolla hasta este jueves en Barcelona.

Se presentaron múltiples demostraciones: pagar la gasolina desde el panel de instrumentos de un Jaguar, recibir previsiones de tráfico y recomendaciones de restaurantes a través del asistente numérico de un simulador Seat.

Otros vídeos muestran camiones de Volvo en la autopista con el asiento del conductor vacío.

Las industrias del automóvil y de las telecomunicaciones tienen ante sí un doble objetivo: el vehículo conectado, un futuro "teléfono inteligente sobre ruedas" que abrirá la puerta a múltiples aplicaciones, y a largo plazo el vehículo autónomo sin conductor.

Pero los obstáculos siguen siendo numerosos.

"Los vehículos conectados plantean un serio problema en cuestiones de ciberseguridad", reconoció Jeff Massimilla, encargado de ciberseguridad en General Motors en un debate del MWC.

El modelo "Instinct" de Peugeot cuenta con tecnología para conectarse de Samsung.

El auto fue presentado en el Congreso Mundial Móvil que termina este jueves en Barcelona (FOTO AFP).

El mayor temor es que un hacker mal intencionado pueda tomar el control de un vehículo conectado pirateando su sistema informático como haría con un ordenador.

Varios vehículos conectados fueron pirateados durante unas pruebas en 2015.

Y los ataques informáticos contra objetos conectados se multiplicaron por 4,5 entre 2015 y 2016 según las cifras presentadas el lunes por Masayoshi Son, director ejecutivo del gigante japonés de las telecomunicaciones Softbank.

En este sentido, "los proveedores de componentes automovilísticos están muy retrasados". Ofer Ben-Noon, director general de Argus Cyber Security, dijo que hay un abismo entre los objetivos de la industria y el estado en que se encuentran hoy en día.

"No podemos llegar allí solos", reconoce Ogi Redzic, encargado de la sección de vehículos conectados en Renault-Nissan, que se alió en septiembre con Microsoft.

El gigante alemán Volkswagen compró hace tres años un equipo de 200 ingenieros a Blackberry para desarrollar internamente la tecnología conectada.

Otro desafío crucial es la potencia de la red.

"Cuando los vehículos (conectados) sean numerosos en las carreteras, habrá un problema de velocidad y ancho de banda para hacer funcionar el sistema", señala Guillaume Crunelle, analista en Deloitte.

En este caso, el riesgo de accidentes sería elevado para los automóviles sin conductor.

Las esperanzas están depositadas en el despliegue del 5G, la futura conexión móvil superrápida anunciada para 2020 que debe permitir la convivencia de muchos más objetos conectados que la 4G actual.

PSA, Orange y Ericsson probarán vehículos 5G como ya ha hecho BMW con el operador surcoreano SK Telecom.

"El coche 5G reacciona inmediatamente en caso de accidente y transmite información a los coches que lo rodean", explica Changsoon Choi, del centro de investigación de SK Telecom.

El salto al vehículo autónomo necesitará también la mejora de los sensores que le permitirán orientarse y la preparación de mapas digitales todavía más detallados que aquellos destinados a los humanos para poder anticipar los obstáculos con suficiente antelación.

Mouloud Dey, director de innovación en SAS, adviritió que hay una enorme cantidad de inversiones para que el vehículo pueda comunicarse con los garajes, los semáforos rojos, las señales de tráfico. "Todavía no hemos pensado quien financiará esto", adviertió.

Además se plantean los dilemas morales y de responsabilidad jurídica.

¿El vehículo autónomo estará configurado para salvar a cualquier precio la vida de su conductor, incluso si por ejemplo hay que atropellar a varios peatones? ¿Quién será el responsable en caso de accidente? ¿El fabricante, su propietario, el operador de la red de Internet?

"Tenemos cierta indulgencia hacia los errores de la conducta humana que no vamos a tener hacia la máquina. Hará falta pronunciarse sobre la vida y la muerte de algunos. No sé quien querrá tomar esta responsabilidad a nivel reglamentario", opina Crunelle.

El vehículo del futuro podría estar técnicamente listo para funcionar antes de que todo este rompecabezas reglamentario se haya resuelto, estiman varios analistas.