¿Realmente nos interesa conocer la otra cara de la moneda?

Día a día nos tornamos más violentos, irracionales e intransigentes contra las personas que intentan armar el rompecabezas de la “realidad” de una manera diferente a la nuestra; aquellos que, haciendo uso de la libertad de elección, tienen otro método o sistema para colocar las piezas de la “verdad”, completar el puzzle de los grandes temas que nos inquietan e interesan como ciudadanos.

¿Qué pensarán los estudiantes de sus maestros después de una huelga prolongada?

¿Soñarán los alumnos de escuelas y colegios públicos con la posibilidad de que sus padres ganen más dinero para que puedan darles a sus hijos acceso a una educación privada en la que las lecciones no se suspendan continuamente por huelgas, paros, congresos, períodos de exámenes, incapacidades y otras razones? ¿O se darían por satisfechos si tan solo tuvieran la dicha de ser alumnos de maestros que no se desquiten con ellos lo que papá Estado no puede darles?

Esos que se creen dioses del Olimpo...

La "divinidad" de quienes se comportan como habitantes del Olimpo los exime de ser ejemplo de sacrificio, modelo de solidaridad, prototipo de austeridad, paradigma de altruismo, arquetipo de abnegación. Estos inquilinos de las alturas, habitantes de las altas esferas, no tienen porqué preocuparse por esas pequeñeces llamadas admiración, respeto, credibilidad, estima, señorío, elegancia, clase, distinción, honor, dignidad.

Bloquear vías, ¡déficit de imaginación!

“Cómo hacer la revolución”, un libro del biólogo y activista serbio Srdja Popovic que deberían leer los dirigentes gremiales que han demostrado carecer de creatividad, ingenio y olfato para detectar las auténticas preocupaciones y aspiraciones de los costarricenses.

Los elefantes de la telaraña fiscal

Nos hemos acostumbrado, como país, a ver elefantes encaramados y bailando sobre la frágil y vulnerable telaraña fiscal.Se trata de paquidermos financieros que habitan en el espeso bosque de los gastos públicos corrientes.Grandes, pesados, longevos, voraces, insaciables. Así son.Se les conoce como transferencias, salarios y cargas sociales, intereses de la deuda y pensiones con cargo al Presupuesto Nacional.

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