Por: Carlos Cordero.   20 junio
El partido que México le ganó a Alemania fue uno de los que no se transmitieron en televisión abierta. (Foto AFP / Archivo)
El partido que México le ganó a Alemania fue uno de los que no se transmitieron en televisión abierta. (Foto AFP / Archivo)

Empezó el Mundial en Rusia y, pese a que se había anunciado, todos los fanáticos y no fanáticos se dieron cuenta que no podían ver todos los 64 partidos si no era suscriptor de Cabletica, de la app de TD+ o de Movistar Play.

La Televisora Costa Rica había informado casi con un año de anticipación que su canal Teletica solo pasaría en canal abierto la mitad de los encuentros. El resto sería por TD+, a través de Cabletica, y más recientemente indicó que también a través de la app.

Las protestas en las redes sociales, e incluso algún político prometiendo hacer una huelga, se vilarizaron especialmente el fin de semana, en un país donde nos quejamos por todo y de todo.

TD+ intentó explicar y hubo quienes les escucharon y comprendieron.

Sin ser abogado del diablo, debemos tener claro que lo que estamos viviendo es un cambio en el consumo y la oferta de contenidos, de entretenimiento y de información.

El cambio es muy sencillo. Los medios de comunicación sobreviven y obtienen sus ganancias de la publicidad en mayor medida.

Con las redes sociales, Internet y los móviles la publicidad digital se transformó ese modelo de negocio. La publicidad tradicional cayó y con eso los ingresos de la prensa, la radio y la televisión.

Los medios empezaron a buscar cómo sobrevivir. El modelo es el de suscripción, complementado con la generación y venta de contenidos, y también algo de publicidad digital.

Todavía se mantiene la publicidad tradicional, pero su importancia va decreciendo.

Es el modelo que están siguiendo incluso en la prensa desde diarios como The New York Times hasta los medios de Grupo Nación, al que pertenece EF.

¿Qué a Usted no le interesa que los medios tengan este lío?

Entonces no habría cómo traer los partidos para que los pueda ver en televisión, pues la FIFA cobra por los derechos de transmisión. Tampoco sería posible escucharlos por radio.

Netflix y Spotify demuestran que se puede tener éxito con el modelo e incluso Netflix empezó a ofrecer series y películas propias, como la de Luis Miguel.

Si Usted quiere ver la serie debe pagar por la suscripción mensual. Y muchos la están viendo, a tal punto que han generado lo que en Internet y en redes sociales se conoce como tendencia o trending topic, pues cada domingo hay comentarios en Facebook o Twitter y hasta camisestas contra Luisito Rey han salido.

Otros que están corriendo para no perder terreno en este campo del mercado de contenidos son los operadores de telefonía móvil, de televisión por pago y de Internet.

Los operadores se dieron cuenta hace ocho años que estaban atrasados en el negocio de generar contenidos y empresas como Google, Facebook, Netflix y Spotify le estaban sacando ventaja, pese a que estas firmas no tienen que invertir ni un cinco en redes de telecomunicaciones.

Por eso los operadores empezaron también a buscar cómo recuperar terreno ahí.

Ejemplos son AT&T que compró recientemente Time Warner o Comcast que también anda detrás de Twenty First Century Fox, en disputa con Disney.

También están ofreciendo servicios de streaming, con canales exclusivos y servicio de video o películas según el paquete que pague Usted, como el caso de Tigo, de Telecable y de Cabletica, para citar los casos locales y que ya habíamos publicado acá.

El operador de telefonía móvil Claro también tiene una app de streaming, lo mismo que Telefónica, donde ofrecen películas y música.

Las compañías de cable como HBO o Fox crearon sus propios canales de contenidos exclusivos, vía una app o servicio en línea, al estilo de Netflix.

Incluso la NBA ofrece a los fanáticos de baloncesto servicios de televisión por cable y una app donde hay que pagar para tener acceso a partidos e información exclusiva.

La final de la NBA del oeste entre los Rockets de Houston y Golden State Warriors de Oakland se transmitió en exclusiva por el canal y la app de NBA y no se pudo ver ni siquiera por otros servicios de televisión de paga. (Foto AFP)
La final de la NBA del oeste entre los Rockets de Houston y Golden State Warriors de Oakland se transmitió en exclusiva por el canal y la app de NBA y no se pudo ver ni siquiera por otros servicios de televisión de paga. (Foto AFP)

Con los Mundiales pasa que las televisoras siempre han tenido que pagar los derechos de transmisión de los partidos, como dijimos arriba. La inversión se recuperaba antes con la publicidad tradicional.

En el Mundial de Brasil en el 2014 no a todos los canales les fue bien. Y eso que la Sele tuvo su mejor desempeño hasta el momento en un evento internacional de este tipo.

¿Por qué ocurrió eso?

Porque ya en ese momento buena parte de la inversión publicitaria de las empresas estaba en Internet y redes sociales.

En corrillos se habla que a un canal no le fue del todo bien y que por eso no se embarcó esta vez con el Mundial de Rusia.

Así Televisora de Costa Rica quedó con la exclusividad.

Evidentemente esta exclusividad le permite ganar mercado para su empresa de cable –mientras se define la adquisición por parte de Liberty en Sutel– con la promesa de transmitir los 64 encuentros.

También puede ganar audiencia para la app de TD+.

Esta estrategia no es nueva. La viene utilizando con partidos de la liga de ascenso o de segunda división.

Para ver la final entre San Carlos y Jicaral, los fanáticos que no tenían Cabletica y en cuya parrilla se ofrece el canal de TD+, podían descargar la app y pagar $5 por mes, equivalente a dos o tres cafés en una cafetería o a un café y repostería.

Eso es menos que un chifrijo y su acompañamiento.

Alguien sacó cuentas y el cálculo le dio que cada partido del Mundial le sale a ¢47 a través de la app de TD+. ¿Por qué no hacerlo si ya paga Neflix?

Los $5 son similares a la tarifa básica de Netflix, donde se puede ver las series de Luis Miguel, Narcos, Breanking Bad y Stranger Things y repasar otras ya clásicas como Friends.

En la app de TD+ se puede encontrar películas y videos sin costo y otras con costo.

Y muchos usuarios lo están haciendo.

Durante el Mundial también hemos tenido la opción de probar la app de Telefónica, “exclusiva” y gratis, para sus 2,3 millones de suscriptores.

La serie de Neflix sobre la vida del cantante mexicano Luis Miguel es un ejemplo de contenidos sólo para suscriptores.
La serie de Neflix sobre la vida del cantante mexicano Luis Miguel es un ejemplo de contenidos sólo para suscriptores.

"Eso es para privilegiados", dijo alguien en Twitter.

Pues en el país hay más casi dos líneas de celulares por cada persona y al menos 4 millones de usuarios tienen acceso a Internet móvil.

Además, el 70% de las viviendas tienen tanto televisión por cable como Internet fijo, de acuerdo a los datos publicados este martes 19 de junio por Sutel y lo que ya mostraba el INEC en la encuesta de hogares del 2017.

Con las apps existe la posibilidad, si tiene un dispositivo para streaming como Chromecast o Ruku o el de Apple, de transmitir los partidos vía Bluetooth del móvil al televisor.

Pero hay muchos consumidores con televisores inteligentes, muchos comprados a pagos, en sus viviendas y no necesitan ese dispositivo para hacer la trasnferencia.

Tal vez hacer una huelga o una campaña en redes contra todo esto sirva para ganar likes o visualizaciones a un político demagogo, que queda muy contento cuando alguien le da pelota, o para que muchos puedan exteriorizar su desconcierto y descontento.

Pero eso no evitará que, en el país y a nivel global, las televisoras, los operadores, las empresas de cine y televisión, las firmas de streaming y otros actores estén colocando el mejor contenido en servicios en línea, donde se consume una película en alta definición, sin costo adicional o por mucho menos de lo que había que pagar para alquilar el cassette de VHS o el DVD pirateado, rayado y usado mil veces hace años.