Por: Keith Bradsher.   5 julio
El mercado bursátil del país asiático ha caído a niveles que no se habían visto desde hace tres años, cuando una crisis golpeó a los inversionistas de todo el mundo.
El mercado bursátil del país asiático ha caído a niveles que no se habían visto desde hace tres años, cuando una crisis golpeó a los inversionistas de todo el mundo.

Los meses dedicados a combatir los problemas económicos a nivel nacional y a la disputa con el presidente Donald Trump sobre el tema del comercio han comenzado a pasar factura en la salud financiera de China.

En la actualidad, el mercado bursátil del país asiático ha caído a niveles que no se habían visto desde hace tres años, cuando una crisis golpeó a los inversionistas de todo el mundo. Esta semana, un centro académico chino de élite afiliado con el gobierno advirtió que las probabilidades de un pánico financiero habían aumentado de manera significativa, y habían provocado que los mercados se agitaran todavía más.

Los funcionarios chinos intentan ayudar a que las fábricas enfrenten los aranceles estadounidenses debilitando el valor de la moneda del país. Esto hace que los productos chinos sean más competitivos en el extranjero, pero también les da motivos a los inversionistas dentro y fuera de China para sacar su dinero del país. Además, le brinda una oportunidad a Trump para criticar a Pekín: en el pasado, ha despotricado en contra del país por debilitar su moneda.

Las probabilidades de que ocurra un colapso financiero que sacuda el mundo son pocas. El gobierno chino tiene una vasta suma de dinero que puede usar en caso de una crisis. Además, hay barreras financieras muy altas para evitar que el dinero salga del país. Aunque los inversionistas pueden esquivar las barreras, estas limitan la posibilidad de que tal tipo de huida pueda detener a uno de los motores de crecimiento más importantes del mundo.

No obstante, China enfrenta desafíos económicos cada vez más graves. El país intenta abordar sus considerables problemas de deuda sin dejar de alimentar su economía con el dinero que mantiene impulsando el crecimiento.

Hasta ahora, los aranceles del presidente estadounidense han sido bastante pequeños en el gran panorama, pero añaden problemas a China. La siguiente ola de aranceles (del 25 %), amenaza con cubrir al menos una décima parte de las exportaciones de China a Estados Unidos, y más podrían estar en camino.

Acto de equilibrio

Los mercados accionarios de China reflejan la incertidumbre. Hace pocos días el mercado de valores chino bajó más del 20 % desde su máximo de enero, lo cual lo convierte en un mercado bajista. El jueves 28 de junio, el principal índice bursátil del país perdió casi un 1 %.

“No se sabe qué va a hacer Trump”, comentó Hong Hao, director de estrategias de mercado en la división internacional del Banco de Comunicaciones, uno de los bancos más grandes de China. “En este nivel, lo más normal sería un repunte técnico”.

Las medidas de China respecto de su moneda reflejan su complicado acto de equilibrio. El banco central chino ha guiado la moneda debajo del dólar de manera constante, en particular en las últimas dos semanas, a medida que han aumentado las probabilidades de que se impongan más aranceles estadounidenses a productos chinos. La moneda está más del cinco por ciento por debajo de su punto máximo de febrero.

Como si los inversionistas no tuvieran suficiente de qué preocuparse en China, en los últimos días ha circulado en gran parte de las redes sociales un análisis interno del gobierno con un alto grado de pesimismo. Los autores del análisis fueron el presidente de la Institución Nacional de Finanzas y Desarrollo, un grupo de investigación con sede en Pekín, y otros tres economistas.

Un indicador del sentimiento que tienen los inversionistas en relación con China es la pequeña cantidad de moneda china que se intercambia fuera de sus fronteras. China mantiene férreamente el control del valor de su moneda, pero los inversionistas pueden comerciarla con más libertad en lugares como Hong Kong.

En el mercado menos regulado de Hong Kong, a últimas fechas el valor del renminbi ha caído un poco más rápido que en las operaciones de Shanghái. Desde hace tiempo, esta brecha que se ensancha entre los dos mercados ha sido señal de que los inversionistas están preocupados por la moneda.

China enfrenta todavía más obstáculos. La Reserva Federal de Estados Unidos ha comenzado a aumentar las tasas de interés a corto plazo. Esto incrementa el costo de los préstamos de dinero para los estadounidenses y, debido a la gran influencia de la economía de Estados Unidos, para el resto del mundo. En el pasado, estos aumentos en las tasas han provocado sorpresas económicas desagradables a nivel mundial, lo cual podría perjudicar a China si el crecimiento se ralentiza en los mercados donde vende sus productos.

Pesimismo

Como si los inversionistas no tuvieran suficiente de qué preocuparse en China, en los últimos días ha circulado en gran parte de las redes sociales un análisis interno del gobierno con un alto grado de pesimismo. Los autores del análisis fueron el presidente de la Institución Nacional de Finanzas y Desarrollo, un grupo de investigación con sede en Pekín, y otros tres economistas.

Una persona que respondió el teléfono en el centro de estudios mencionó que el documento era genuino y que la intención no era divulgarlo.

El documento señalaba que con “los aumentos en las tasas de interés que promueve la Reserva Federal y los conflictos comerciales a largo plazo y altamente inciertos entre China y Estados Unidos, creemos que en la actualidad existe una probabilidad muy elevada de que surja un pánico financiero en China”.

Otros economistas advirtieron que el análisis no debía ser tratado necesariamente como una representación de una perspectiva consensuada dentro del gobierno chino.

Las predicciones de los autores del informe no son incuestionables, comentó Qian Qimin, director de investigación de gestión de la riqueza en Shenwan Securities, un corretaje de Shanghái.

“Consideran los problemas desde una perspectiva teórica. Predicen y alertan al gobierno sobre las peores consecuencias, lo cual es comprensible”, opinó.