Por: Brian X. Chen.   24 agosto
Ever been haunted by an online ad for an item you researched or bought? Targeted ads were designed to follow you around everywhere. But there are ways to banish them. (Tom Grillo/The New York Times) -- NO SALES; FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY CIR TECH FIX BY BRIAN X. CHEN FOR AUG. 16, 2018. ALL OTHER USE PROHIBITED. --

Nueva York, Estados Unidos. La publicidad en Internet siempre ha sido irritante, pero ahora es peor que nunca.

Pensemos en lo que sucede cuando quiere comprar en línea un reloj de pulsera. Usted visita algunos sitios de relojes y, a continuación, el anuncio de un reloj le sigue a todas partes. En su computadora, se carga en las noticias de Facebook. En el celular, aparece en Instagram. En su explorador web, aparece en sitios de noticias que no tienen nada que ver con relojes. Aunque termine ordenando el reloj, la publicidad le seguirá por doquier.

Eso es acoso publicitario. Se trata de un síntoma de cómo la publicidad en línea se está haciendo cada vez más dirigida y persistente. Tecnologías de rastreo como las cookies están recabando información acerca de los sitios que visitamos. Además, los rastreadores ahora son tan sofisticados que pueden detectar cuando está pensando comprar algo, pero no lo hace, y le dicen a los anuncios que le persigan para que finalice la compra.

Según la industria de la publicidad, los anuncios dirigidos son mejores para la gente que aquellos comerciales que antes aparecían arbitrariamente.

“El contenido no es gratuito, ¿entonces qué prefiere ver?”, dijo Sarah Hofstetter, presidenta de la agencia publicitaria 360i. “¿Los anuncios que por lo menos intentan ser de su interés o los anuncios aleatorios?”.

Ese es un buen punto. Por otro lado, estos anuncios perturbadores pueden ser extremadamente irritantes, sobre todo cuando hacen las suposiciones incorrectas. Son otro ejemplo, junto con los videos que neciamente se reproducen automáticamente y los troles cibernéticos que invaden los comentarios en Internet, de cómo algunos elementos negativos están destrozando la integridad de la web.

El rastreo

Los anuncios acosadores también plantean preocupaciones de privacidad. Una encuesta de 2012 del Centro de Investigaciones Pew halló que al 68% de los internautas no les gustaba la publicidad dirigida porque no les agrada que den seguimiento ni analicen sus actividades en línea. Su historial en Internet puede revelar mucho sobre usted, como sus problemas de salud, afiliaciones políticas y costumbres sexuales. Afortunadamente, tengo buenas noticias: después de varios años de entrevistar a expertos en privacidad y empresas de Internet, por fin logré que se fueran mis anuncios acosadores.

Antes de que intente exorcizar los anuncios dirigidos, es importante que entienda qué está pasando tras bambalinas. Digamos que usted quiere comprar en línea una licuadora. Carga el sitio web de una licuadora de la Marca X y después cierra el explorador. La siguiente vez que abre el explorador, le siguen anuncios de la licuadora de sitio a sitio; también aparecen en algunas de sus aplicaciones móviles como Facebook e Instagram.

Cuando visitó el sitio web de la Marca X, el sitio almacenó una cookie en su dispositivo con un identificador único. La Marca X contrató a varias empresas de publicidad en línea para encargarse de su mercadotecnia. Las empresas de publicidad en línea incrustaron rastreadores que también se cargaron en el sitio web de la Marca X y los rastreadores echaron un vistazo a su cookie para marcar su dispositivo.

Los rastreadores identifican si le interesa comprar algo. Buscan señales como haber cerrado el explorador después de mirar la página de la licuadora un rato o dejar ese artículo en el carrito del sitio sin realizar la compra. Desde ahí, las empresas de publicidad en Internet pueden seguir su cookie a través de rastreadores y redes de anuncios en varios sitios y aplicaciones para mostrarte un anuncio de la licuadora.

Hofstetter dijo que algunas empresas de publicidad en línea tienen buenas prácticas y otras no. Las buenas intentarán minimizar las probabilidades de molestar, le mostrarán el anuncio de la licuadora algunas veces y se detendrán si detectan que hiczo la compra. A las malas solo les importa convencerle de comprar la licuadora, así que le mostrarán el anuncio incansablemente, y no se molestarán en determinar si ya la compró.

El asunto se complica mucho cuando las marcas emplean varias empresas de publicidad en línea que tienen distintos enfoques. Quizás una empresa de publicidad dejó de mostrarle el anuncio de la licuadora después de hacerlo algunas veces en Facebook. Pero en otros sitios o dentro de una aplicación, otra empresa de publicidad en línea le mostró ese mismo anuncio sin parar.

Alto

Estas son algunas medidas sencillas que puedes tomar si le persigue un anuncio y quiere detenerlo:

—Elimine sus cookies periódicamente. Será más difícil que los rastreadores de anuncios le sigan si borras sus cookies en todos sus dispositivos. Apple, Google y Microsoft han publicado instrucciones sobre cómo borrar datos de sus exploradores Safari, Chrome y Edge.

—Reinicie su identificador de publicidad. Además de las cookies, los celulares Android y Apple utilizan el llamado identificador de publicidad para ayudar a que los anunciantes le rastreen. Puede reiniciarlo cuando quiera. En los dispositivos Android, puede encontrar el botón de reinicio en el menú de anuncios dentro de la aplicación de Configuración de Googl. En los iPhone puede encontrar el botón de reinicio dentro de la aplicación de Configuración en el menú de Privacidad, en la opción de Publicidad.

—Depure periódicamente su historial de anuncios en Google. Google ofrece la herramienta Mi Actividad, donde puede ver los detalles que Google ha almacenado sobre usted, incluyendo el historial de anuncios que ha cargado, y ahí puede elegir la información que quiera borrar.

—De ser posible, oculte el anuncio irritante. En algunos anuncios web, como los que muestran Google y Facebook, hay un pequeño botón en la esquina superior derecha al que puede dar clic para ocultar el anuncio.

Hay métodos más extremos si quiere evitar que los anuncios dirigidos le sigan. Pero esto no es para los débiles: según mi experiencia, tiene que tomar todas estas medidas, no solo algunas, para hacer que estos anuncios fastidiosos le dejen en paz para siempre.

—Instale un bloqueador de anuncios. En su explorador web, puede instalar extensiones que bloquean los anuncios. Mi favorito para los exploradores en computadoras es uBlock Origin, y en los iPhone recomiendo 1Blocker X. (Para los usuarios de Android, Google prohibió muchos bloqueadores de anuncios de Play, su tienda oficial de aplicaciones, así que la manera más sencilla de bloquear anuncios es utilizando un explorador web privado).

—En los dispositivos móviles, utilice un explorador privado. Firefox Focus, DuckDuckGo y Ghostery Privacy Browser son exploradores móviles enfocados en la privacidad que tienen integrados métodos de bloqueo de anuncios y rastreadores. Estas herramientas son útiles cuando quiera realizar una búsqueda web discreta. (Pueden ser poco prácticos si los usa como exploradores cotidianos porque los bloqueadores integrados pueden atrofiar partes importantes de los sitios).

—Instale un bloqueador de rastreadores. Los bloqueadores de rastreadores detectan códigos entrometidos en sitios web y evitan que se carguen. Mi bloqueador favorito de rastreadores para sistemas móviles y de escritorio es Disconnect.me.

—Cuando pueda, renuncie a los anuncios basados en intereses. Empresas tecnológicas como Google, Facebook, Twitter y Apple ofrecen instrucciones para dejar de recibir anuncios basados en sus intereses.

Quizá le tome un par de horas configurar sus dispositivos para evitar que los anuncios le acosen. A lo largo de lo últimos años, hice estos cambios poco a poco en mis dispositivos y cuentas de Internet y hasta hace poco dejé de ver los anuncios dirigidos. Fue un proceso engorroso. Pero estoy feliz con los resultados. Ya no están esos anuncios de relojes de pulsera que alguna vez me siguieron.

Hace poco, Instagram me mostró un anuncio de una tienda de conveniencia. ¿Ese anuncio era irrelevante para mí? Sí. ¿Pero esa fue una señal de que ya no me estaban rastreando bien? Así es. Confieso que me hizo muy feliz ver el anuncio.