Por: Li Yuan.   13 julio
En esta fábrica, establecida en Dongguan, al sur de China, en algún momento fue posible observar un “mar de personas” trabajando, el cual fue reemplazado por máquinas que realizan —cada una de ellas— el trabajo que solían completar 15 personas en 26 pasos.
En esta fábrica, establecida en Dongguan, al sur de China, en algún momento fue posible observar un “mar de personas” trabajando, el cual fue reemplazado por máquinas que realizan —cada una de ellas— el trabajo que solían completar 15 personas en 26 pasos.

China logrará construir una industria tecnológica poderosa capaz de competir con Estados Unidos, incluso si el presidente Donald Trump desata una guerra comercial para impedirlo. Esta afirmación se basa en algo que ocurre en el cuarto piso de una insulsa fábrica ubicada en una ciudad que llegó a ser conocida por la manufactura barata y la prostitución.

En el interior de esta fábrica, establecida en Dongguan, ciudad del sur de China, en algún momento fue posible observar, en palabras de uno de sus empleados, a un “magnífico mar de personas” trabajando. Sin embargo, los crecientes costos de la mano de obra y el advenimiento de una generación sin mucho interés en los afanes del trabajo de manufactura obligaron a la empresa a cambiar de rumbo. Ahora, para remplazar ese mar de personas, se está instalando un conjunto de máquinas enormes que producen distintos zumbidos. Cada una de ellas realiza el trabajo que solían completar 15 personas en 26 pasos.

Este caso es una señal de que la visión de Pekín reflejada en el ambicioso plan gubernamental Hecho en China 2025, cuyo objetivo es reformar las industrias del país para que puedan competir en áreas como la automatización, los microchips y los vehículos autónomos, no es exclusiva de los altos líderes del Partido Comunista. Por el contrario, es una visión que comparten los sectores de la base: la consigna, como bien saben los negocios y las ciudades de todo el territorio chino, es modernizarse o morir.

Por supuesto que no está mal que el gobierno de Trump confronte a Pekín por su plan Hecho en China 2025. El respaldo que otorga el gobierno conforme a este enfoque les da ventajas injustas a sus empresas, y podría seguir enturbiando las relaciones comerciales globales mucho después de que Trump se retire a Mar-a-Lago.

No obstante, Hecho en China 2025 también ha recibido el apoyo de empresas como Dongguan Mentech Optical & Magnetic Co., la propietaria de la fábrica ya mencionada, a las cuales les preocupan los costos de la mano de obra y su propio futuro. Por su parte, los gobiernos locales respaldan el plan como una forma de mantener su relevancia. De igual forma, recibe apoyo de una red cada vez más amplia de empresarios del sector privado, académicos y políticos locales, que han establecido colaboraciones para reestructurar las fábricas chinas y así poder aspirar a un mejor futuro. Otras ciudades, como Suzhou, Wenzhou, Xuzhou y las áreas industriales cercanas a Shanghái, por ejemplo, también han diseñado sus propios planes de automatización.

Esta modernización quizá no ocurra para 2025. De hecho, puede tardar mucho más. Aun así, China conseguirá sus metas, sobre todo porque es indispensable para el país.

Una dirección clara

“Si comparáramos Hecho en China 2025 con un automóvil, podríamos decir que el motor está andando y definitivamente se va moviendo”, señaló Zhang Guojun, director del centro de investigación Guangdong Intelligent Robotics Institute, con sede en Dongguan, uno de los muchos centros locales creados con apoyo de la ciudad para colaborar con las fábricas en su proceso de modernización. Agregó que esa ciudad ya había emprendido acciones de automatización mucho antes del lanzamiento de Hecho en China 2025 en 2015, “pero esa política del gobierno nos dio una dirección clara”.

La ciudad de Dongguan, cuya población es de ocho millones de habitantes y se ubica en el delta del río Perla, dependió durante mucho tiempo de la fabricación y exportación de calzado, juguetes y partes electrónicas a Estados Unidos y Europa. En muchos sentidos, es justo la imagen de la China dominada por fábricas que existe en la imaginación popular, pues muchas zonas de la ciudad están cubiertas por filas de fábricas rectangulares construidas una tras otra.

Para su desgracia, sobrevino la crisis financiera de 2008 y se acabaron los pedidos. Entonces, Dongguan se hizo célebre como la capital china de la prostitución, hasta que el gobierno decidió aplicar medidas estrictas para poner orden.

Sumada a la crisis financiera, la prosperidad del país también llegó a constituir una amenaza para el futuro de Dongguan. En diez años, el ingreso promedio de un trabajador se cuadruplicó. Menos jóvenes querían trabajar en líneas de ensamblado aburridas y bajo presión constante, así que optaron por empleos en el sector de servicios, como meseros o mensajeros, que les permitieran interactuar con otras personas o desplazarse entregando compras electrónicas. Algunas fábricas se mudaron a países donde los costos eran menores, o finalmente cerraron.

La ciudad de Dongguan, cuya población es de ocho millones de habitantes y se ubica en el delta del río Perla, dependió durante mucho tiempo de la fabricación y exportación de calzado, juguetes y partes electrónicas a Estados Unidos y Europa. Para su desgracia, sobrevino la crisis financiera de 2008 y se acabaron los pedidos.

Las empresas y el gobierno de Dongguan llegaron a la conclusión de que debían hacer algo al respecto, así que decidieron abocarse a la modernización.

Antes de que el plan Hecho en China 2025 se convirtiera en política pública, Dongguan lanzó una iniciativa para “remplazar a los seres humanos por máquinas” y destinó a la misma un presupuesto de alrededor de $30 millones por año. Más adelante, comenzó a canalizar más recursos a otras iniciativas de automatización. Las empresas capaces de demostrar que contaban con un proyecto de investigación que valía la pena o estaban dispuestas a invertir en robots industriales, software o maquinaria avanzada, podían obtener subvenciones y exenciones fiscales. El gobierno ofrecía cubrir entre el 10 %y el 20 % de los costos. Según algunos documentos oficiales, recibieron apoyo empresas con objetos sociales tan diversos como la fabricación de teléfonos inteligentes, muebles, máquinas e incluso la elaboración de pasteles.

Mentech, proveedora de equipo de telecomunicaciones, solía tener cientos de empleados que se dedicaban a enrollar, empacar y probar a mano cables magnéticos más delgados que un cabello. Todavía en la actualidad, la empresa necesita trabajadores con urgencia. En un costado del edificio de la fábrica se encuentra desplegada una lista de las prestaciones que ofrece a sus trabajadores: salario mensual con pago de tiempo extraordinario hasta por $1.100, dormitorios con aire acondicionado, wifi gratuito, e incluso un regalo de cumpleaños.

Una pancarta reza: “Ama a tus empleados y ellos te amarán cien veces más”.

$1,5 millones en subvenciones

A pesar de ello, los costos de la mano de obra y la falta de empleados le impedían avanzar. Durante las festividades del Año Nuevo Lunar, cuando la mayoría de los chinos suspenden labores y celebran en casa, alrededor de 500 ejecutivos, ingenieros y personal administrativo de Mentech tuvieron que trabajar turnos de tres horas adicionales a su jornada normal para mantener las operaciones de la fábrica, comentó Zhang Xiaodong, gerente de investigación y desarrollo.

Mentech le pidió a Zhang y a otros colaboradores que planearan cómo automatizar las instalaciones. Durante dos años, ampliaron su jornada laboral hasta altas horas de la noche. Las máquinas requirieron varias modificaciones. Fue necesario rediseñar algunos componentes para que las máquinas pudieran fabricarlos. Varios proyectos fracasaron.

“No es posible resolver todos los problemas”, aseveró Zhang. “Sabemos que el futuro está en la fabricación inteligente. Sin embargo, el camino no es fácil”.

En la actualidad, un piso que antes necesitaba más de trescientos empleados solo requiere cien. Más de la mitad de la fábrica ya está automatizada. Es probable que en uno o dos años, otras máquinas sustituyan a los empleados que ahora se agrupan alrededor de ellas.

Para apoyar estas acciones, el gobierno de Dongguan entregó $1,5 millones en subvenciones. También intenta promover las empresas emergentes y ayudar a los científicos a inaugurar centros de investigación para ampliar la oferta de conocimientos técnicos.

Una empresa emergente que está colaborando con Mentech es Dongguan Precision Intelligent Technology, la cual proporcionará una buena parte de la maquinaria que requiere la empresa para automatizarse por completo. Gracias a que el equipo se fabricará en China, su costo será menor que el de otros sistemas de automatización de Japón o Estados Unidos.

“La principal tendencia en los procesos de manufactura es que la automatización es irreversible”, explicó Forest Tian, quien invertía en capital de riesgo antes de fundar Precision Intelligent Technology. “Habrá una enorme demanda de estas máquinas”.