Por: Alexandra Stevenson y Cao Li.   9 agosto
El arquitecto Zhang Zhiyang, de Shenzhen, China, acepta ahora pagarés de hasta un tercio de sus clientes en lugar de efectivo. El dinero es difícil de encontrar.
El arquitecto Zhang Zhiyang, de Shenzhen, China, acepta ahora pagarés de hasta un tercio de sus clientes en lugar de efectivo. El dinero es difícil de encontrar.

Cuando Zhang Zhiyang abrió su despacho de arquitectura, China se encontraba en pleno auge: atravesaba la mayor bonanza en el sector de la construcción que el mundo había visto. Era 2007, y el despacho comenzó a recibir dinero por contratos para diseñar complejos residenciales y una sala de exposiciones.

En contraste, en estos momentos la economía china se está ralentizando y el negocio de Zhang va en picada; tanto, que no logra efectuar sus pagos a tiempo. Ahora, en vez de efectivo, acepta que hasta una tercera parte de sus clientes le paguen con instrumentos que, en términos financieros, equivalen a vales o promesas de pago.

Antes no era así”, afirmó. Por lo menos, añadió, “es mejor que nada”.

La guerra comercial entre China y Estados Unidos ha escalado desde hace algunos días, lo que representa una creciente amenaza para una economía que ya de por sí se iba desacelerando. Pekín necesita que las empresas privadas (como la de Zhang) y sus clientes sigan operando para que impulsen de nuevo el crecimiento y generen los salarios de los trabajadores chinos.

Por desgracia, muchas de esas empresas privadas sufren una escasez de efectivo. En vez de ese efectivo, según datos del gobierno, por el sistema financiero chino circulan instrumentos (conocidos como órdenes de pago o aceptaciones comerciales) equivalentes a más de $200.000 millones.

No quiere decir que a China se le esté acabando el dinero. En realidad, el problema es que los bancos chinos se muestran renuentes a otorgar préstamos a las empresas privadas porque consideran que las grandes empresas del Estado son más seguras, ya que es más probable que paguen sus deudas. Otras fuentes de efectivo se han agotado debido a que los reguladores ahora aplican medidas más estrictas para controlar el turbio mundo de los préstamos no oficiales.

Por todo lo anterior, cada vez más empresas optan por emitir órdenes de pago a favor de sus proveedores. Algunos de ellos, a su vez, las usan para pagarles a otros proveedores. Otras más (lo cual indica cuán desesperadas están algunas empresas chinas por efectivo) venden los instrumentos por menos de lo que valen.

Las órdenes de pago de ninguna manera funcionan como la moneda de curso legal. Más bien, son pedazos de papel que contienen una promesa de pago en el futuro. En febrero (la fecha más reciente en que el gobierno proporcionó datos), la deuda de las empresas consignada en estos documentos informales ascendía a unos $211.000 millones, cantidad que refleja un aumento de más de una tercera parte con respecto al ejercicio anterior.

Es posible que haya más instrumentos de deuda circulando en el mundo corporativo de China, pero que no existan registros debido a que se negocian por debajo de su valor nominal. En torno a estas órdenes de pago, se ha creado todo un mercado en el que las empresas compran y venden estos documentos con base en la posibilidad de obtener el pago líquido respectivo. Mientras más grande y conocida es la empresa, más segura se considera la orden.

El sector inmobiliario, un pilar de la economía china, experimenta con especial fuerza los efectos de esta situación. Las ventas han bajado desde finales de 2017, por lo que no es fácil financiar proyectos nuevos. Al mismo tiempo, el gobierno ha decidido aplicar normas más estrictas a otros medios que las inmobiliarias emplean para recaudar dinero, como el sistema bancario informal.

Para adaptarse, las inmobiliarias han transformado las órdenes de pago en una verdadera moneda, según constatamos a través de entrevistas y documentos de decenas de desarrolladores y proveedores, como empresas acereras, constructoras y despachos de diseño.

Xu Jiang, de la empresa de arquitectura y planeación urbana Zhubo Design, establecida en la ciudad sureña de Shenzhen, señaló que sus clientes comenzaron a liquidar sus deudas con órdenes de pago hace dos años. Sus clientes, entre los que se encuentran algunos de los desarrolladores más grandes del país, gobiernos locales y empresas del Estado, ahora emplean estos instrumentos con mayor frecuencia que el efectivo, indicó.

“Cuando los desarrolladores comenzaron a pagarme con órdenes de pago, me sentía incómodo al aceptarlas”, explicó Xu, director de Operaciones de Zhubo. “No tenía idea de quién podría pagarme, y todavía soy yo quien asume el riesgo de la deuda”.

“Pero si no aceptaba las órdenes, no había manera de obtener dinero”, comentó acerca de sus clientes. “Los proveedores nos vimos obligados a integrarnos a su cadena financiera”.

200 en quiebra

Las empresas de mayor talla, como Zhubo, afirman que pueden lidiar con la escasez de efectivo por ahora. Una opción es negociar para obtener intereses sobre el adeudo. También pueden venderles las órdenes de pago a algunos inversionistas, a un precio con descuento, por debajo de su valor nominal.

También explicó que para las empresas más pequeñas es mucho más difícil esperar meses para recibir un pago. Muchas inmobiliarias no han logrado sobrevivir a este cambio.

Hasta el mes de julio, 281 se habían declarado en quiebra durante el ejercicio, según documentos presentados ante tribunales. Alrededor de 200 se declararon en quiebra durante el mismo periodo del ejercicio anterior.

En este momento, una de las mayores emisoras de órdenes de pago es la inmobiliaria más grande y mejor conocida de China, Evergrande. Para finales del año pasado, había emitido órdenes de pago por un valor aproximado de $20.000 millones a sus proveedores. Puesto que ha acumulado una creciente deuda de unos $100.000 millones y con frecuencia ofrece bonos para cubrir el pago de intereses, parece que estos instrumentos se han convertido en una opción para ayudarle a cubrir costos.

“Las órdenes de pago solo constituyen una parte mínima del pago”, comentó Chen Zhaohua, vocero de Evergrande. Añadió que se trata de una forma de pago “convenida por ambas partes de una transacción”.

Bauing Construction Holding Group, empresa de gran talla que provee diseño y materiales a los desarrolladores inmobiliarios más grandes de China, reveló que Evergrande le adeuda $96.400 millones respaldados por órdenes de pago. También dio a conocer hace poco una lista larga de otras empresas que le deben dinero respaldado por instrumentos similares. Gao Sheng, vocero de Bauing, se negó a hacer comentarios.

El auge de este medio de pago inquieta a algunos reguladores. Por lo menos un desarrollador inmobiliario y cinco proveedores del sector han recibido comunicados de las bolsas en las que cotizan sus acciones, en los que les hacen saber cuánta inquietud les causa el aumento repentino de estos instrumentos, según informes corporativos.

“Las órdenes de pago de ninguna manera funcionan como la moneda de curso legal. Más bien, son pedazos de papel que contienen una promesa de pago en el futuro”.

En respuesta a uno de estos comunicados, RiseSun Real Estate Development, un desarrollador de gran talla que ha tenido dificultades en el extranjero con sus planes, informó que su uso de órdenes de pago y aceptaciones bancarias (un instrumento similar, pero respaldado por bancos) ahora es más de trece veces mayor. En ese momento, según dijo, su deuda en órdenes de pago entregadas a socios y proveedores ascendía a $460 millones.

Xue Ze, vocera de RiseSun, se negó a hacer comentarios.

Los propietarios de negocios más pequeños, como Zhang, el arquitecto, conocen muy bien la sensación de golpe en el estómago que ocasiona el incumplimiento del pago de las órdenes de algunas empresas. Zhang llevó hace poco al banco de un desarrollador un vale que quería cobrar.

“El banco nos dijo que la empresa había sacado todo su dinero”, se lamentó.